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viernes, 28 de marzo de 2025

La intermediación en el posgrado

 

Alejandro Canales

UNAM-IISEU/PUEES

@canalesa99.bsky.social

 

(Publicado en Campus Milenio No. 1085. Marzo 28, 2025, pág. 4)

 

El gobierno anterior, anotamos en este Acelerador de Partículas la semana pasada, cambió de forma notable la organización del posgrado nacional. Al igual que ocurrió en otros sectores y otros programas, la administración federal concentró las decisiones, canceló los apoyos para el sector privado y, muy importante, suprimió la participación de organismos intermedios en la conducción de los programas.

 

El principio para la gestión anterior era el establecimiento de una relación directa entre el gobierno y los gobernados, como lo expresó el entonces presidente López Obrador. La propuesta del ejecutivo federal fue impulsar una reforma administrativa para eliminar los organismos autónomos (AMLO 29.04.2021)

 

La reforma administrativa la presentó posteriormente como parte del polémico paquete de 20 reformas (18 constitucionales y dos legales) del 5 de febrero del 2024, aprobadas al final de ese mismo año y que hoy todavía están en proeso de implementación. El gobierno federal la llamó “simplificación orgánica” e incluyó la eliminación de siete organismos, bajo el argumento de que duplicaban funciones (Gaceta Parlamentaria 6457, 05.02.2024)

 

Algunos organismos son autónomos, aunque pronto ya no existirán, como el Inai, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) o la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece). Pero otros son organismos descentralizados, como Mejoredu o el Coneval, o bien órganos reguladores, como las Comisión Reguladora de Energía o la Nacional de Hidrocarburos. También serán eliminados.

 

Sin embargo, en el sector científico y tecnológico, no fue necesaria la aprobación de una reforma constitucional para la eliminación de los organismos intermedios. Simple y sencillamente, la autoridad del sector cortó toda relación y financiamiento con las instancias que formaban parte de la arquitectura institucional, como las academias, los consejos, las redes y ni mencionar al Foro Consultivo. Las decisiones quedaron concentradas en el gobierno federal.

 

Incluso, las reuniones y los lazos con la Conferencia Nacional de Ciencia y Tecnología también fueron suspendidos. La Conferencia era una instancia que reunía a las personas titulares de los consejos estatales de ciencia para la deliberación e implementación de las iniciativas a nivel nacional.

 

El posgrado tampoco escapó a la dinámica de jerarquización de las decisiones y establecimiento de relaciones directas. Lo anotamos la semana pasada: se instauró un Sistema Nacional de Posgrado (SNP) sin justificación técnica y sin criterios de integración. Eso sí, las becas de posgrado serían entregadas de forma directa.

 

Ya no hubo mediación de las personas titulares de las instituciones de educación superior, ni tampoco de sus respectivas coordinaciones de posgrado. Tal vez no hace falta recordar las expresiones de inconformidad y el caos desatado entre los aspirantes a una beca, las instituciones y el entonces organismo rector de las políticas científicas y tecnológicas.

 

El gobierno anterior emitió los lineamientos del SNP (DOF 16.08.2023), donde finalmente se definieron, entre otros aspectos, las categorías de clasificación de los programas de posgrado, los requisitos que deberían cumplir, fueran instituciones públicas o privadas para obtener becas, así como la transición de una década para que esas mismas instituciones, si quieren que sus estudiantes reciban el apoyo, no cobren colegiaturas o pagos equivalentes.

 

Ahora, al inicio de este mes, la actual administración publicó nuevos lineamientos para el SNP. En realidad, respecto de los anteriores, no hay variación en los principios, las categorías de programas, en los requisitos para la asignación de las becas y en su propósito de que para el año 2033, solamente se otorgaran becas a las instituciones que no cobren cuotas.

 

Sin embargo, sí hay algunos ajustes para los programas y las responsabilidades. Por ejemplo, a los requisitos solicitados a los programas orientados a la investigación, le añadió que cada profesor de estos programas “atienda a un máximo de cinco estudiantes en la dirección y/o codirección” (Artículo 8, fracción III). Una acotación importante porque profesores de algunos posgrados tienen 20 o 30 estudiantes y más bien no atienden a ninguno.

 

Pero quizás la modificación más importante está en las responsabilidades que los lineamientos les añaden a las coordinaciones de los posgrados. El artículo 15, por ejemplo, le suma más tareas, entre otras: la notificación inmediata a los beneficiarios de becas de la modificación en las condiciones de la beca; informar sobre la retribución social de los becarios y conservar la evidencia documental; resguardar los expedientes de los becarios; dar seguimiento a los becarios; informar a los becarios sobre sus trámites ante el SNP. Y, desde luego, habrá sanciones si las coordinaciones incumplen esas tareas (Artículo 16).

 

Es decir, tal parece que ahora se advierte que los organismos intermedios sí tenía una función y no fue una buena idea suprimirlos. Retornan, pero bajo nuevas condiciones.

jueves, 20 de marzo de 2025

La (des)organización del posgrado

 

Alejandro Canales

UNAM-IISEU/PUEES

@canalesa99.bsky.social

 

(Publicado en la versión digital de Campus Milenio No. 1084. Marzo 20, 2025)

 

La administración anterior modificó la organización de los posgrados en México. Sin embargo, fue una medida improvisada y técnicamente deficiente, espoleada no por un diagnóstico riguroso, sino por motivaciones ideológicas. Y, como ocurrió con muchas otras iniciativas, las justificaciones se elaboraron sobre la marcha; los efectos fueron y son controvertidos.

 

El gobierno federal, en el periodo 2018-2024, insistió en que los gobiernos anteriores, los gobiernos neoliberales, habían privilegiado el interés privado y transferido cuantiosos recursos líquidos, en detrimento del interés público. Así que se planteó otorgarle un mayor respaldo gubernamental a los programas de instituciones públicas y suprimir el apoyo a las instituciones particulares.

 

Una narrativa que prevaleció para todos los programas en el sector científico y tecnológico, aunque no solamente en ese sector. En realidad, fue un lineamiento general para toda la administración pública y se reflejó en una concentración de las decisiones, la eliminación de los organismos intermedios y la cancelación de apoyos al sector privado.

 

La forma de organización del posgrado, hasta el primer semestre del año 2021, era a través del Padrón Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC). Esto es, como lo indicaba su nombre, un listado de programas de posgrados en distintas categorías conforme nivel de desempeño y consolidación, un mecanismo para diferenciar los programas y la correspondiente asignación de becas.

 

Los programas que pertenecían al Padrón, ya fueran de instituciones públicas o privadas, tenían distintos beneficios. Uno de los más sobresalientes era el aseguramiento de beca para todos los jóvenes que se matricularan. Por el contrario, los programas fuera del PNPC no recibían ningún apoyo.

 

Sin embargo, en el año 2021, la autoridad del sector, en comunicado público, informó que sustituiría el PNPC para “transitar hacia un modelo de formación e investigación en posgrados con mayor solidez epistemológica, rigor científico e incidencia social, acorde con la transformación que vive el país” (Comunicado 226/2021). En aquel momento no informó qué modelo sería ni cómo operaría la sustitución.

 

Tal vez tampoco lo sabía la propia autoridad, porque al año siguiente, en el 2022, solamente mencionó que se creaba el Sistema Nacional de Posgrados (SNP), pero no especificó qué criterios utilizaría para integrar ese sistema. No obstante, sí modificó el reglamento de las becas y estableció nuevos lineamientos, entre ellos, la entrega directa de becas –sin intermediación de un Padrón o de cualquier otro organismo-, el fomento al posgrado público, rechazo a los posgrados profesionalizantes y a las evaluaciones cuantitativas.

 

Las señales cambiaron para los jóvenes aspirantes a estudiar un posgrado. La dificultad  mayor fue que no estaba claro cuál era el modelo de posgrado que entraría en operación y los jóvenes no tenían ninguna certeza de si el programa en el que querían matricularse recibiría o no becas gubernamentales.

 

A su vez, la autoridad tampoco tenía claro cómo agrupar los miles de programas de posgrado en México para la distribución de las becas. No existían criterios precisos para distinguir y explicar públicamente cuáles programas se podían agrupar en la categoría de investigación y cuáles como profesionalizantes, salvo que debían ser programas acreditados por la SEP o  la diferenciación entre programas del sector público y los del privado.

 

Los jóvenes estaban en la incertidumbre porque desconocían en qué categoría estaba el programa de su preferencia y si era más factible que obtuvieran una beca en un área disciplinaria o en otra. La decisión sobre la agrupación de los programas y de quiénes recibirían beca, quedó en manos de la Junta de Gobierno del entonces Conahcyt. Sin embargo, los aspirantes no estaban conformes y las protestas públicas no se hicieron esperar. Incluso, la incertidumbre y la inconformidad también se extendió a los directivos de algunas instituciones de educación superior.

 

Al final, el antiguo Conahcyt emitió los lineamientos generales del SNP, incluyó las categorías de clasificación de los programas y el mecanismo de asignación de becas (DOF.16.08.2023). Sin embargo, la controversia sobre la organización del posgrado no quedó zanjada, tampoco la distribución de responsabilidades ni los criterios para la asignación de las becas que continuó depositada en la Junta de Gobierno. La organización del posgrado estaba trastocada.

 

Ahora, la actual administración, emitió unos nuevos lineamientos. Los principios y las bases de organización no cambiaron, persisten las del período anterior, aunque incluye mayores responsabilidades para las coordinaciones. Las modificaciones las examinaremos aquí en la próxima entrega.

 

Pie de página: A propósito: La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación pagará becas a alumnos de posgrado del Cinvestav, pero no habrá para todos (Animal Político. 11.03.2025).// Lo inaudito: La profesora Martha Rodríguez, asesora de la ministra Yazmín Esquivel, cuya tesis fue señalada de plagio, logró una sentencia condenatoria por daño moral en contra del exrector Enrique Graue y del director de la FES-Aragón  Fernando Macedo (La Silla Rota 17.03.2025).// El Consejo Ciudadano de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), ante la próxima e inminente desaparición de esa Comisión, envió un pronunciamiento a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, para solicitarle, entre otros aspectos, que no se afecten los derechos laborales del medio millar de trabajadores.

 

jueves, 22 de febrero de 2024

Posgrado: becas sin crecimiento, pero hay certeza

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

@canalesa99

 

(Publicado en la versión digital de Campus Milenio No. 1033. Febrero 22, 2024)

 

El lunes de esta semana se publicó la convocatoria del Conahcyt para becas nacionales de estudios de posgrado. Será la última de este periodo de gobierno y una vez conocidas las cifras de beneficiarios, entre mayo y junio, quedará firme la tendencia de si han disminuido o no las becas en este sexenio.

 

No obstante, desde ya, se puede anticipar que este año, como en los dos anteriores, no habrá un aumento de apoyos. También destaca que la convocatoria de este año será la primera, aunque paradójicamente es el último año de gestión, donde las reglas de participación son relativamente más estables y se conocen con antelación.

 

Difícilmente aumentará el número de becas porque el volumen de recursos financieros de este año, en términos reales, no es mayor, respecto del año pasado y lo mismo ocurrió en el 2022. En el presupuesto de la federación del 2023 el programa S190, el que se refiere a las becas de posgrado y apoyos a la calidad del Conahcyt, le destinaron 13 mil 139 millones de pesos. Este año, para el mismo rubro, su presupuesto es de 13 mil 773 millones de pesos. O sea, 4.8 por ciento más, pero si se descuenta la inflación, la cantidad no es mayor.

 

Podría aumentar el número de becas nacionales de posgrado, pero sería a costa de otro tipo de apoyos en el mismo rubro. La distribución de recursos de financieros sigue una lógica de suma cero: lo que gana un programa es lo que perdió otro porque la cantidad a distribuir es la misma. El caso elocuente es la disminución de becas al extranjero y la canalización de esos recursos a otros programas.

 

Además, vale la pena recordar que Hacienda tiene la última palabra para decidir si se aumenta o no la población objetivo de becarios. El artículo 38 del Presupuesto de Egresos de la Federación de este año, en su segundo párrafo, dice específicamente que antes de que Conahcyt incremente las becas de posgrado o los miembros del SNI, debe “obtener un dictamen de suficiencia presupuestal que emita Hacienda” (DOF. 25.11.2023: 57). No hay forma.

 

En este periodo, una de las dificultades con el programa de becas, y con otros programas, es que las normas se han modificado sobre la marcha, con frecuencia con posterioridad a las convocatorias e incluso sin contar con las instancias o componentes para una correcta implementación del programa.

 

Ahora ya se sabe que regirá el reglamento de becas más reciente, el de julio del año pasado (DOF 10.07.2023) y también se aplicaran las reglas de operación más recientes del programa de becas (DOF. 29.12.2023). Las reglas de operación de los programas de gobierno, como se sabe, identifican en detalle quiénes son los beneficiarios, qué apoyo reciben y qué necesitan para obtener ese apoyo. Serán aplicados si es que no ocurre nada extraordinario, como un cambio normativo de última hora o una resolución definitiva sobre la cuestionada ley general del sector.

 

Todavía más más importante: Conahcyt publicó el listado de programas de posgrado de investigación y profesionalizantes, tanto de instituciones públicas como privadas, que pueden recibir becas (aquí se pueden ver: t.ly/uVe4W). Hoy los jóvenes aspirantes pueden saber con anticipación cómo están clasificados los programas del Sistema Nacional de Posgrado (SNP) para recibir beca y en qué orden de prioridad.

 

Por ejemplo, en la categoría 1 de programas de posgrado, esto es, orientados a la investigación e impartidos en instituciones públicas, hay un listado de mil 216 programas que forman parte del SNP. Si los jóvenes se inscriben en uno de esos programas seguramente recibirán apoyo.

 

Por cierto, de ese listado de más de un millar, las becas otorgadas serán financiadas con recursos del Conahcyt; solamente 1 programa del IPN, 2 de la UNAM y 11 del Cinvestav, son con fondos concurrentes de esas instituciones y el Conahcyt. Otros 14 programas del mismo tipo, están clasificados como “en revisión” y sus estudiantes no recibirán beca porque esos programas no cubren los requisitos del SNP, sea porque no cumple con tutorías o, principalmente, porque les cobran cuotas a los alumnos.

 

En fin, en la página electrónica del Conahcyt están los listados con otros programas para el resto de categorías: profesionalizantes de instituciones públicas; de investigación de instituciones particulares; y profesionalizantes de instituciones particulares. Lo mismo que programas que no cumplen con los lineamientos y cuyos estudiantes no recibirán beca.

 

Al menos ahora los jóvenes que cifran su esperanza de estudiar en el posible apoyo que recibirán tendrán certeza de qué programa sí lo garantiza y cuál no. Otra discusión es quién debe recibir apoyo, cómo se clasifican los programas y si la forma en que se lleva a cabo es la correcta (veremos en una entrega posterior el volumen de programas y su distribución).

 

Pie de página: Ya está el informe más reciente de la Auditoría Superior de la Federación y trae algunas novedades sobre el sector. // Arrecian las protestas de los científicos argentinos ante el nuevo gobierno. Pendientes.