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viernes, 4 de agosto de 2023

El vértigo de la tecnología en la educación

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

Twitter: @canalesa99

 

(Publicado en Campus Milenio No. 1006. Agosto 3, 2023, pág. 4)

 

Un reciente informe de la Unesco dice que resulta difícil llevar a cabo una evaluación del uso de la tecnología en la educación. En parte por la velocidad con la que ocurren los cambios en ese terreno: actualmente los productos de tecnología educativa cambian alrededor de cada año y medio. Pero también porque los estudios que existen proceden de países de altos ingresos y son auspiciados por las propias empresas de tecnología.

 

Durante décadas, a partir de la segunda mitad del siglo XX, la utilización de la televisión con fines educativos fue una de las mayores innovaciones tecnológicas. La experiencia en México y en otras partes del mundo fue exitosa. Luego, desde los años ochenta y con mayor énfasis en la década siguiente, la computadora hizo su aparición en las escuelas, primero en las de nivel superior y luego en los otros niveles.

 

A la par vino el desarrollo de software educativo, la digitalización de contenidos, los procesadores de texto, otros dispositivos tecnológicos, como los pizarrones electrónicos, los proyectores o el acceso a internet. La situación ya no fue tan sencilla. En aquel entonces se les denominó Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación. Hoy, tras más de dos décadas de circulación, ya muy pocos les llama “nuevas”, aunque siguen las novedades.

 

Algunos estudios sobre el impacto de las tecnologías en la educación destacaron sus efectos positivos; otros señalaron que no había diferencias sustanciales. Sin embargo, casi todos coincidían en dos aspectos: cualquier dispositivo tecnológico o programa no era relevante por sí mismo, lo importante era su vinculación con el aprendizaje y el papel del profesor; los sectores socialmente más desfavorecidos estaban en desventaja, el acceso no era igual para todos y todas.

 

La reciente contingencia sanitaria a nivel mundial nos mostró en tiempo real la desigualdad en el acceso a la tecnología en el ámbito educativo. Según el informe de Unesco  (Technology in education: a tool on whose terms?), el aprendizaje a distancia llegó a menos de la mitad del total de estudiantes en el mundo y quedaron fuera alrededor del 72 por ciento de los estudiantes más pobres. Las dificultades se concentraron principalmente entre la educación elemental y la media superior, tanto por la falta de una tecnología necesaria como por la ausencia de políticas para resolverlas.

 

Las estrategias que siguieron los países para continuar sus procesos educativos en el periodo de pandemia fueron variadas, la mayoría diferenciadas conforme el desarrollo económico de la nación y por nivel escolares. Las plataformas informáticas en línea fueron las más utilizadas --en especial por las naciones de mayores ingresos y principalmente en la educación superior--, luego la televisión, los materiales impresos, los teléfonos celulares y en última instancia la radio.

 

Las evidencias muestran que la contingencia sanitaria aceleró todavía más el uso de la tecnología en todos los ámbitos. Lo perturbador es que el ritmo de acceso a la tecnología no avanza de la misma forma para todos los sectores, las desigualdades se han hecho más notables y en el terreno educativo apenas vislumbramos sus efectos.

 

Algunas evidencias de evaluaciones a gran escala han mostrado que si se abusa de las TIC puede tener un efecto contraproducente en el aprendizaje. El uso creciente de computadoras, tabletas y teléfonos celulares en las aulas es irrefrenable y no necesariamente se utilizan con fines educativos. Según el mismo informe de Unesco, la evaluación de PISA del 2018 mostró que únicamente alrededor del 10 por ciento de los jóvenes de 15 años de medio centenar de naciones participantes, usaron dispositivos digitales por más de una hora a la semana para lecciones de matemáticas y ciencia (pág. 68).

 

En fin, como destaca el informe, la disposición de contenidos educativos en línea ha crecido desmesuradamente, pero sin mucho control sobre su calidad y diversidad. La educación superior es la que ha experimentado cambios más drásticos. El problema es la asimetría que generalmente se ha provocado, porque los beneficios de la tecnología en la educación son mayores para los países de altos ingresos y para quienes tienen el capital cultural necesario.

 

El problema es que no terminamos de conocer los efectos de la tecnología digital y programas anteriores, cuando ya están tocando a la puerta otras novedades. Lo más reciente es la utilización de la inteligencia artificial en las escuelas y las especulaciones de si podremos prescindir de las interacciones humanas en la educación. Sin embargo, el vértigo producido por la tecnología digital, en naciones como la nuestra, literalmente palidece frente al debate sobre la impresión rotunda de millones de libros de texto gratuitos.

 

Pie de página: Marc Tessier-Lavigne, titular de la Universidad de Stanford, abandonará su posición al final de este mes, luego de comprobarse irregularidades en su labor de investigación. // Al final del mes pasado, la Secretaría de la Función Pública cerró el expediente en contra del director del CIDE. // El amparo promovido por FIMPES obtuvo una resolución favorable de un juez y los investigadores de instituciones particulares continuarán recibiendo el apoyo del SNI.

viernes, 24 de junio de 2022

Ingreso a la educación superior: ¿el futuro está en línea?

 Alejandro Canales

UNAM-IISEU/PUEES

Twitter: @canalesa99

 

(Publicado en Campus Milenio No. 953. Junio 23, 2022. Pág. 4)

 

La iniciativa es relativamente asombrosa: el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Poli, aplicó la semana pasada, por primera vez, su examen de admisión totalmente en línea. Los aspirantes todavía no conocen los resultados, eso será al final del mes próximo, pero lo que ahora llama la atención es el posible cambio en las formas y mecanismos de valoración académica.

 

El uso de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) no son ninguna novedad en el terreno de las instituciones educativas. En México, desde los años sesenta y setenta, con los modelos de educación a distancia y educación no escolarizada, se ha experimentado con la televisión y la radio, tecnologías que entonces estaban disponibles. Las décadas siguientes trajeron otro par de programas: Computación Electrónica en la Educación Básica (COEEBA) y Red Escolar en escuelas primarias y secundarias; ambos a la búsqueda de apoyos didácticos en las aulas y utilización de herramientas tecnológicas.

 

Al inicio de los años 2000, con el furor del cambio de siglo y de milenio, parecía inexorable la presencia generalizada de las TIC en los salones de clase, porque se multiplicaron los programas para impulsar la conectividad en todos los niveles educativos y especialmente el uso de la computadora, los proyectores audiovisuales y el desarrollo de software educativo.

 

Desde entonces fue inocultable que se abría una brecha digital, porque el acceso no era ni es para todos y lo peor es que la brecha, lejos de cerrarse, en algunos casos se ha ensanchado. A la par, comenzó a interrogarse, cada vez con mayor inquietud, el impacto de los dispositivos tecnológicos en el aprendizaje de los alumnos y las respuestas a la fecha no son concluyentes. La controversia es mayor sobre la confiablidad de una valoración académica a distancia o por medios digitales.

 

Sin embargo, uno de los mayores puntos de quiebre a escala mundial en el uso de la TIC ha sido la reciente pandemia. La contingencia sanitaria ha sido un poderoso acicate para el uso intensivo de Internet, el desarrollo de plataformas informáticas y para llevar los dispositivos tecnológicos a todas las áreas.

 

La pandemia todavía no concluye, pero estamos en un momento diferente y el confinamiento ya no es lo que fue. El retorno a las actividades presenciales es cada vez mayor y tal parece que llegó la hora de valorar cuáles de ellas seguirán a distancia y qué herramientas tecnológicas conservarán un alto estatus y cuáles no.

 

El uso de dispositivos tecnológicos para una evaluación académica tampoco es una rareza, hace tiempo que están en funciones y se han utilizado para diversos propósitos, pero casi siempre su aplicación fue presencial. Sin embargo, actualmente, derivado de la pandemia, se ensayan valoraciones a gran escala y totalmente en línea.

 

El punto es que se trata de evaluaciones en línea sumativas, o sea, valoran desempeños y son decisivas para obtener un título o un certificado, pasar o no de grado, ser admitido o rechazado en una institución. Algunos, le llaman exámenes de alto impacto porque tienen un efecto directo en el futuro y en la trayectoria escolar de las personas.

 

Diversas naciones están en la disyuntiva de retornar a la aplicación de exámenes finales de forma presencial o continuar con la experimentación en línea. El punto clave, en el segundo caso, es si la valoración del desempeño es sobre la preparación y el conocimiento de los estudiantes o, por el contrario, tiene un claro sesgo hacia la habilidad tecnológica de los sustentantes, la posesión de un dispositivo tecnológico correcto y las condiciones adecuadas en el hogar (u otro sitio) para presentar el examen.

 

En México, durante el periodo álgido de la contingencia sanitaria, el concurso de selección para ingresar al nivel medio superior en instituciones públicas de la Cdmx y el estado de México conservó el carácter presencial; lo mismo ocurrió a nivel licenciatura con los exámenes en la Unam y en el Poli.

Sin embargo, para este año el Poli cambió de estrategia. Nos reporta que su examen es totalmente en línea y para ello se identificaron correctamente en la plataforma 104 mil 635 aspirantes. De ese total, solamente 91 mil 802 realizaron el examen correspondiente. La institución dará una oportunidad más para aquellos solicitantes que por diversas circunstancias no completaron el proceso. También informó que “799 aspirantes fueron bloqueados por la plataforma Edtest.ai, que detectó a quienes incurrieron en actividades no permitidas en la convocatoria de admisión” (Tarjeta informativa No. 4. 19.06.2022)

En fin, quedan por explorar diversos ángulos del tema, como la regulación de la autoridad al respecto, los pronunciamientos de las organizaciones académicas, la experiencia internacional, la logística, las plataformas disponibles, entre otros. Por lo pronto, en México, tendremos un panorama más claro cuando se conozcan los resultados definitivos y ahí veremos si el futuro está en línea.

 

Pie de página. Gustavo Petro, el presidente electo de Colombia, propone una educación superior pública gratuita y una erradicación total del analfabetismo. Pendientes.