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viernes, 24 de octubre de 2025

Centros Públicos de Investigación: la zozobra del naufragio

15.05.2019

 

Alejandro Canales

UNAM-IISEU/PUEES

@canalesa99.bsky.social

 

(Publicado en Campus Milenio No. 1112. Octubre 23, 2025, pág. 4)

 

Los Centros Públicos de Investigación (CPI), la veintena de instituciones coordinadas por el anterior Conacyt y ahora por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), se inconforman por el incumplimiento con el pago de los incrementos salariales y las prestaciones correspondientes.

 

Las dificultades de los CPI se agudizaron desde el sexenio anterior y tal parece que los problemas van en aumento. A la fecha, cuando faltan poco más de dos meses para que concluya el año, las autoridades de esos centros no han cubierto los pagos de incremento para el personal; un dinero que debió depositarse desde el pasado mes de enero.

 

Normativamente, a diferencia de las universidades autónomas y la mayoría de instituciones de educación superior, los centros son entidades paraestatales de la Administración Pública Federal. Por lo tanto, están sujetos a las disposiciones regulatorias que operan para cualquier oficina gubernamental.

 

Seguramente usted recordará que, al inicio del sexenio pasado, como parte de las medidas de austeridad, el presidente López Obrador instruyó poner en marcha, en todas las dependencias gubernamentales, el congelamiento de plazas, el recorte de 30 por ciento en gastos de operación y la reducción a la mitad de viáticos y pasajes aéreos internacionales, entre otras medidas.

 

Incluso, las solicitudes de viaje al extranjero debían ser dirigidas al propio titular del Poder Ejecutivo Federal (Memorándum presidencial del 03.05.2019). Las medidas entraron en vigor en los CPI, a pesar de que miembros de esa comunidad, en carta pública, le solicitaron al presidente López Obrador que los eximiera de esas regulaciones (15.05.2019).

 

El quebranto para los CPI fue notable. Sin embargo, todavía más grave fue la eliminación de los fideicomisos públicos: trastocó la operación cotidiana y la planeación de crecimiento de los centros. A través de los fideicomisos manejaban los recursos autogenerados –alrededor de una tercera parte del presupuesto total de los CPI--, también preveían el ejercicio presupuestal para proyectos y no estaban limitados por el calendario del año fiscal.

 

Los fideicomisos públicos, como lo anotamos en este Acelerador de Partículas (Campus Milenio No. 768), eran de dos tipos: los que pertenecían a entidades paraestatales y los que no tenían estructura orgánica. Los primeros eran fiscalizados y rendían cuentas; los segundos no y se prestaban al ejercicio discrecional.

 

Desde que el ejecutivo federal planteó su eliminación, las cifras sobre los fideicomisos fueron cambiantes. Al inicio se anotaba que estos instrumentos financieros sumaban más de 300 e involucraban alrededor 800 mil millones de pesos. Después, que eran menos y el gobierno federal, legalmente, no podía disponer del total de recursos.

 

El sector científico y tecnológico concentraba poco menos de un tercio del total de fideicomisos públicos existentes, pero apenas un tres por ciento de la cantidad de recursos. En el último informe de gobierno de López Obrador se precisó que, al 30 de septiembre de 2023, se dio por concluida la extinción de 65 fideicomisos en el sector y transfirió 21 mil 978 millones de pesos a la Tesorería de la Federación (pág. 512).

 

Según el mismo informe de gobierno, los fideicomisos de los CPI fueron reintegrados a sus respectivas cuentas. Sin embargo, al final, fue un caos administrativo la gestión y ejecución de esos recursos. El daño para los CPI fue irreversible y las inconformidades manifiestas.

 

Las consecuencias persisten y seguramente continuarán. Hace dos semanas, la Federación Nacional de Sindicatos del Sector de Ciencia y Tecnología (Fenasscyt) publicó un pronunciamiento para expresar su preocupación porque la Secretaría de Hacienda no ha ministrado los recursos para cubrir las prestaciones pendientes, ni los incrementos salariales y su correspondiente retroactividad a enero de este año (08.10.2025).

 

La semana pasada, los trabajadores del Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA), en Saltillo, Coahuila --institución perteneciente a los CPI y a la Fenasscyt--, se manifestaron públicamente para protestar por el mismo incumplimiento.

 

La representante gremial precisó que: “El incremento salarial pendiente es del 4 por ciento; en prestaciones, el adeudo alcanza el 10 por ciento; en estímulos, se debe el 50 por ciento, y en el caso del seguro de gastos médicos mayores, el adeudo es total” (Diario de Coahuila. 16.10.2025).

 

Los CPI eran un conjunto ejemplar de investigación científica y tecnológica. Los indicadores de su productividad e impacto iban al alza de forma sostenida. Sin embargo, ahora batallan con los gastos de operación y navegan en la zozobra del naufragio. Una verdadera lástima.

 

Pie de página: La tormenta tampoco amaina para la exdirectora del Conahcyt, María Elena Álvarez-Buylla. Ahora está a la intemperie, los vientos que sembró retornaron tempestuosos y se multiplican las evidencias sobre su fallida gestión. // Según la Dirección de Profesiones, alrededor de una cuarta del total de títulos y cédulas profesionales de los últimos siete años tiene inconsistencias (PubliMetro 14.10.2025).// Pendientes.

viernes, 17 de junio de 2022

Transparencia e información de interés público

 Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

Twitter: @canalesa99

 

(Publicado en la página electrónica de Campus Milenio No. 952. Junio 16, 2022)

 

La respuesta debe llegar, a más tardar, la próxima semana. La petición en febrero de este año decía: “Solicito copias digitales, en formato de versión pública, de todo el expediente sobre el proceso para designar o ratificar a José Antonio Romero Tellaeche como director del CIDE, realizado este 29 de noviembre de 2021” (Expediente RRA 4444).

 

Una persona, a través de la Plataforma Nacional de Transparencia, dirigió al Conacyt su solicitud, así como está en el párrafo anterior. El organismo, a su vez, mes y medio después, respondió que su Comité de Transparencia confirmaba que se trataba de información reservada y estaba clasificada por un periodo de tres años. El controvertido nombramiento del ahora titular del CIDE ingresó a la demanda de acceso a la información y al escrutinio público.

 

La norma prevé que, el recurrente, o sea la persona solicitante de información, se inconforme si la respuesta no le satisface. Y, como fue el caso, se inconformó: “Un documento clave en un caso que ha resultado de interés público NO debería estar reservado”. Así que al inicio del pasado mes de abril, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) asignó la revisión del expediente al comisionado Francisco Javier Acuña Llamas.

 

El Inai es el organismo autónomo que garantiza el acceso a la información no solamente del gobierno federal, también de cualquier persona física o moral que reciba recursos públicos o realice actos de autoridad. O sea, interviene cuando el sujeto obligado (el gobierno o cualquier otra persona) no responde a solicitudes de una información que debe ser pública, o bien, declara su inexistencia o la clasifica como reservada.

 

Las leyes general y federal en la materia solamente consideran una docena de condiciones que permitirían clasificar una información como reservada. Por ejemplo, cuando compromete la seguridad nacional o la seguridad pública; menoscaba las negociaciones o relaciones internacionales; afecta las instituciones financieras; pone en riesgo la vida o la salud de una persona; o bien, cuando vulnera la conducción de los expedientes judiciales, un juicio en marcha o una investigación de delitos, entre otros.

 

La causal de vulnerabilidad de expediente judicial fue uno de los argumentos del Conacyt para reservar la información. No obstante, en su alegato ante el Inai, el organismo no probó con suficiencia la prueba de daño si se publicaba la información solicitada y ahora debe entregarla la próxima semana. El expediente del caso claramente anotó que: “no queda acreditada la casual de reserva prevista en el artículo 110, fracción X de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública” (pág. 29)

 

Por tanto, concluyó el expediente a cargo del comisionado ponente Acuña Llamas, se revoca la respuesta del Conacyt y se le instruye para que proporcione “todo el expediente relativo al proceso para designar o ratificar a José Antonio Romero Tellaeche”.

 

El pleno del Inai, en su sesión del pasado 8 de junio, resolvió en el mismo sentido y ordenó que en un plazo, “no mayor a diez días hábiles, contados a partir del día hábil siguiente al de su notificación”, debe cumplirse con la instrucción. Cabría suponer que el aviso ocurrió ese mismo día o al siguiente, así que la fecha vencerá la próxima semana.

 

¿Qué ocurre si no se cumple la orden? El Inai está facultado por la Ley Federal de Transparencia para aplicar medidas de apremio y sanción por el incumplimiento de sus determinaciones. Las primeras incluyen amonestaciones públicas o una multa que puede variar entre ciento cincuenta y hasta mil quinientas veces la Unidad de Medida y Actualización. La multa, dice la misma ley, no puede ser cubierta con recursos públicos.

 

No es la primera vez que una persona dirige una solicitud de información pública al Conacyt, tampoco la negativa del organismo a proporcionarla, ni la intervención del Inai para asegurar el acceso. La ocasión más reciente fue en marzo de este mismo año, cuando una persona solicitó los reportes financieros o informes sobre el presupuesto anual que destinó el Conacyt al Foro Consultivo Científico y Tecnológico A.C., durante el periodo 2002 a 2021.

 

En fin, probablemente la semana próxima veamos qué responde el Conacyt y cómo concluye la resolución del Inai. Por lo pronto, con independencia del creciente conflicto en el CIDE o la actuación de los funcionarios gubernamentales, vale la pena notar la relevancia de preservar la transparencia de las instituciones y para el ciudadano la garantía del acceso a la información de interés público.

 

Pie de página:  Inquietantes, muy inquietantes, las cifras que dio Zoé Robledo, director general del Seguro Social, sobre la convocatoria de plazas para médicos. Dijo que de un total de 14 mil 323 plazas, “6 mil 963 tuvieron por lo menos una postulación de un médico o médica, en tanto que 7 mil 360 no tienen ninguna”, o sea, solamente la mitad.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Presupuesto 2022: ligero aumento para Conacyt

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

Twitter: @canalesa99

 

(Publicado en Suplemento Campus No. 916. Septiembre 16, 2021, pág. 4)

 

Todavía falta la ratificación o rectificación de los diputados para los número finales, pero tal vez para el año próximo podría registrarse un incremento en el presupuesto para las actividades científicas y tecnológicas. La austeridad indiscriminada en el sector ha sido la bandera de la primera mitad del actual periodo gubernamental y falta ver si lo que parece un posible aumento marcará una nueva tendencia o es solamente un breve paréntesis.

 

El gobierno federal entregó su propuesta de paquete económico al Congreso el pasado 8 de septiembre y la fecha límite para aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) es el 15 de noviembre. No sobra recordar que cambió la composición de la Cámara de Diputados, pero el partido Morena es primera minoría (40.2 por ciento) y, junto con los partidos de su alianza, tiene mayoría simple.

 

El PEF para el año próximo propone asignar a ciencia y tecnología un monto total de 93 mil 544 millones de pesos. Como se sabe este total incluye la asignación central para Conacyt (el ramo 38) y el gasto para ese mismo tipo de actividades que realizan otras secretarías, como Educación Pública, Salud, Agricultura, entre otras.

 

Una comparación simple entre el monto que se propone para el 2022 y lo que recibió este año (84 mil 517 millones de pesos), muestra que, en términos nominales, el incremento es de poco más de 9 mil millones de pesos. Aunque, descontando el efecto de la inflación, la cantidad sería menor (alrededor de 5 mil 700 millones de pesos).

 

De todas formas, una mayor cantidad de recursos no está nada mal. ¿Qué propone el presupuesto para el 2022 en materia científica y tecnológica? En realidad, contrario a las tendencias de los tres años anteriores, en los cuales el gasto central de Conacyt disminuía y el de otras dependencias se mantenía o aumentaba, ahora el incremento se localiza principalmente en el organismo rector de las políticas científicas y tecnológicas.

 

Actualmente Conacyt concentra poco menos de una tercera parte del total de gasto en ciencia y tecnología (31.4 por ciento), SEP casi la mitad del total (50.7 por ciento), Salud (9 por ciento) y Sagarpa (6 por ciento), son las dependencias con el mayor volumen; el resto se distribuye en otra decena de dependencias.

 

El presupuesto de Conacyt en este año fue de 26.6 mil millones de pesos y para el año próximo se propone que reciba 29.6 mil millones de pesos, si se conservan esos números, el incremento será de 3 mil millones de pesos en términos nominales. En términos reales será 7.3 por ciento superior al de este año. Salud, Gobernación y SEP también tendrán un incremento relativo, pero de menor proporción.

 

Los recursos de Conacyt se distribuyen entre los Centros Públicos de Investigación (CPI) y los programas que tiene en marcha el organismo, como el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), las becas y los proyectos de investigación. ¿A dónde se canalizará el posible incremento?

 

Un mayor presupuesto no será para los CPI. Casi todos los centros conservarán, en términos reales, el mismo presupuesto de este año, solamente el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica  (3.9 por ciento) y el Centro de Investigaciones en Óptica (0.5 por ciento) tendrán un ligero incremento.

 

Entonces, el incremento de recursos será básicamente para algunos de los programas de Conacyt. Efectivamente, solo alcanzará para conservar y soportar la eventual ampliación anual del SNI, así como para impulsar los Programas Nacionales Estratégicos de Ciencia y Tecnología (Pronaces).

 

El SNI se llevará el mayor volumen de aumento en el presupuesto (alrededor de 1 mil 700 millones de pesos). Por cierto, después de los enredos con el cambio de su reglamento y composición de sus comisiones dictaminadoras, retraso su convocatoria de este año, pero sus resultados tendrán que estar listos antes de que concluya 2021.

 

Los Pronaces, a pesar de que son la principal iniciativa de la actual administración, este año tuvieron un presupuesto de poco más de 700 millones de pesos y para el año próximo se propone casi duplicarlo.

 

En fin, el aumento es importante, pero todavía no es altamente significativo ni alcanza a igualar lo que tenía Conacyt en el pasado. Los próximos dos meses vendrán las negociaciones intensas en el Congreso y sabremos si se modifican o no las cifras del proyecto que entregó el ejecutivo federal.

 

El dinero es la pista inocultable de las prioridades en las políticas públicas. Lo lamentable es que, en materia de inversión, no nos estamos acercamos a la meta de alcanzar el 1 por ciento respecto al PIB en investigación científica y desarrollo tecnológico. De hecho, cada vez nos alejamos más, el informe de gobierno de este año, reporta que el  indicador está en 0.28 por ciento; hace una década era de 0.48 por ciento.

 

Pie de página: Las convocatorias de becas al extranjero por regiones se emitieron tarde y con vigencia limitada (del 23 de agosto al 10 de septiembre). // El exdirector de Conacyt, Enrique Cabrero, ya es miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM. // Mucho ruido está causando la iniciativa para modificar la ley orgánica del IPN.