jueves, 13 de agosto de 2026

La ley, las paraestatales y el sistema de publicaciones

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

@canalesa99.bsky.social

 

(Publicado en la versión digital de Campus Milenio. Número 1150. Agosto 13, 2026)

 

El padrón incluye más de 500 revistas que forman parte del reciente Sistema Nacional de Publicaciones Científicas y Humanísticas (Snpcyh). No son pocas. Si lo comparamos con iniciativas anteriores, el actual padrón más que duplica los registros previos.

 

¿Qué representan estas revistas y por qué están en ese Sistema? La ley general de ciencia de 2023, como lo hemos reiterado en este Acelerador de Partículas, no se ha reformado y tiene múltiples problemas, comenzando porque todavía se refiere a las responsabilidades del Conahcyt, un organismo que ya no existe. Pero es la norma vigente y establece que se debe crear y operar un Sistema Nacional de Publicaciones.

 

Un sistema que, precisa la ley: “contemple la edición y publicación, en colaboración con las entidades paraestatales pertinentes, de colecciones de libros, revistas, boletines y otras obras que sirvan para la difusión del conocimiento, cumpliendo con los principios de transparencia y austeridad correspondientes” (artículo 53, fracción V).

 

Como se podrá advertir, la intención era editar y publicar colecciones con entidades paraestatales. Esto es, se planteaba un sistema alterno de publicaciones, en colaboración con organismos de la administración pública federal. Si se llevara a efecto habría que seleccionar las entidades pertinentes de las 182 entidades paraestatales que había el año pasado (DOF, 14.08.2025).

 

Por ejemplo, en la Sep hay una docena de paraestatales descentralizadas sectorizadas, incluyendo instituciones de educación media superior, como el Colegio de Bachilleres o el Conalep, pero también está el Fondo de Cultura Económica, el Inea o las Universidades Benito Juárez. O bien, en el sector de ciencia, está la Universidad Nacional Rosario Castellanos, la mayoría de los Centros Públicos de Investigación o el fideicomiso del Infotec de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones.

 

¿Lo que prescribe la ley general de ciencia se llevará a cabo? No parece probable. Al menos, no todo; ni ahora ni después. Pero lo que sí está en marcha es una política que intenta ampliar la difusión del conocimiento e insistir en la austeridad y el acceso abierto a los resultados de investigación.

 

El rasgo principal de las más de 500 revistas que actualmente integran el Snpcyh es que son revistas académicas, de acceso abierto. Es decir, no tienen restricciones para consultar sus contenidos y, en principio, tampoco les cobran a los autores por procesar o publicar sus trabajos.

 

La Secretaría de Ciencia (Secihti) emitió los lineamientos para crear el Sistema al final del pasado mes de mayo y ese mismo día emitió la convocatoria correspondiente. No hacía falta, pero los lineamientos especificaron que se trata de un instrumento de política pública, que creará un padrón de revistas e intentará fortalecer un modelo de publicación no comercial (DOF. 27.05.2026).

 

Uno de los objetivos que se propone es articular el Sistema con las “políticas de evaluación de la ciencia mediante la valoración de la publicación en revistas nacionales de acceso abierto no comercial, dentro de los sistemas de evaluación de las trayectorias académicas” (artículo 7, fracción III).

 

La convergencia entre el Snpcyh, la valoración de las revistas nacionales y los procesos de evaluación de las trayectorias académicas sería muy positiva. Sin embargo, no se ve cómo podría modificar la estructura de incentivos del modelo actual: orientado por el reconocimiento y los indicadores bibliométricos internacionales, como lo muestra la operación misma del Sistema Nacional de Investigadores (Snii).

 

El padrón de revistas del Snpcyh muestra que México cuenta con una gran cantidad de publicaciones de acceso abierto no comerciales, bastantes más que muchos países de América Latina. El problema es que muy pocas de ese conjunto nacional alcanzan estándares de reconocimiento; la mayoría tiene dificultades técnicas para sostenerse o conservar niveles de calidad aceptables.

 

Además, otro problema es el tiempo que lleva publicar. La garantía de procesos editoriales rigurosos y profesionales, así como la concentración de la demanda en pocas revistas nacionales, a menudo provoca demoras muy prolongadas para difundir un texto. Un proceso que puede llevar uno o hasta dos años.

 

El notable incremento en los plazos para publicar ha favorecido la aparición de las denominadas revistas depredadoras, publicaciones que realizan cobros excesivos de edición y aparecen en cuestión de semanas. Sin embargo, sus procesos de dictaminación son inexistentes o muy laxos; otro tanto ocurre con sus consejos editoriales, que con frecuencia son ficticios. También la información que ofrecen sobre su origen y prestigio es engañosa.

 

Por otra parte, aunque el acceso abierto de las revistas puede prescindir del cobro a un eventual lector, es posible que traslade el costo al autor, como lo hacen muchas de las revistas de los grupos editoriales internacionales. Es el modelo de pago por publicar, mediante los denominados Article Processing Charges (APC).

 

En fin, ya está el padrón de más de medio millar de revistas de acceso abierto, el primer paso. Lo que todavía no se conoce es cómo se alinearán con la valoración de las trayectorias académicas, ni cómo se respaldarán a las revistas.

 

Hasta ahora, solamente se anota que estar en el padrón es un requisito “para subsecuentes convocatorias de fortalecimiento de revistas nacionales de acceso abierto, conforme a la disponibilidad presupuestaria”. Así que demos por descontado que habrá apoyos. ¿Y reforma de la ley general? Tampoco.

 

Pie de página: No se le ve fin a la crisis del examen de admisión de la UNAM y se puede complicar todavía más. // El amplio grupo de expertos sobre el fracking ya emitió una decena de recomendaciones. Acá las veremos. Atentos.

 

jueves, 6 de agosto de 2026

El examen de admisión, la Unisa y la política nacional

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

@canalesa99.bsky.social

 

(Publicado en Campus Milenio No. 1149, agosto 6 de 2026, pág. 4)

 

Una vez formulada la propuesta de la comisión técnica sobre el examen de la UNAM, conocida la renuncia de la secretaria general de la institución y sabido que el rector se siente agraviado, no hay mucho más. No es poco. Pero todavía falta lo esencial: qué ocurrió, por qué ocurrió y cómo se vincula con la renuncia y el agravio.

 

Por ahora, la atención pública se ha concentrado, y con razón, en la UNAM y la empresa contratada. Sin embargo, tal vez no sea la dimensión más importante del problema. Hay otra dimensión y la puso sobre la mesa la presidenta Claudia Sheinbaum.

 

En Santo Domingo Tonalá, Oaxaca, en referencia al examen de admisión, apuntó: “yo creo que lo de fondo, lo importante es que todas y todos los jóvenes que quieren estudiar la universidad puedan estudiar la universidad(01.08.2026).

 

Y prometió: “si hay un estudiante rechazado en ese examen, le vamos a abrir la puerta en la Universidad Nacional Rosario Castellanos para que puedan estudiar de manera gratuita”. Y añadió que ya le solicitó al secretario de Educación y a la rectora de la institución que atendieran el caso. La política nacional en acción, nada menos.

 

Por si hiciera falta, el mismo lunes 3 de agosto la jefa de gobierno de la Cdmx, Clara Brugada, informó en redes sociales que su gobierno ya está trabajando para abrir espacios en la Rosario Castellanos para los jóvenes y precisó: “para que tengan una buena universidad, de calidad y gratuita para todas y todos” (https://x.com/ClaraBrugadaM).

 

¿Qué significa lo dicho por las mandatarias? Antes, dos precisiones. Una, el conflicto en la UNAM, con lo importante que es y la amplia resonancia mediática que tiene, para efectos de espacios educativos y opciones profesionales, está acotado principalmente a la Cdmx y zona metropolitana. Dos, la Universidad Nacional Rosario Castellanos (UNRC) es un proyecto educativo en ciernes que se originó en la Ciudad de México y que esta administración, en diciembre de 2024, la llevó a nivel nacional.

 

Tal parece que la solución es abrir espacios en la UNRC. Lo notable de lo anunciado por la mandataria capitalina es que la UNRC ya no depende del gobierno de la Ciudad, tampoco de la SEP, está sectorizada en la secretaría de ciencia federal y, por cierto, esta no se ha pronunciado al respecto.

 

Sin embargo, el asunto sí muestra la relación entre lo local y lo nacional y la respuesta no tendría que limitarse a la UNRC. No solamente porque las decisiones del gobierno federal tienen eco en el nivel estatal. También porque el gobierno capitalino tiene bajo su responsabilidad a la Universidad de la Salud (Unisa) y ofrece una de las carreras más demandadas por los aspirantes en el examen de admisión de la UNAM.

 

En el concurso de selección de la Universidad Nacional, uno de cada 100 aspirantes a cursar Medicina logra un lugar. Tal vez a algunos de los 99 restantes les resultaría atractivo inclinarse por la Unisa si abriera más espacios.

 

Por cierto, la Ciudad de México es, por mucho, la entidad que tiene la mayor cobertura en educación superior en el país. Cubre a alrededor de 70 por ciento de su población residente y más del 100 por ciento si se considera el efecto de los estudiantes de otras entidades que están en la capital (SEP, 2023). A diferencia de Chiapas, Oaxaca, Guerrero o Michoacán, que tienen, en porcentajes redondos, 20, 24, 25 y 30 por ciento, respectivamente.

 

El problema principal no es la cobertura en la entidad capitalina, sino la concentración de la demanda en pocas universidades y el tipo de opciones profesionales que buscan los jóvenes. Aunque las preferencias vocacionales e institucionales son otra dimensión del problema que dejaremos pendiente.

 

Sin embargo, las soluciones sobre el acceso a la educación superior se han extraviado: unas, en la improvisación; otras, en los números del presupuesto público; unas más en proyectos educativos impresentables o en los discursos ampulosos. Las menos han tenido logros parciales y graduales.

 

¿Esto es una novedad? No. Al menos llevamos tres décadas tratando de ampliar las oportunidades educativas de nivel superior. Pero las opciones ofrecidas no son las que buscan los jóvenes ni son alternativas de formación para quienes más la necesitan.

 

La reforma del artículo 3° constitucional de 2019 incluyó la gratuidad de la educación superior y estableció el derecho a la educación de todas las personas. La ley reglamentaria previó la creación del fondo federal correspondiente y se suponía que el fondo quedaría instaurado a partir del ciclo escolar 2022-2023. A la fecha, no se ha creado.

 

En fin, lo que ocurrió con el examen de admisión de la UNAM tiene relevancia por sus implicaciones institucionales, pero sobre todo porque es una ventana a la política sobre el sistema de educación superior. No se trata de un problema exclusivamente institucional, ni siquiera local; es un asunto de política nacional.

 

Pie de página: Sin mayor resistencia fueron desalojados los estudiantes del IPN que tenían tomadas las instalaciones de Canal Once. Pero el conflicto no está resuelto. // En marcha el Proyecto de Fortalecimiento del Ecosistema Nacional de Innovación entre la Secihti y el Banco Mundial. Atentos.

jueves, 16 de julio de 2026

El INHERM, los títulos y las oportunidades educativas

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

@canalesa99.bsky.social

 

(Publicado en Campus Milenio No. 1147, julio 16 de 2026, pág. 4)

 

El reportero Carlos Navarro del periódico El Heraldo, le preguntó a la presidenta Claudia Sheinbaum: “con este Instituto, ¿de qué forma se estudia, con qué corriente historiográfica se estaría estudiando el Humanismo Mexicano, la Cuarta Transformación?” (01.07.2026)

 

Si la presidenta Sheinbaum había anunciado que, para celebrar el triunfo de Morena del primero de julio de 2018, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (Inehrm) se convertiría en Centro Público de Investigación, y el director del Instituto había anticipado que una de sus licenciaturas sería en Humanismo Mexicano, la pregunta que seguía era cómo funcionaría.

 

Sin embargo, la presidenta acotó: “No solo es la Cuarta Transformación… (el Instituto) sigue teniendo de manera importante el estudio de la Independencia, de la Reforma, de la Revolución y de distintos procesos históricos que han ocurrido en nuestro país”. Y le pidió al director del Inehrm que respondiera lo correspondiente.

 

Felipe Ávila, titular del Instituto, añadió que el Instituto, en el sexenio anterior y en el actual, ha promovido la divulgación de la historia desde “una narrativa histórica que pone en el centro a los actores colectivos, a los sujetos sociales, a las comunidades indígenas y afrodescendientes, a las mujeres, a las infancias, a las luchas campesinas, las luchas obreras, magisteriales, estudiantiles”.

 

Según el decreto de creación, el Instituto estará dedicado a múltiples y muy variadas temáticas: la historia; las ciencias sociales y humanidades; la memoria histórica de pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas; la historia de las mujeres; las relaciones de género y la diversidad; las infancias y juventudes; y el humanismo mexicano (DOF.06.07.2026).

 

Los CPI son entidades paraestatales, esto es, organismos que desempeñan funciones específicas del Estado -en este caso académicas- y son tratados como cualquier otra dependencia administrativa gubernamental.

 

La relevancia de este rasgo de dependencia quedó de manifiesto en el sexenio anterior. ¿Usted lo recuerda? Por ejemplo, sin más, los fuertes lineamientos de austeridad republicana que puso en vigor el expresidente López Obrador surtieron efecto inmediato en los CPI; o bien, la eliminación de los fideicomisos públicos, cuyas consecuencias siguen todavía presentes en los Centros.

 

El Inehrm, antes de que pasara a formar parte de los CPI, ya era parte de la administración pública federal como órgano desconcentrado de la SEP y realizaba investigación, pero no tenía las atribuciones para impartir docencia como la tendrá ahora, ni tampoco la diversidad de líneas de investigación que tiene previstas.

 

Por cierto, el director del Instituto anticipó que tiene previsto iniciar con las clases en el próximo ciclo escolar que inicia en septiembre. Si es el caso, es posible que los preparativos hayan iniciado hace meses, de otra forma no se ve cómo podría cumplir con la expectativa en un tiempo tan acotado.

 

Piénsese que el primer día de este mes se firmó el decreto de reforma y Ávila, en la ceremonia, adelantó que en este mismo mes aparecerá la convocatoria y también serán las inscripciones. Al mes siguiente, en agosto, habrá un curso propedéutico y las actividades formales iniciarán en septiembre. Toda una hazaña para un proyecto educativo de nivel superior. Por lo pronto, a la mitad del mes de julio, su página electrónica todavía no está disponible.

 

Además, planteó su director, el Inehrm impartirá formación a nivel de licenciatura y posgrado. Los títulos otorgados serán en las licenciaturas: Historia; Ciencias Sociales y Humanidades; y, nada menos, Administración Pública y Buen Gobierno.

 

El posgrado estará compuesto de tres maestrías, una en Humanismo Mexicano, otra en Estudios de Género y Feminismos, y una más en Movimientos Sociales y Rescate de la Memoria Histórica; también tendrá dos especialidades: una en Comunicación Política y otra en Enseñanza de la Historia.

 

En fin, el Instituto está en su fase inicial y faltan piezas para completar su puesta en marcha, entre ellas los recursos financieros que, por lo pronto, no estaban considerados en el presupuesto de egresos de este año, pero que se pueden resolver con una partida especial de Hacienda.

 

Se entiende la coyuntura y la ventana de oportunidad para instaurar una nueva institución de educación superior. Sin embargo, vale la pena tener presente lo que muestra la experiencia: en el mejor de los casos, la improvisación de un proyecto educativo no tendrá buenos resultados o se demora en tenerlos; en el peor, será un presente de fantasía, pero de un futuro trunco para los jóvenes, sus familias y para el país. Una grave simulación educativa que ahondará las ya de por sí anchas brechas de la desigualdad. Atentos.

 

Pie de página: Ahí viene un nuevo Sistema Nacional de Publicaciones Científicas y Humanísticas, veamos sus novedades; Omar Yaghi, premio Nobel de química el año pasado, abandona Estados Unidos y se va a China a dirigir un laboratorio de descubrimiento de materiales asistido por inteligencia artificial.