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sábado, 11 de noviembre de 2023

ASF: Conahcyt incumple sus políticas

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

Twitter: @canalesa99

 

(Publicado en Campus Milenio No. 1020. Noviembre 10, 2023. Pág. 4)

 

Las notas periodísticas sobre el reciente informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) han enfatizado las fallas que ha tenido el Conahcyt en la operación del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), uno de sus programas emblemáticos. Sin embargo, es igual o más relevante lo que indica el mismo informe sobre el incumplimiento del organismo en materia de políticas para el sector.

 

La ASF es la instancia que se encarga de fiscalizar el uso de los recursos públicos por parte de los Poderes de la Unión y de todos los entes públicos. Los resultados de sus auditorías son uno de los pocos mecanismos que tienen tanto legisladores como ciudadanos para conocer el desempeño gubernamental y transparentar el ejercicio de los recursos. Además, la Constitución dice que sus informes deben ser públicos e incluir, como mínimo, el dictamen correspondiente y un apartado de observaciones.

 

Aunque, también es cierto, con relativa frecuencia los informes de la ASF son ininteligibles y no reflejan la complejidad de las tareas de la administración pública, porque se ciñen sin más a un rígido esquema de contraste entre indicadores y resultados. De todas formas, sus entregas individuales son esperadas al final de los meses de junio y octubre de cada año, para determinar cómo salieron las entidades en sus auditorías y, de ser el caso, qué tipo de observaciones les hicieron.

 

El reciente Informe de Resultados de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública del año 2022, publicado la semana pasada, incluye dos auditorías individuales para dos programas del organismo rector de las políticas científicas y tecnológicas. Una de ellas es sobre el SNI y otra sobre el diseño, ejecución y evaluación de las políticas. Este último es un programa que tenía aprobado un monto de casi 1 mil 800 millones de pesos para mejorar el desempeño del sector (programa P001). No obstante, el Conahcyt ejerció 6.5 por ciento menos de lo que tenía aprobado para ese programa y sus políticas no se corresponden con lo previsto.

 

Por ejemplo, se lee en el dictamen de la ASF que el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación, el Peciti, se publicó “con 23 meses de retraso respecto de lo señalado en la normativa” (pág. 119). O sea, fueron casi dos años después de cuando debió estar listo y al presentarse no hubo justificación alguna o explicación al respecto. Simple y llanamente apareció como si nada; tampoco hubo ninguna consecuencia. Y sí, en este mismo lugar insistimos una y otra vez sobre esa omisión.

 

Sigue el dictamen con otra falta del Conahcyt: “no publicó el Plan Nacional para la Innovación” (PNI). En efecto, también lo hicimos notar en febrero de este año (Campus Milenio No. 984) y de nueva cuenta en septiembre. Lo sorprendente es que una vez más tampoco hubo ni hay explicación, a pesar de que se trata de una de las dos únicas acciones que se estableció el sui géneris Plan Nacional de Desarrollo de esta administración. Al inicio de este año el organismo remitió un proyecto de PNI a la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria; no obstante, a la fecha no hay nada.

 

Por supuesto, si no hay un Plan Nacional para la Innovación, tampoco existen, como destaca el dictamen, los “comités intersectoriales y de vinculación para atender la articulación de políticas, la propuesta de programas prioritarios y áreas estratégicas” (pág. 120).

 

El organismo, continúa el dictamen, “no dispuso de información sobre la solicitud de asesorías para la mejora de la MIR (Matriz de Indicadores para Resultados) de los programas presupuestarios solicitadas en el año; no acreditó la relación entre la detección de necesidades de diseño con las asesorías proporcionadas”. Mal por donde se le vea.

 

Otra omisión se refiere a la no publicación del “Informe General del Estado de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación”. El dictamen puntualiza que no acreditó la publicación para el año 2022, pero en realidad, como también lo hemos comentado en este Acelerador de Partículas, tampoco está el del año 2021. O sea, dos años de retraso y pronto serán tres.

 

Por último, el dictamen anota: “y no atendió con los indicadores de sus MIR todas las causas de sus programas, por lo que no se determinó en qué medida el Conahcyt contribuyó en mejorar el desempeño de sus programas presupuestarios”. Todavía peor.

 

En fin, todavía falta conocer qué dice o cómo resuelve las observaciones el organismo rector de las políticas científicas y tecnológicas. Lo indudable es que ha incumplido su función principal: diseñar, ejecutar y evaluar sus políticas. Nada menos. Ya ni hablar del SNI.

 

Pie de página: Un Tribunal Colegiado en Materia Penal ordenó archivar las investigaciones en contra de científicos y exfuncionarios del entonces Conacyt porque los hechos no son constitutivos de delito, pero la FGR insiste en mantener abierta la carpeta de investigación. // Las instalaciones del CIDE de Aguascalientes estarán destinadas a otra causa. Pendientes.

viernes, 25 de febrero de 2022

Bajan a los fideicomisos

 

Alejandro Canales

UNAM-IISEU/PUEES

Twitter: @canalesa99

 

(Publicado en Campus MilenioNo. 937. Febrero 24, 2022. Pág. 4)

 

Hace un año, al publicar su programa anual de trabajo de la cuenta pública del 2020, la Auditoria Superior de la Federación (ASF) tenía previsto realizar un estudio sobre los “Fideicomisos Públicos sin Estructura Orgánica” (DOF. 08.02.2021). Nada menos. El órgano fiscalizador examinaría esos instrumentos que operaban distintas dependencias de la administración pública y cuya eliminación quedó justificada por manejos corruptos, discrecionales y opacos. Eso dijo la autoridad.

 

Seguramente por la controversia que desató la desaparición de los fideicomisos, el trabajo de la ASF fue visto como una oportunidad para esclarecer, con información relativamente consolidada y confiable, cómo se había procedido y qué había ocurrido con los recursos financieros. Sin embargo, como recientemente lo anotó Nayeli Roldán, la ASF canceló el estudio correspondiente (Pájaro Político 17.02.2022).

 

¿Es inusual que la ASF omita algunas auditorias? No, no lo es. La Auditoria es un órgano técnico de la cámara de diputados y su función básica es fiscalizar el uso de recursos públicos federales en los tres poderes y también en cualquier entidad o persona que haya recibido ese tipo de recursos.

 

La Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación le otorga facultades a la ASF para realizar las modificaciones que estime pertinentes a su programa anual de auditorias (Artículo 17). De hecho, cada año, al menos en tres o cuatro ocasiones, a través del Diario Oficial de la Federación, difunde cuántas añadió, cuáles otras dio de baja y qué otras modificó. Anualmente suman alrededor de un millar y medio de fiscalizaciones.

 

El pasado 11 de febrero, la ASF simplemente anunció que daba de baja el estudio sobre los fideicomisos públicos, otro más sobre el “Panorama del Agua en México” y una auditoria sobre la “Gestión financiera de Mex Gas Interancional” (DOF. 11.02.2022). También dio de baja una evaluación de la “Política educativa en el desarrollo económico de México”, especificó que ésta se recalendarizaba, o sea, la hará en otro momento. En cambio, sobre los fideicomisos, el agua y el gas, ni una palabra; solamente los dio de baja.

 

El asunto es relevante porque alrededor de una semana después de aquel anuncio, el 20 de febrero según la ley correspondiente, vencia el plazo para que la ASF entregara el informe general. Es decir, literalmente, al cuarto para las doce, ocurrieron las bajas. Todavía más sorprendente en el caso de los fideicomisos, dado que los informes preliminares de octubre del 2021 de la misma Auditoria, habían adelantado algunas dificultades del Conacyt a ese respecto (ASF. Segunda entrega) .

 

Por ejemplo, uno de los dictámenes hacia notar los problemas para concentrar los recursos financieros de los fideicomisos y canalizarlos a la Tesorería de la Federación, lo mismo que alteraciones en la operación de los fondos, especialmente en el Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación (Fordecyt-Pronaces) y en la continuidad de los proyectos derivados de los fondos sectoriales y mixtos (Campus No. 923).

 

La entrega de octubre del año pasado era preliminar y todavía restaba la definitiva, la del pasado 20 de febrero, cabía suponer que ahí estaría la información completa sobre los fideicomisos. Ahora resulta que no habrá tal estudio ni informe. ¿O sí existe? Solamente la ASF lo conoce. Lo que sí sabemos todos es la necesidad de indagar qué ocurrió con los fideicomisos.

 

No es un asunto irrelevante, todavía este mes, en su conferencia de prensa del 4 de febrero, el presidente López Obrador dijo que al eliminar los fideicomisos, incluidos los del Conacyt, su gobierno se ahorró 70 mil millones –aunque luego dijo que fueron 60 mil millones. Lo más importante es que insistió en el mismo diagnóstico: “era una robadera grande, en grande” y preguntó: con la eliminación de los fideicomisos “¿en qué se perjudicó al pueblo?” y el presidente mismo respondió: “en nada, porque son aparatos burocráticos, onerosos, costosísimos, y son como otros gobiernos” (04.02.2022)

 

Seguramente son otras las preguntas y otras las respuestas que tienen los que dependían de los fideicomisos, especialmente la comunidad del sector científico, deportivo y artístico, los responsables de las rutinas institucionales y los que tenían su cargo la operación de algunos proyectos de investigación.

 

El presidente prometió en octubre del 2020 que habría auditorias para exhibir la corrupción en los fideicomisos eliminados, a cargo del entonces consejero jurídico de la presidencia. Además, dijo López Obrador, se fincarán las responsabilidades penales del caso y toda la información estará “a más tardar en tres meses” (21.10.2020). No, ni unas ni otras.

 

Lo grave es que, a la fecha, después de casi dos años, no conocemos, en definitiva, cuál es el estatus de los fideicomisos eliminados, cuántos siguen en operación y qué ocurrió  con las actividades respectivas. Ni siquiera sabemos el volumen, destino y retorno de los recursos financieros de los fideicomisos.

 

Ahora el estudio prometido de la ASF solamente está dado de baja y ya. Pero la indagación y  fiscalización siguen haciendo falta.

 

Pie de página: La selección de excátedras y Pronaces sigue incompleta y sin transparencia. Pendientes.