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jueves, 2 de octubre de 2025

Primer año: borrado el presupuesto científico, pero con educación de adultos

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

@canalesa99.bsky.social

 

(Publicado en la versión digital de Campus Milenio No. 1109. Octubre 2, 2025)

 

Esta semana se cumplió el primer año de ejercicio gubernamental de la primera presidenta de la República. La fecha es emblemática para cualquier gobierno y tal vez lo sea más para la actual gestión, tanto por la línea de continuidad y cambio con la administración anterior como por las dificultades del caso.

 

El corte sobre el estado que guarda la administración pública fue presentado el pasado 1 de septiembre y, como lo anotamos en este Acelerador de Partículas, el contenido del mensaje político que pronunció la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo (CSP), no se correspondía con los números de su propio informe de gobierno sobre el sector científico y tecnológico (Aquí lo puede consultar: Campus No. 1106).

 

Todavía es más sorprendente que en el balance del primer año, en la primera línea de acción de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), no está el financiamiento, los proyectos o las becas. La iniciativa que destaca es el fortalecimiento de la educación técnica y tecnológica para “favorecer la integración de los jóvenes a la actividad productiva desde el nivel medio superior y superior” (p. 206).

 

El objetivo de ofrecer alternativas educativas vinculadas al mundo del trabajo es importante y muy necesaria. Sin embargo, sorprende porque, por una parte, usualmente los informes de gobierno sectoriales, para comenzar, daban cuenta del estado de la administración pública en el orden financiero y avances de las acciones más sobresalientes. Así que el primer rubro a informar era el monto de presupuesto recibido y la forma en la que se distribuyó.

 

Pero no, desde la extinción de los fideicomisos públicos en el sector, a partir del ejercicio fiscal del año 2021, el apartado de ciencia y tecnología ya no inicia con las cifras de presupuesto ni la participación relativa de sus diferentes programas en ese presupuesto.

 

Todavía menos aparece el gasto en investigación y desarrollo experimental (Gide). Por cierto, los datos oficiales más recientes de ese tipo de gasto son del 2017. Porque en ese año se realizó la última encuesta para calcularlo y, desde entonces, los datos que tenemos seguramente son proyecciones o cifras sin mayor rigor. Así que ni hablar de la precisión de dicho indicador como proporción del PIB.

 

Por otra parte, también es notable que el rubro con el que inicia el informe del sector científico y tecnológico sea el de alternativas educativas relacionadas con la industria para el nivel medio superior y superior, dado que el antecesor de la Secihti no se había ocupado antes del rubro educativo. Salvo por las becas de posgrado y algunos programas de difusión de la ciencia.

 

Sin embargo, ahora, la Secihti comienza por informar sobre los programas de actualización y capacitación laboral. Por ejemplo, menciona el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro que atiende a jóvenes de 18 a 29 años o el Programa de Capacitación a Distancia para Trabajadores. Aunque, en sentido estricto solamente son mencionados; no aparecen beneficiarios, ni recursos. Tal vez porque esos datos están otro apartado del mismo informe.

 

En cambio, sí están los números de “Alternativas educativas” como la que ofrece el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (Inea) o de “Educación Dual”. Datos que anteriormente estaban en la sección educativa del informe de gobierno, ahora están en el apartado científico y tecnológico.

 

Sobre la educación de adultos, destaca el apartado, 416 mil 617 personas concluyeron un nivel educativo: 12 por ciento fueron alfabetizados; 34 por ciento concluyeron la primaria y 54 la secundaria (pág. 207).

 

Respecto a la educación dual, la opción formativa que tiene lugar tanto en la escuela como en la empresa, se consignan acciones de diseño de planes, programas, modelos y lineamientos. Pero no hay cifras de alumnos participantes, ni en media superior ni en educación superior. Únicamente se anota que: el Tecnológico Nacional de México, en el ciclo escolar 2024-2025, participaron 105 institutos tecnológicos con 2 mil 21 estudiantes (pág. 208). Las cifras tampoco aparecen en la sección educativa del informe.

 

Al final del informe se destacan media docena de logros de la administración en este primer año: la transformación del anterior Conacyt en la Secihti; la instauración de la Universidad Nacional Rosario Castellanos; la implementación de un modelo de colaboración intersecretarial, interinstitucional e interdisciplinario; la puesta en marcha de proyectos de desarrollo tecnológico; impulso a proyectos con alto nivel de madurez tecnológica; y estimación de mejorar en 70 por ciento, al cierre del año, las becas al extranjero.

 

En este primer año continúa la ausencia de cifras de distribución presupuestal para el sector, seguramente porque las variaciones son pequeñas, pero añade la educación de adultos y las acciones de desarrollo tecnológico. El formato del informe cambió y la colaboración intersecretarial se distribuye los recursos escasos.

 

Pie de página: El 2 de octubre sigue vigente. // Los becarios posdoctorales se inconforman y tienen razón. // No amaina la protesta en la Universidad Veracruzana, también les asiste el derecho y la razón; la Junta de Gobierno se sigue desmoronando. // A propósito de Veracruz, el café de esa región llegará a Marte, según la intervención en tribuna de la diputada local Victoria Gutiérrez Pérez. Y lo planteó en serio// La presidenta CSP ya aseguró que fue un error y se corregirá el recorte de presupuesto a la Universidad de Guadalajara. // Sin embargo, nada se ha mencionado del error en el Anexo 12 del proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación. // Pendientes.

viernes, 22 de agosto de 2025

Giro tecnológico: inversión privada y cuadros profesionales

 

Alejandro Canales

UNAM-IISEU/PUEES

@canalesa99.bsky.social

 

(Publicado en la versión digital de Campus Milenio No. 1103. Agosto 21, 2025)

 

La presidenta Claudia Sheinbaum, desde su campaña electoral, planteó hacer de México una potencia científica y tecnológica. Una propuesta arriesgada, desmesurada, sobre todo si se considera el bajo nivel de inversión en la materia y el tamaño del sistema. Pero la iniciativa tuvo eco en la plaza pública y fue un guiño para una encrespada comunidad científica que había roto los puentes de comunicación con la autoridad del sector a lo largo del sexenio que estaba por concluir.

 

Una vez declarada presidenta electa, Sheinbaum anunció que convertiría al entonces Conahcyt en una secretaría de Estado. La propuesta parecía caminar en la misma dirección de fortalecer al sector y de atraer de nuevo a la comunidad. Y sí, la nueva secretaría quedó instaurada casi a la par del inicio del periodo de gobierno (DOF. 28.11.2024).

 

Sin embargo, respecto de su anterior estatus, la nueva estructura pocos cambios registró. Uno de ellos fue su personalidad jurídica: ahora el organismo rector de la política científica y tecnológica forma parte de la administración pública centralizada, ya no es una instancia paraestatal.

 

En la jerga administrativa, la estructura central, como su nombre lo indica, representa el nivel más cercano a la persona titular del poder ejecutivo federal, lo que se conoce como el gabinete legal. La paraestatal, un círculo concéntrico más alejado, está formada por los organismos descentralizados y empresas de participación estatal.

 

Pero la nueva estructura administrativa de la secretaría de ciencia siguió, más o menos, con el mismo tamaño que heredó del organismo anterior. Otro tanto ocurrió con los recursos financieros asignados: recibió 33 mil 296 millones de pesos nominales, mientras que a su antecesor, el año previo, se le asignaron 33 mil 171 millones de pesos. Es decir, en términos corrientes, un ligero aumento de menos de un punto porcentual, pero menor en términos reales, si se considera el efecto de la inflación de más de 4 puntos porcentuales.

 

No obstante, la propuesta de convertir a México en potencia científica y tecnológica persistió y pasó a los documentos programáticos. La presidenta Sheinbaum la anotó como uno de los pasos en su manual de campaña electoral (“100 pasos para la transformación”). Y, en términos idénticos, apareció como su compromiso 33 en el centenar que pronunció al tomar posesión: “Haremos de México una potencia científica y de la innovación. Para ello, apoyaremos las ciencias básicas, naturales y las Humanidades” (Compromiso31. 01.10.2024).

 

El Plan México, presentado al inicio de este año, también recuperó la intención de fortalecer el desarrollo científico, tecnológico y la innovación. El Plan, como se sabe, es la estrategia de desarrollo económico del gobierno federal y busca, entre otros propósitos dinamizar el mercado interno, incentivar los productos nacionales y el empleo.

 

Pero fue en los lineamientos del Plan Nacional de Desarrollo 2024-2030 (PND) donde aparece con mayor precisión la inclinación tecnológica. En primer lugar, como parte del eje Desarrollo con bienestar y humanismo, se consigna como principio: “México se propone ser potencia tecnológica y de innovación y contará con un programa tecnológico para el desarrollo nacional” (DOF. 15.04.2025: 25).

 

Después, en el eje transversal Innovación pública para el desarrollo tecnológico nacional, se anota como objetivo: “Impulsar la investigación colaborativa, el desarrollo tecnológico y la innovación en sectores estratégicos, con el objetivo de convertir a México en una potencia científica y tecnológica soberana, orientada hacia un desarrollo con bienestar y prosperidad. Este enfoque promoverá la formación científica, la generación de conocimiento y la transferencia tecnológica con visión humanista, contribuyendo al progreso integral del país” (p. 57).

 

De hecho, los proyectos intersectoriales publicitados que ha puesto en marcha el gobierno federal son fundamentalmente de desarrollo tecnológico. Ahí están los planes para instaurar el Centro de Diseño de Semiconductores, el denominado “Kutsari”. O bien, la fabricación de un auto eléctrico, cuyo modelo y logotipo se llama “Olinia”. Lo relevante en estos y otros proyectos es la participación de la inversión privada para el logro de metas, como lo examinaremos posteriormente.

 

Otro aspecto, nada menor, son los cuadros calificados que podrían o no participar en los planes gubernamentales. El Plan México, tiene como una de sus metas el logro para el año 2030 de “150 mil profesionistas y técnicos anuales con formación continua alineada a sectores estratégicos y 100 por ciento de educación dual en media superior técnica” (Plan México). Un tema que lo hemos mencionado en este Acelerador de Partículas (Campus Milenio No. 1080), pero que será necesario analizarlo con mayor detenimiento, sobre todo respecto al sistema educativo y el desarrollo económico, lo haremos en una próxima entrega.

 

En fin, faltan los programas sectoriales que seguramente incluirán mayores lineamientos y probablemente serán publicados el próximo mes. Pero, como se podrá advertir, si la inversión pública no se incrementará –el aumento estará a cargo de los particulares— y se alentará un tipo de cuadros profesionales, experimentamos un énfasis distinto en el sector científico y educativo. Así que tal vez estamos ante el inicio de un giro en las políticas del gobierno federal, restará por comprobar su recepción y el comportamiento del sistema.

 

Pie de página: A propósito de inversión pública, la Anuies presentó 30 medidas de lo que llamó “Política integral de austeridad y ahorro para las universidades públicas” (18.08.2025) y el secretario general de la misma Asociación adelantó que solicitará al Congreso 4 por ciento de incremento para el presupuesto de 2026 (19.08.2025). Ya se podrá prever lo que ocurrirá con el funcionamiento de las universidades. Pendientes.

jueves, 14 de agosto de 2025

El glifosato retorna a Palacio Nacional

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

@canalesa99.bsky.social

 

(Publicado en Campus Milenio No. 1102. Agosto 14, 2025, pág. 4)

 

Los jueves se dedican a dar seguimiento al Plan México en las conferencias de prensa matutinas de la presidenta Claudia Sheinbaum. El Plan, como se sabe, fue presentado al inicio de este año y es la principal estrategia del gobierno federal para fortalecer el mercado interno.

 

El jueves 7 de agosto no fue la excepción para revisar qué pasa con el Plan y el anuncio principal serían los planes de inversión de cuatro grandes empresas farmacéuticas. Sin embargo, aunque las empresas anunciaron su compromiso de invertir, en conjunto, 12 mil millones de pesos en los próximos años, lo notable fueron las posiciones encontradas sobre el glifosato. Este último es un agroquímico muy utilizado y también muy controvertido.

 

La disputa sobre el uso del glifosato dividió al gabinete en la administración anterior. ¿Lo recuerda? En un extremo, en contra, estaban la exdirectora del entonces Conahcyt, Elena Álvarez Buylla y el extitular de la Semarnat, Víctor Toledo. En otro, a favor, de forma soterrada estaba Alfonso Romo, el empresario de las semillas transgénicas y exjefe de la Oficina de la Presidencia, así como Víctor Villalobos, exsecretario de Agricultura y Desarrollo Rural.

 

El glifosato es un herbicida muy eficiente y ampliamente usado en el mundo, pero la controversia está en los posibles efectos que tiene en la salud y en la biodiversidad. Algunos estudios sostienen que es altamente tóxico y otros argumentan que no están plenamente comprobados sus efectos dañinos. Lo cierto es que se necesita mayor evidencia y ha sido difícil encontrar agroquímicos que puedan sustituirlo con la misma eficacia y a bajo costo.

 

Tal vez, por la misma razón, el glifosato sigue utilizándose. Muy pocos países lo han prohibido en su totalidad, como Austria o Luxemburgo; una mayoría de naciones han establecido ciertas restricciones, severas o temporales. México, como también se recordará, en el segundo año del sexenio de López Obrador, emitió un decreto para sustituir gradualmente el glifosato, el plazo se extendió al primer semestre del 2023 (DOF. 31.12.2020).

 

Al cumplirse el plazo no se logró sustituir, ni se encontraron otros agroquímicos con cualidades similares. Así que el gobierno federal emitió un segundo decreto para incluir la prohibición del maíz genéticamente modificado y también un nuevo periodo para sustituir el glifosato (DOF. 13.02.23). La nueva fecha sería en marzo del 2024.

 

Sin embargo, otra vez, unos días antes de cumplirse el plazo, cuatro dependencias gubernamentales –entre las que no estaba el Conahcyt- emitieron un comunicado para notificar que todavía no se encontraban agroquímicos sustitutos y continuaría el uso del glifosato (26.03.2024). Y así hasta la semana pasada.

 

El director general de Bayer México, Manuel Bravo, después de anunciar, en su turno a la palabra, una inversión nacional de 3 mil millones de pesos para los próximos cinco años, fue cuestionado sobre el glifosato. El reportero Carlos Guzmán, de Quatro Media Telecomunicaciones, Veracruz, preguntó de forma explícita al director de Bayer si, en vez del glifosato, tendría otro producto que no fuera dañino.

 

La respuesta del ejecutivo de Bayer fue que las principales autoridades regulatorias del mundo habían confirmado la seguridad del glifosato, si se usaba conforme a las indicaciones. Y añadió: “Bayer y otras empresas han estado buscando otros modos de acción herbicida que ayuden a agricultores a moverse a nuevas moléculas que sean aún más benéficas para el medio ambiente, como lo es hoy el glifosato”.

 

La presidenta Sheinbaum, sin mencionar explícitamente al glifosato, de inmediato replicó: “He anunciado y ya está por publicarse, y lo vamos a traer en ‘La mañanera’, una serie de productos que se ha demostrado que son dañinos a la salud y que se van a prohibir en México. Ya están prohibidos en muchísimos otros lugares del mundo, incluido Estados Unidos, y aquí no se había hecho”.

 

Y añadió, tal vez refiriéndose al glifosato: “En los otros casos lo que hay es investigación para no prohibirlo de inmediato, sino que se vaya sustituyendo poco a poco, y ahí está trabajando distintas instituciones del país y también las empresas privadas”.

 

Y sí, desde hace más de un año, el entonces Conahcyt debió presentar sustitutos del glifosato. Sin embargo, aunque anunció que ya estaban disponibles herbicidas producidos en México, lo cierto es que, a la fecha, oficialmente, no han variado las normas, ni se han presentado públicamente esos agroquímicos. Tampoco se ha zanjado la controversia en términos técnicos.

 

En fin, el retorno temático del glifosato a las conferencias de prensa de Palacio Nacional, refleja que la política pública quedó pendiente y está por abordarse. También, muy importante, debe elaborarse con base en evidencia científica. Si en el periodo anterior el tema llevó a una división en el gabinete, es posible que ahora el dilema sea cómo conciliar el impulso al desarrollo y asegurar la salud. Lo veremos.

 

Pie de página: El próximo 1 de septiembre será el primer informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, un corte de caja para registrar el estado que guarda la administración pública. A la par, crecen los rumores sobre cambios en el gabinete, entre ellos en el sector educativo y científico. Atentos.