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jueves, 5 de septiembre de 2024

Las Cátedras y la promesa de la transición

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

@canalesa99

 

(Publicado en Campus Milenio No. 1058. Septiembre 5, 2024. Pág. 4)

 

Todavía es incierto qué ocurrirá con lo que se llamaba programa “Cátedras Conacyt” y ahora es “Investigadoras e investigadores por México” (IxM). Por lo pronto, en este periodo de transición, los jóvenes del programa, organizados en un sindicato, han hecho notar la diferencia en el trato con las próximas autoridades y trazan propuestas sobre su futuro.

 

El programa, como se sabe, cumplió su primera década en este año. La idea inicial era y es abrir oportunidades de trabajo para jóvenes recién egresados del doctorado o posdoctorado que no encuentran lugar en un mercado académico saturado. El esquema es relativamente sencillo: el Conacyt funge como patrón y las instituciones de educación superior los reciben en sus instalaciones; una responsabilidad compartida mediante convenio durante 10 años y renovables por otro tanto.

 

Uno de los supuestos principales era que, en el lapso de duración del convenio, la institución abriría los lugares correspondientes, los jóvenes concursarían por las plazas y el programa crecería a un ritmo de 500 jóvenes por año. Sin embargo, lo que se proyecta no necesariamente se verifica en la realidad.

 

Para empezar, no siempre fueron bienvenidos en las instituciones los jóvenes catedráticos. Al contrario, algunos fueron marginados, otros eran ignorados y unos más no contaban con la infraestructura para desempeñar su labor. Tampoco se abrieron las plazas que se esperaban en las instituciones; Hacienda no las autorizaba y controlaba las plantillas. El programa se contuvo y el sexenio anterior concluyó con un millar y medio de jóvenes beneficiados; menos de la mitad de los que se planeaban.

 

En el 2018, al cambio de gobierno, parecía que las oportunidades serían mayores y el programa mejoraría. Sin embargo, ocurrió lo contrario, como en estas páginas hemos comentado. Desde el comienzo la relación fue tirante entre los jóvenes del programa y la autoridad del sector. La directora del organismo rector de las políticas, María Elena Álvarez Buylla, les dijo que estaban colgados de la nómina y que eso tenía que cambiar. También advirtió que no habría más convocatorias ni plazas. No hubo en 2019 y tampoco en 2020.

 

Después, a partir del 2021, la autoridad reanudó de forma improvisada las convocatorias, los lugares fueron a la baja, cambiaron las normas, los plazos y el nombre del programa. Los conflictos fueron en aumento y llegaron a las puertas del Conacyt. Ahí se gestó la formación de su sindicato (Siintracatedras) y la defensa de sus derechos laborales. También la ruptura con la autoridad. A la fecha, sigue la organización gremial, pero no logró la firma de un Contrato Colectivo de Trabajo ni le reconocieron su derecho de huelga.

 

Actualmente, el programa tiene dos modalidades: la adscripción a una institución de educación superior o a una entidad de la administración pública. Sin embargo, el número de lugares que ofrece son insignificantes. Por ejemplo, en la convocatoria de este año, fue una decena para la primera modalidad y 14 para la segunda.

 

En total, el sexenio cerrará con 1, 265 plazas. O sea, menos de las que había al inicio del periodo. Lo que no disminuyó fueron los conflictos. Las quejas más recientes del sindicato han sido por las irregularidades en los procedimientos de evaluación de los participantes (19.06.2024) y por lo que consideran despidos injustificados de varios de sus agremiados (08.08.2024).

 

Tal vez por eso contrasta la relación que se configura entre el sindicato y las próximas autoridades del sector. Al día siguiente del nombramiento de Rosaura Ruiz como futura titular de la nueva secretaría de ciencia, el organismo gremial la felicitó en redes sociales por su designación (21.06.2024).

 

Tal parece que ahí comenzó un puente de encuentro entre el sindicato y el equipo de la próxima titular de la nueva secretaría. La misma Rosaura Ruiz, en la primera reunión del equipo de transición en el Conahcty, dio cuenta del acercamiento y solicitó información sobre el programa a la actual titular del organismo (01.08.2024).

 

A su vez, el sindicato agradeció públicamente el ser escuchado y expresó su disposición al trabajo conjunto para darle viabilidad al programa. De hecho, seguramente como parte del acercamiento con las próximas autoridades, el sindicato celebró un encuentro presencial entre sus agremiados para elaborar una propuesta sobre el programa.

 

En fin, el asunto de abrir opciones laborales para los jóvenes con altos niveles de formación es un imperativo. La problemática requiere de imaginación y, en cualquiera de las opciones que se considere, los recursos financieros serán ineludibles. No solamente es relevante para los jóvenes doctores y sus familias, también lo es para ampliar y mejorar las capacidades técnicas de la sociedad mexicana.

 

Los sindicalistas, después de un sexenio de confrontación, ven un futuro promisorio. Todavía resta por comprobar cuáles serán las propuestas y si se cumplen o no las altas expectativas.

 

Pie de página: El último informe de gobierno de la actual administración no tiene grandes novedades, pero aquí veremos el cierre del ciclo.

jueves, 15 de febrero de 2024

Cátedras: el futuro no llegó en la primera década

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

@canalesa99

 

(Publicado en Campus Milenio. No. 1032. Febrero 15, 2024. Pág. 4)

 

Hace 10 años, en febrero del 2014, apareció la primera convocatoria del programa Cátedras Conacyt y en este año vence el periodo de comisión de los primeros catedráticos. Los lineamientos dicen que el nombramiento puede ser renovado, pero también es el último año del actual sexenio y el horizonte del programa no se ve claro.

 

La continuidad del programa Cátedras ha estado en suspenso casi desde que comenzó. Actualmente tiene otro nombre: Investigadoras e Investigadores por México, aunque casi nadie lo llama de esa forma. Pero no solamente cambió de nombre, también sus lineamientos son otros y otros sus ritmos.

 

La convocatoria del 2014 despertó muchas expectativas en el ámbito científico y tecnológico, principalmente entre las jóvenes promesas que estaban concluyendo su doctorado o posdoctorado pero cuyo futuro laboral era nulo o muy limitado.

 

El programa planteó que el Conacyt asumiera el papel de patrón y comisionara a los jóvenes en instituciones de educación superior por un periodo de 10 años. La idea era instaurar al menos de 500 cátedras al año, incrementar la cantidad al paso del tiempo y, sobre todo, buscar que las instituciones receptoras abrieran una plaza definitiva para esos jóvenes.

 

Todo sonaba bien, porque no solamente se abrían oportunidades laborales, también se conjuntaba el conocimiento experto de los jóvenes y las necesidades de investigación de las instituciones académicas. Además. se dijo entonces, la asignación de plazas buscaría impulsar a las entidades federativas e instituciones con menor desarrollo científico y tecnológico.

 

Sin embargo, los planes fueron unos y otros los acontecimientos. Unos jóvenes se quejaron por la falta de condiciones para realizar su labor en las instituciones receptoras; otros no encajaban, ni administrativa ni académica ni culturalmente, en la organización de las instituciones; unos más a la primera oportunidad abandonaron el proyecto. Lo peor fue que casi ninguna institución tuvo la capacidad, o autorización de Hacienda, para abrir plazas a concurso para jóvenes catedráticos.

 

El crecimiento del programa tampoco se acercó a lo previsto. Solamente en el 2014 se asignaron más de 500 Cátedras, los años siguientes la cantidad se redujo a la mitad o menos. Otra vez Hacienda no dio la autorización correspondiente. En el 2018, al cierre de la administración de Peña Nieto, el programa tenía 1,511 Cátedras.

 

La restricción de los recursos financieros ha sido uno de los mayores obstáculos y el panorama fue más sombrío en el actual periodo de gobierno. La directora del ahora Conahcyt, María Elena Álvarez Buylla, en febrero del 2019, dos meses después de asumir funciones, puso en claro el problema.

 

De hecho, la directora lo dijo en el contexto de su primera conferencia de prensa, similar a las del presidente de la República. Dijo en aquel entonces: “Hoy tenemos colgados de la nómina a 1,500 catedráticos, eso tiene que cambiar... vamos a hacer honor a los compromisos, vamos a revisar con mucho cuidado que se cumplan, pero no se van a abrir nuevas plazas de Cátedras, sino que vamos a tratar de hacer propuestas mucho más sustantivas y sustentables a futuro” (t.ly/vy79).

 

Ahí comenzó y concluyó la idea de las conferencias de prensa, pero las declaraciones de Álvarez Buylla confirmaron que el problema principal eran los recursos económicos. Además, esas mismas palabras fueron el detonante para la protesta de los jóvenes catedráticos y la posterior creación del Sindicato Independiente de Trabajadoras y Trabajadores de la Investigación de Cátedras Conacyt (Siintracatedras).

 

El caso es que no hubo convocatoria para el programa en el 2019 ni en 2020. Al final del 2021 apareció nuevamente, pero ahí cambió el nombre y la finalidad: ya no solamente habría catedráticos comisionados en instituciones académicas, también lo estarían en la administración pública. Luego vino el cambio de normas, la disputa con el sindicato, el retraso en los resultados de las plazas y las asignaciones mínimas, entre otros aspectos.

 

Los nuevos lineamientos del programa dicen que las personas contratadas por el Conahcyt tendrán un nombramiento por tiempo indeterminado y serán comisionadas “por un periodo de hasta diez años” y en casos debidamente justificados se podrá solicitar renovación (Artículos 20 y 21. DOF.18.08.2023).

 

En fin, la información oficial más reciente dice que, a junio del 2023, suman 1,226 jóvenes en el programa, distribuidos en 137 instituciones. Hace diez años se había previsto asignar entre 500 y 1,000 cátedras cada año. Pero no, no fue así.

 

Hoy, casi al cierre de la actual administración, terminaremos con una cantidad menor a la del periodo anterior. Una década después los catedráticos no se volvieron más jóvenes y la certeza sobre su futuro laboral no llegó

 

Pie de página: La semana pasada quedó integrada la Comisión Independiente de Investigación sobre la Pandemia de Covid-19 en México, elaborará un diagnóstico integral del periodo de contingencia. // La dirigencia de Morena dice que Signa Lab del ITESO “no es neutral”. La entidad académica es coordinada por Rossana Reguillo y fue seleccionada por el INE para el primer debate, pero… Pendientes.

jueves, 23 de febrero de 2023

Cátedras: investigar en modo administración pública

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

Twitter: @canalesa99

 

(Publicado en Campus Milenio No. 985. Febrero 23, 2023. Pág. 4)

 

El testimonio de un aspirante de lo que antes era el programa Cátedras Conacyt es elocuente del desencanto que experimentan jóvenes académicos. El programa ya se denomina Investigadoras e investigadores por México, pero las modificaciones no son nominales, la iniciativa se redujo, viró en su propósito y se apresta a impulsar una nueva modalidad de investigación. Veamos el testimonio.

 

Pedro (@PedroRangelRiv2), un joven químico, expresó en un tuit la semana pasada: “Poco más de 10 días para realizar la solicitud, y de la manga se sacó el Conacyt la modalidad II cuando originalmente el programa IxM era con el fin de incorporación para fortalecer la IES y CPIs del país. Ya mejor digan que no habrá más convocatorias, tantita empatía” (t.ly/4Vqb).

 

En primer lugar, Pedro se refiere al plazo breve de la reciente convocatoria, exactamente 11 días, para registrar la solicitud y cumplir con los requisitos de participación. En segundo lugar, lo inesperado del cambio de finalidad del programa al instaurar la modalidad II.

 

Lo hemos dicho aquí en repetidas ocasiones: el propósito de las Cátedras, cuando se pusieron en marcha en 2014, fue abrir una oportunidad laboral para jóvenes promesas en el casi clausurado mercado académico, al comisionarlos en instituciones de educación superior y centros públicos de investigación.

 

La idea inicial era que a lo largo del desempeño del catedrático, un periodo de diez años que se podía prorrogar de forma indefinida, la institución receptora abriera una plaza y el joven pudiera concursar por ese lugar. Sin embargo, desde el comienzo los supuestos no se cumplieron: algunos jóvenes abandonaron las cátedras porque las condiciones laborales eran muy inestables y precarias; las instituciones no abrieron plazas; y el volumen de catedráticos fue muy limitado.

 

Las cosas no mejoraron en la actual administración, por el contrario, el programa casi desaparece; no hubo convocatoria en 2019 ni en 2020. Los catedráticos se inconformaron públicamente, instauraron formas novedosas de protesta y se agruparon en un sindicato. Casi al final del 2021 la autoridad publicó la convocatoria correspondiente y una de sus novedades fue que ahora los jóvenes doctores podían optar por adscribirse a una entidad de la administración pública federal como institución receptora.

 

Una carrera de investigación en la administración pública no se veía ni se ve factible, pero la opción quedó anunciada en septiembre del 2021, en la primera convocatoria del periodo gubernamental. El Conacyt le llamó modalidad II y a la opción original la denominó modalidad I. Por eso, en el tuit mencionado, se dice que la modalidad II está sacada de la manga.

 

Si añadimos que los plazos para registrar las solicitudes y cumplir los requisitos se han acortado cada vez más, entenderemos la percepción existente sobre el programa. ¿Y se corresponde con los datos? No solamente es la inestabilidad e improvisación del programa, también es la reducción de su volumen. La proyección del programa tenía previsto abrir 500 plazas anuales, sin embargo, desde el 2016 incumplió su propósito y actualmente solo tiene alrededor de un millar y medio de plazas.

 

En la convocatoria del 2021, la más reciente, los jóvenes debieron esperar casi un año para saber si estaban o no en el programa; los resultados fueron publicados por pausas. Al final, fueron 118 los aceptados (69 en instituciones académicas y 49 en la administración pública) y se ha calculado que fueron más de 4 mil los solicitantes.

 

La semana pasada se publicó la nueva convocatoria, solamente se dirige a la modalidad II del programa, ya no menciona una carrera de investigación en la administración pública, únicamente destaca la importancia de los programas prioritarios gubernamentales y sus ejes temáticos de salud, alimentación, transversales, energía y cambio climático.

 

El anexo de la convocatoria enlista 31 perfiles profesionales a los que deberán ajustarse los solicitantes del programa y en algunos casos el plazo de contratación se redujo a cinco años. Lo sorprendente es que alrededor de una docena de lugares corresponde al propio Conacyt como institución receptora, otra media docena para el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático y tres más para el Centro de Estudios e Investigación en Biocultura, Agroecología, Ambiente y Salud (CEIBAAS-Colima), un centro del que no se conoce nada, aunque se anunció uno similar en Guerrero el pasado mes de diciembre.

 

En fin, es incierto si habrá convocatoria para la modalidad I, cuántas solicitudes serán aceptadas en la modalidad II y cuándo se conocerán los resultados completos. Lo evidente es que el programa cambió de propósito, redujo su alcance, la opción de carrera de investigación para los jóvenes quedó acotada y la propia administración pública será institución receptora. El asunto tiene múltiples aristas, volveremos a ellas, por ahora notemos que los jóvenes doctores quedarán en modo administración pública.

 

Pie de página: La estructura de investigación de la UNAM, titulares y representantes, dirigen una carta a Santiago Creel, presidente de los diputados, para externar su preocupación por el proyecto de ley general de ciencia del gobierno federal y solicitar audiencias públicas. El consenso crece.

jueves, 25 de agosto de 2022

Cátedras: último corte

 

Alejandro Canales

UNAM-IISEU/PUEES

Twitter: @canalesa99

 

(Publicado en la página electrónica de Campus Milenio No.961. Agosto 25, 2022)

 

Algunos jóvenes científicos tenían la expectativa de formar parte del programa Cátedras del Conacyt, ahora denominado “Investigadoras e investigadores por México”. Sin embargo, la semana pasada salieron los últimos resultados y solamente una docena alcanzaron una posición. Pocas, muy pocas plazas para los miles de aspirantes.

 

Las cátedras iniciaron en el 2014, creadas por la administración anterior para funcionar como una válvula de escape en el saturado mercado académico y como alternativa para jóvenes promesas que, culminados sus estudios, no encontraban una posición laboral en ningún lado.

 

El programa ofrecía a jóvenes recién egresados del doctorado, o con varios posdoc encima, comisionarlos a una institución académica, un listado de temas a investigar (con retos en cada caso) y un contrato por diez años, prorrogable por otro tanto más. El Conacyt conservaba el papel de patrón, la entidad académica fungía como institución temporal de adscripción y la idea era que, a lo largo del tiempo, la misma institución u otra abriera una plaza para el catedrático.

 

En el primer año de funcionamiento, el programa admitió a más de medio millar de jóvenes y la expectativa era que a partir de entonces añadiera una cantidad similar cada año. Tal vez la alternativa laboral no era la mejor, pero era una pequeña fisura de oportunidad en el casi clausurado mercado académico. No obstante, el desencanto comenzó a los pocos meses.

 

Una buena parte de catedráticos se quejaron de su permanente inestabilidad laboral, la marginación que sufrían en las instituciones de adscripción y, sobre todo, la falta de condiciones para realizar las actividades encomendadas. Tampoco operó el supuesto de que las instituciones abrirían plazas y algunos huyeron de las cátedras a la primera oportunidad. Para colmo, el programa ni siquiera alcanzó las 500 plazas anuales, en el 2016 apenas llegó a la mitad y para el 2018, al cambio de administración, el volumen total sumaba un millar y medio de cátedras.

 

La esperanza de ampliar el programa o al menos alcanzar una relativa estabilidad laboral retornó con el cambio de administración en el 2018. La aspiración, sin embargo, se disipó rápidamente. En la primera rueda de prensa de la directora del Conacyt, María Elena Álvarez Buylla, en febrero de 2019, ahí dijo que el programa Cátedras era insostenible, porque tenía “colgados de la nómina a 1,500 catedráticos” y eso debía cambiar. Por cierto, las ruedas de prensa ya no continuaron.

 

Los catedráticos quedaron sorprendidos y vino un intercambio de críticas y aclaraciones sobre la continuidad o no del programa. El saldo final fue que no hubo convocatoria en 2019 ni en 2020. Los catedráticos formaron un sindicato para negociar un Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), el Siintracátedras, aunque la autoridad laboral dijo que era improcedente la firma de un CCT y también su derecho de huelga. Este año el sindicato renovó su consejo directivo.

 

Los costos del programa en 2019, según el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de ese año, sumaron un total de 1,097 millones de pesos e incluían 1,511 plazas vigentes. Para 2020 el presupuesto fue de 1,345 millones de pesos y fueron las mismas plazas. Sin embargo, el PEF del año pasado y el de este año no especificaron un presupuesto ni el volumen de plazas vigentes, aunque dijeron que continuaría el apoyo.

 

El Conacyt cambió los lineamientos y el nombre del programa. Además, implementó dos modalidades para las cátedras: adscripción en instituciones académicas o en entidades de la Administración Pública Federal. Hasta septiembre del año pasado salió la convocatoria más reciente. Se suponía que la evaluación de solicitudes se realizaría en los dos meses siguientes y a partir de diciembre del año pasado los jóvenes ya estarían laborando. Pero no, en noviembre se publicaron una treintena de seleccionados y ahí se dijo ese era un primer corte, o sea que posteriormente vendrían otros más.

 

Unos resultados más se publicaron en diciembre del 2021, luego otros más en febrero de este año y los últimos el pasado 18 de agosto. En total, 118 plazas: 69 para instituciones académicas y 49 para la administración pública. No hay datos, o públicamente no se conoce, el número de solicitantes, pero en redes sociales se ha especulado que fueron aproximadamente 4 mil aspirantes y que las asignaciones de plazas no han sido imparciales.

 

O sea, además de sesgos, solo alrededor de un 3 por ciento de aspirantes lograron una posición académica, si es que las cifras se aproximan a la realidad. Lo lamentable es que la mayoría de jóvenes estuvieron en vilo durante más de medio año y aunque desde los primeros cortes las cosas no pintaban nada bien, el final ha sido francamente decepcionante.

 

El problema de la inserción laboral para los posgraduados no es sencillo de resolver, como tampoco lo es para toda la población económicamente activa, pero el programa Cátedras, con sus dificultades de régimen de subcontratación y sus limitaciones, parecía una alternativa. Lo grave es que ahora cada vez es más estrecho, arbitrario, inestable y precario.

 

Las autoridades actuales dijeron que ofrecerían verdaderas plazas para los jóvenes, pero ni sustituyeron ni mejoraron el programa. Por el contrario, redujeron su alcance y endurecieron los criterios. Si así son las vicisitudes laborales de jóvenes talentosos y con altas calificaciones, imaginemos qué ocurre con el resto.

 

Pie de página: Las redes sociales permiten conocer los acontecimientos de forma inmediata y las cuentas oficiales se han vuelto un medio eficaz para informar las decisiones en el momento mismo en el que ocurren. Sin embargo, esas mismas redes han dado paso a una cierta ambigüedad de responsabilidad y dejado constancia de las pifias cometidas, como la rectificación de los criterios específicos de evaluación del SNI en la cuenta oficial del Conacyt en Twitter.// La discusión en el Congreso sobre la nueva ley general de ciencia comenzará ahora en septiembre y la oposición ya ingresó una iniciativa de ley el pasado 17 de agosto. Atentos.