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viernes, 23 de enero de 2026

Liderazgo en declive en tiempos convulsos

 

Alejandro Canales

UNAM-IISEU/PUEES

@canalesa99.bsky.social

 

(Publicado en Campus Milenio No. 1123. Enero 22, 2026, pág. 4)

 

La combinación de medidas en marcha del gobierno estadounidense tendrá un efecto en la movilidad académica internacional y acelerará el declive de su liderazgo tanto en el terreno educativo como en el científico y tecnológico. No es un punto de quiebre repentino, es una tendencia de hace décadas.

 

Desde el año pasado, el gobierno estadounidense, en el ámbito doméstico, endureció su posición. Ahora, en la tesitura de establecer una nueva posición geopolítica y una distribución hemisférica, Trump ordenó el retiro de los Estados Unidos de más de medio centenar de organismos internacionales (memorando del 07.01.2026: t.ly/iD6t3) y desplegó una agresiva política migratoria.

 

Las 66 organizaciones internacionales de las que Estados Unidos se separó no son, en sentido estricto, instituciones de investigación científica y tecnológica (Campus Milenio No. 1122). Son 35 organizaciones que no pertenecen a la ONU y otras 31 que sí lo son, pero todas ellas son de interés colectivo y de cooperación. Los efectos del aislamiento no serán inmediatos, pero acelerarán la pendiente del descenso científico estadounidense.

 

Un análisis reciente de la producción de artículos científicos de alta calidad muestra que, desde el 2024, por primera vez, Estados Unidos ya no encabeza la lista de naciones sobresalientes (China’s Historic Rise to the Top of the Scientific Ladder. 10.24.2025). No es, como apunta la autora del estudio, Caroline Wagner, un dato más que se puede tomar a la ligera o que sea solamente pura cantidad.

 

Se trata del Nature Index, un indicador que mide la colaboración en investigación a nivel mundial y el número de artículos publicados en 145 revistas con los estándares más altos en las áreas de biología, química, física y ciencias de la salud. Incluye revistas como Cell, Nature, Science o Physical Review Letters.

 

Según los datos que reporta Wagner, Estados Unidos, todavía en el 2020, tenía el mayor número de publicaciones en el Nature Index: 29 mil 172; le seguía China, en segundo lugar, con 19 mil 97. Una ventaja sobresaliente. No obstante, señala la autora, desde entonces la producción China creció a tasas de 18 por ciento anual, mientras que la tasa del puntero fue de 2.3 por ciento.

 

En 2023, la diferencia entre las dos naciones ya era mínima y en 2024 el país asiático “tomó una ventaja decisiva, en parte gracias a los repatriados que ahora publican en China”. No solamente es el volumen de artículos, es investigación reconocida internacionalmente de alta calidad, en especial en ciencia de materiales, computación cuántica o energías renovables. Cierto, Estados Unidos todavía conserva ventaja en ciencias biológicas y de la salud.

 

Al mismo tiempo, las estadísticas de la UNESCO -sí, el organismo del que Estados Unidos se retiró- permiten ver la tendencia de la movilidad internacional de estudiantes. Entre el año 2000 y el 2022 el número de estudiantes internacionales de nivel superior se triplicó: pasó de 2.1 millones a 6.9 millones (“Higher education: figures at a glance”, 2025).

 

Más de la mitad del total de estudiantes internacionales estaban matriculados en Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Alemania, Canadá, Francia y China. Pero los estadounidenses concentraban la cifra más alta de estudiantes (casi un millón) y su capacidad para atraer estudiantes talentosos no tenía competencia.

 

¿La tendencia se modificará? Desde el 2005, cuando el Instituto de Estadística de la UNESCO (UIS) registró poco más de 590 mil estudiantes internacionales en Estados Unidos, la tendencia fue creciente, con una sostenida ventaja sobre el resto de los países. Sin embargo, a partir del 2017 la curva se aplanó -precisamente en el primer periodo del presidente Trump-, luego registró un descenso en 2021 y nuevamente repuntó en el año 2022 y 2023.

 

Seguramente, como ocurrió con la producción científica, las tendencias cambiarán. El Reino Unido muestra, desde el 2020, un ascenso en las preferencias de los estudiantes internacionales y en el 2023 registró una matrícula de 748 mil de este tipo de estudiantes. Una cifra cada vez más cercana a la que presenta Estados Unidos.

 

Además, si añadimos los cambios en la política migratoria de la administración Trump y las impactantes imágenes que circulan en los medios sobre los atropellos y la arbitrariedad del personal del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en la detención de inmigrantes, lo más probable es que no se vea ya como el mejor país para estancias académicas. El liderazgo va en caída libre.

 

Pie de página: A propósito del desplegado de Anuies sobre el insuficiente presupuesto de 2026 para las universidades, le preguntaron a la presidenta Claudia Sheinbaum si era cierto que les habían reducido el presupuesto. Y ella respondió: “No hay reducción… no hay disminución”. El problema, como lo apuntó Roberto Rodríguez aquí, en Campus, es que el gasto público por alumno en educación superior pasó de “78 mil 700 pesos anuales en 2018 a 46 mil pesos en 2024, una reducción cercana al 42 por ciento”. Nada más.

 

jueves, 8 de enero de 2026

La realidad aumentada de la doctrina Monroe

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

canalesa99@bsky.social

 

(Publicado en Campus Milenio No. 1121. Enero 8, 2026, pág. 4)

 

Después de dos siglos, una nueva versión de los principios de política exterior que formuló el entonces presidente estadounidense James Monroe en 1823 trastocará las relaciones entre naciones y el orden mundial.

 

El contexto de las primeras décadas del siglo XIX, cuando James Monroe buscaba afianzar la independencia de los Estados Unidos, estaba marcado por el anticolonialismo en este continente y el establecimiento de límites al intervencionismo europeo en América. Hoy, en el primer cuarto del siglo XXI el mundo es otro y otras son las implicaciones de las acciones en curso.

 

El 2 de diciembre de 1823, el presidente Monroe, en un largo discurso ante el Congreso (aquí se pueden ver los fragmentos: t.ly/rciFW), anotó el principio de no intervención: “En las guerras de las potencias europeas por asuntos de su incumbencia nunca hemos tomado parte, ni comporta a nuestra política el hacerlo. Solo cuando se invadan nuestros derechos o sean amenazados seriamente, responderemos a las injurias o prepararemos nuestra defensa”.

 

También previó la separación de hemisferios: “El sistema político de las potencias aliadas es esencialmente diferente en este respecto al de América […] Debemos, por consiguiente, al candor y a las amistosas relaciones existentes entre los Estados Unidos y esas potencias, declarar que consideraremos cualquier intento por su parte de extender su sistema a cualquier porción de este hemisferio como peligroso para nuestra paz y seguridad”.

 

A la vez, advirtió sobre la independencia de las colonias: “Con las colonias o dependencias existentes de potencias europeas no hemos interferido y no interferiremos. Pero con los gobiernos que han declarado su independencia y la mantienen… no podríamos ver cualquier interposición para el propósito de oprimirlos o de controlar en cualquier otra manera sus destinos, por cualquier potencia europea, en ninguna otra luz que como una manifestación de una disposición no amistosa hacia los Estados Unidos”.

 

Desde entonces, los principios han sido reinterpretados y aplicados de forma distinta, según la época y las circunstancias, pero se conocen como la doctrina Monroe. En algunos casos se resumen con una frase: “América para los americanos”. Aunque algunos historiadores sostienen que el significado y los propósitos de la doctrina se elaboraron más bien a lo largo del siglo XIX.

 

La doctrina Monroe fue invocada de nueva cuenta, explícitamente, por el gobierno estadounidense el pasado mes de noviembre, en un documento de una treintena de páginas. El texto se titula National Security Strategy of the United States of America (Aquí se puede consultar: t.ly/NqnXo) y no pasó desapercibido para la mayoría de los observadores políticos.

 

Sin embargo, pocos anticiparon que sería la piedra de toque de la política exterior del país vecino y menos aún que en breve se pondría en marcha. Ahora, después de la insólita intervención estadounidense en Venezuela, la dimensión es otra.

 

En el documento, el presidente Trump anotó que se trata de una hoja de ruta y que su principal objetivo es la protección de los intereses nacionales fundamentales. Busca enmendar el camino seguido por las élites previas, porque: “Tomaron la decisión extremadamente errónea y destructiva de apostar por el globalismo y el llamado ‘libre comercio’, que han vaciado de contenido a la clase media y la base industrial en las que se sustenta la preeminencia económica y militar de Estados Unidos”.

 

Así, Estados Unidos renuncia a su liderazgo global y al libre comercio para volcarse sobre sí mismo, establecer una nueva separación hemisférica y un orden mundial distinto. Desde luego, busca el control estricto de sus fronteras, preservar su poderío militar y económico, incluyendo sus ventajas en materia científica, tecnológica y de innovación.

 

Lo notable es que su estrategia nacional descansa en su política exterior y anuncia de forma explícita lo que quiere en y del mundo: “En otras palabras, afirmaremos y aplicaremos un ‘corolario Trump’ a la doctrina Monroe”. Una estrategia que, apunta el documento, no está basada en una ideología política tradicional, más bien, impulsará lo que funcione y sea de interés nacional: “o, en dos palabras, Estados Unidos primero”.

 

La prioridad que encabeza la lista es el control migratorio y anuncia el final de la migración masiva. No es una novedad: desde los atentados terroristas de 2001 el tránsito internacional y los controles fronterizos se endurecieron. Pero Estados Unidos, desde el primer periodo del presidente Trump, vetó las visas de trabajo para algunos países y limitó el otorgamiento de visas de estudio. Ahora el control será más estricto.

 

Otra prioridad, entre otras, es la distribución y traslado de responsabilidades. Explícitamente, declara que “los días en que Estados Unidos sostenía por sí solo el orden mundial como Atlas han quedado atrás” (p.12). Tratará de que los aliados asuman sus respectivas responsabilidades en las regiones correspondientes, como el gasto en defensa de los países de la OTAN.

 

Por último, la estrategia precisa lo que espera de las regiones. La primera es el hemisferio occidental y, sin cortapisa, anuncia que “Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe con el fin de restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestro acceso a zonas clave en toda la región” (p. 15-16). Otro tanto, señala para Asia, Europa, Oriente Medio y África, bajo el principio diplomático de “America First”.

 

En fin, estamos por presenciar el desenvolvimiento de la estrategia en marcha y cuánto de lo que se propone logrará. No es una realidad virtual que nos presenta otro mundo; es una  realidad aumentada que añade rasgos perturbadores al que ya tenemos. Lo evidente, como lo podemos atestiguar, es el interés político y económico, pero es indudable que tendrá amplias repercusiones en todos los órdenes, incluyendo la educación y la ciencia y la tecnología. En próxima entrega precisaremos estos componentes.

domingo, 1 de junio de 2025

Harvard y la internacionalización académica

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

@canalesa99

 

(Publicado en Campus Milenio No. 1092. Mayo 29, 2025, pág. 5)

 

Estados Unidos ha sido el mayor polo de atracción para estudiantes e investigadores que participan en la movilidad académica internacional, al menos desde hace poco más de tres décadas. El año pasado, en cifras redondas, ese país concentró el mayor volumen de estudiantes universitarios internacionales: un millón 127 mil estudiantes. Y más de la mitad provenían de la India y de China (Open Doors 2024).

 

Sin embargo, tal parece que estamos ante un punto de quiebre que se ha hecho cada vez más notorio, como lo hemos anotado aquí mismo. El cambio ha sido espoleado por las decisiones del gobierno estadounidense y también por las iniciativas que han puesto en marcha distintos países. La convergencia de estos impulsos podría modificar las tendencias de la internacionalización en los próximos meses o años.

 

Por una parte, la administración estadounidense espera plegar a su sector académico y científico conforme a los lineamientos que ha establecido y podría tener un efecto notable en el flujo de personal altamente calificado. Por lo pronto, el gobierno sostiene una relación hostil: a los amagos de deportación de estudiantes e investigadores y declaraciones mediáticas, se ha sumado la restricción de fondos federales y las disputas legales.

 

El caso emblemático es lo que ocurre con la Universidad de Harvard. A pesar de que no es la institución que concentra el mayor número de estudiantes internacionales –representan poco más de una cuarta parte de su matrícula total y la Universidad de Nueva York tiene más del 40 por ciento–, sí es la más antigua y una de las más prestigiadas.

 

Por otra parte, el desenlace del conflicto entre Harvard y la administración estadounidense será definitorio no solamente para esa institución, también podría serlo para el sistema de educación superior estadounidense y para el reordenamiento de la internacionalización académica entrante y saliente.

 

La colisión con la Universidad de Harvard ha sido ampliamente reportada en los medios, y el gobierno federal anunció la revocación de la certificación de la institución para su Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio. Esto implicaba que la universidad no podría admitir estudiantes ni académicos internacionales para el ciclo 2025-2026 (DHS, 22.05.2025).

 

Al día siguiente, el presidente de Harvard, Alan M. Garber, informó que solicitaría una “orden de restricción temporal” en contra de la revocación (Cartapública 23.05.2025). La orden ya la fue concedida. No obstante, lo más probable es que el conflicto se alargue en los tribunales y el gobierno federal tiene múltiples instrumentos de coacción a su disposición, así que llevará tiempo dirimir las diferencias.

 

Lo notable es que el clima de incertidumbre académica en los Estados Unidos ha impulsado a otros países a ampliar sus ofertas académicas y atraer a estudiantes y académicos internacionales. En realidad, desde el pasado mes de marzo, en Francia, ante los primeros amagos hacia las universidades estadounidenses, la Universidad de Aix-Marsella impulsó  el programa “Safe Place for Science” para atraer a investigadores y, al parecer, el gobierno francés alentó un mayor número de iniciativas (Science 17.03.2025).

 

Programas similares emprendieron otros países, como Canadá, Nueva Zelanda y Australia. Las estadísticas muestran que los países con mayor nivel de ingreso son los que se plantean objetivos de movilidad internacional entrante y presentan tasas altas de internacionalización. Por el contrario, algunos de los países en desarrollo, se plantean más bien objetivos de movilidad saliente y tienen tasas bajas.

 

Quizás el programa que podría generar tener un efecto mayor en el reordenamiento de los flujos académicos es el que planteó recientemente el parlamento europeo: “Elige Europa para la ciencia”. Una iniciativa dirigida a científicos e investigadores internacionales, con una modesta inversión de 500 millones de euros para los próximos dos años, que ofrece distintas opciones de involucramiento académico, garantías para la libertad de investigación, así como la libre circulación del conocimiento y de datos (PE22.05.2025).

 

Tal vez no se modificarán rápidamente las tendencias de la internacionalización. Pero, sin duda, tanto los actos de hostilidad como los de atracción académica tendrán un efecto en el ánimo de la movilidad de estudiantes e investigadores. Tanto unos como otros están dispuestos a cambiar de institución o de zona de residencia en busca del mejor lugar para su desempeño. Pero muy difícilmente habrá quienes prefieran realizar una actividad distinta o cambiar su área de especialidad profesional.

 

Pie de página: Retorna la convocatoria gubernamental para otorgar apoyos a las academias y organizaciones científicas (Aquí se puede ver: https://qrcd.org/8lV2). Ya veremos montos y número. // Las diferencias entre la Universidad de Guadalajara y el gobierno estatal no están resueltas e ingresaron a un nuevo capítulo. Atentos. // Ya están las ganadoras del Premio Internacional L’ORÉAL-Unesco “Por las Mujeres en la Ciencias” (FWIS) y lo recibirán el próximo mes en Francia