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jueves, 30 de octubre de 2025

La ley y el retorno de becas para movilidad al extranjero

 

Alejandro Canales

UNAM-IISEU/PUEES

@canalesa99.bsky.social

 

(Publicado en la versión digital de Campus Milenio No. 1113.Octubre 30, 2025)

 

El marco fue la conferencia inaugural del Colegio Internacional de Graduados, un programa académico que tuvo lugar el pasado 21 de octubre en la UNAM, donde la subsecretaria de Ciencia y Humanidades, Violeta Vázquez Rojas, anotó que se habían reanudado las becas de movilidad internacional y les precisó a los asistentes: “Cuenten con la Secretaría para continuar con estos esfuerzos” (Boletín UNAM-DGCS-740).

 

La subsecretaria se refería al eventual apoyo que se dará a los esfuerzos de cooperación y movilidad que ya suman más de quince años entre la UNAM, El Colegio de México, el CIESAS y las universidades Libre de Berlín, Humboldt y Potsdam, de Alemania.

 

La recepción de la noticia fue muy bienvenida y el contraste no podía ser mayor con lo que ocurrió en la administración anterior. A partir del 2020, las cifras oficiales registran la drástica disminución de becas para movilidad al extranjero (CSP. Primer Informe de Gobierno, 2025).

 

Todavía en el 2019 sumaban poco más de 3 mil 440 becarios, al año siguiente solamente se otorgaron 22 apoyos, ninguno en los dos años siguientes y otros 24 en el año 2023. Nada más.

 

En este año, el pasado mes de junio, como lo dijo la subsecretaria Vázquez, la Secretaría de Humanidades, Ciencia, Tecnología e Innovación (Secihti) emitió la convocatoria de becas para movilidad académica. De hecho, el plazo para ingresar las solicitudes cierra el próximo 7 de noviembre. Al parecer, la intención es reanudar la periodicidad de las convocatorias, puesto que la misma funcionaria anticipó que la próxima será publicada en marzo del año próximo.

 

La situación en el sector científico y tecnológico, como ocurre en otras áreas de la administración pública, es un tanto peculiar. A pesar de que la narrativa actual es de continuidad y consolidación de lo que se hizo en el periodo gubernamental anterior, lo cierto es que una buena parte de las acciones que estaban en marcha han sido modificadas de forma notoria, cuando no completamente revertidas.

 

El caso de las becas para movilidad al extranjero es un ejemplo. Seguramente, usted recuerda que al inicio de sexenio del expresidente López Obrador, cuando entró en vigor su memorándum de austeridad, todos los viajes al extranjero tenían que ser autorizados por el ejecutivo federal. La medida, en especial, incluyó a los Centros Públicos de Investigación (CPI) y repercutió en el volumen de becas para estudios en el extranjero.

 

En una de las conferencias de prensa del expresidente, a propósito de una pregunta sobre los criterios para otorgar becas para estudiar fuera de México, señaló: “Que sea lo más indispensable, que no vayan a hacer turismo político, que no vayan a pasear a costillas del erario, que sea lo que se necesite hacer, en este caso para beneficio de la ciencia, y que requiera el viaje, porque pues ahora se pueden hacer las cosas por Internet” (03.06.2019).

 

Todavía más, como punto final a los criterios que se podrían adoptar para las becas de movilidad, López Obrador añadió: “yo también quisiera que hubiese movilidad estudiantil en la Tarahumara”. Al año siguiente, como lo anotamos, prácticamente se suprimieron los apoyos: pasaron de más tres mil a una veintena de becas.

 

Ahora, todo parece indicar que se reanudará no solamente el apoyo para movilidad internacional, también se dará marcha atrás al mecanismo para el otorgamiento de las becas y a los lineamientos de organización del Sistema Nacional de Posgrado. Lo anotamos aquí mismo, en su oportunidad: la Secihti instauró un Comité de Becas y Posgrados desde el pasado mes de agosto (DOF. 20.08.2025).

 

El Comité es la máxima autoridad en materia de becas y está integrado por ocho funcionarios de la Secihti: siete personas titulares con voz y voto, y como invitado permanente el responsable de la Unidad de Asuntos Jurídicos con voz, pero sin voto. Las decisiones del Comité, establecen sus lineamientos, son inapelables e inobjetables.

 

Además, la semana pasada, la Secihti emitió los nuevos Lineamientos del Sistema Nacional de Posgrados (DOF. 21.10.2025). Una clasificación y una regulación diferente para el caos que imperaba en eso que no podía llamarse sistema. Lo revisaremos en una próxima entrega. 

 

En fin, no está nada mal enmendar las acciones fallidas y los inocultables errores. Sin embargo, también es evidente la divergencia entre las acciones del sector y el marco legal que debe ampararlas. Desde hace dos años la Ley General en Materia de Humanidades, Ciencia, Tecnología e Innovación (LGMHCTI) fue impugnada y el asunto sigue sin resolverse; ni la Corte anterior ni la nueva se han pronunciado.

 

Al cambio de gobierno, el anterior Conahcyt se convirtió en una nueva secretaría y la misma ley general, prevista para el organismo anterior, continúa sin reforma alguna. Así que las acciones en marcha tienen que adaptarse al marco normativo vigente o, en lo posible, modificar las normas secundarias.

 

Tal parece que la reforma a la ley general de ciencia es irrelevante. O bien, es una caja de pandora que nadie quiere tocar.

 

Pie de página: En la inauguración de la Universidad Nacional Rosario Castellanos (UNRC) Plantel Chalco, la presidenta Claudia Sheinbaum, señaló: “Fíjense, para que el 55 por ciento de los jóvenes tengan acceso a la universidad hacen falta un millón de espacios más; o sea, son 2 millones, entonces, para que todos los que desearan estudiar tuvieran esa posibilidad”. ¿Uno o dos millones? La cantidad correcta es la primera, pero…// Siguen apareciendo anomalías en la gestión de Álvarez-Buylla, la exdirectora del Conahcyt. En la cuenta pública del 2024, la Auditoría Superior de la Federación le solicitó aclarar casi tres millones de pesos del programa Investigadoras e Investigadores por México (Reforma 27.10.2025) //. Queda para el registro.

viernes, 12 de septiembre de 2025

Becas al extranjero y proyectos: ¿van bien y serán mejores?

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

@canalesa99.bsky.social

 

(Publicado en Campus Milenio No. 1106. Septiembre 11, 2025, pág. 4)

 

“Vamos bien y vamos a ir mejor”, pronunció la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) casi al cierre de su mensaje, en ocasión de la entrega de su primer informe de gobierno. La mandataria levantó la vista y, para mayor contundencia, repitió y enfatizó la misma frase ante la audiencia.

 

Las palabras de la titular del Ejecutivo federal fueron recuperadas y reiteradas por algunos medios como síntesis de los primeros 11 meses de trabajo gubernamental. Sin embargo, otros medios señalaron que algunas cifras mencionadas por la presidenta no se correspondían con los hechos. ¿Y el sector científico y tecnológico en qué caso está?

 

Como se sabe, cada año, aparte de la entrega de un voluminoso documento de más de mil páginas con su anexo estadístico, la persona titular de la presidencia pronuncia un discurso para resaltar lo importante de su administración. El primero es el informe por escrito; el segundo lo llaman el mensaje a la nación o el mensaje político.

 

¿Qué mencionó la presidenta sobre el sector científico y tecnológico en su mensaje político? Señaló las acciones de innovación que están en marcha: “Nuestra visión también implica promover innovación soberana que se traduce en desarrollo para todas y para todos”, afirmó. Precisó que medio millar de investigadores trabajan en una decena de proyectos estratégicos de innovación.

 

Unos proyectos son los que en su oportunidad hemos mencionado en este Acelerador de Partículas, como el vehículo eléctrico Olinia o el diseño de semiconductores. Sin embargo, hay tres más que no han sido alentados por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y que fueron mencionados por primera vez por la presidenta. 

 

Los tres proyectos son: los satélites de observación (Ixtli), el vehículo aéreo no tripulado (Quetzal) y un “Sistema Metaocéanico de Monitoreo Climático y Protección Civil”. De hecho, los dos primeros más bien están en los planes de la industria aeroespacial; el tercero, en realidad, no existe como tal, al menos no se ha presentado públicamente con ese nombre, ni tampoco quiénes participan o participarán de la iniciativa.

 

Los proyectos pueden ser respaldados por cualquier instancia gubernamental y con o sin participación del sector privado, lo relevante serán los resultados que muestren. Se entiende que apenas han transcurrido 11 meses de gobierno y los proyectos todavía están formulándose o en la etapa de arranque.

 

Aunque, por la misma razón, sorprendió lo que también añadió la presidenta en su mensaje. Anotó: “hemos incrementado en 193 por ciento los apoyos a proyectos de investigación científica, en 70 por ciento las becas al extranjero y en 23 por ciento las estancias posdoctorales. Además, pusimos en marcha el programa de Movilidad Estudiantil para Posgrado, tanto a nivel nacional como internacional”.

 

Si los porcentajes de aumento son comprobables, los logros serían notables para una gestión que todavía no cumple un año. Sobre todo por el marcado contraste que habría con el ejercicio del polémico y rijoso Conahcyt anterior. Veamos.

 

Según la información del anexo estadístico del mismo primer informe de gobierno de CSP, en el año 2024 había 602 proyectos de investigación autorizados y para el 5 de agosto de este año sumaban 1,888 proyectos en esa misma condición (pág. 334). Es decir, no se incrementaron en 193 por ciento, como expresó la presidenta, sino en poco más de 300 por ciento. ¿Por qué no decirlo? Tal vez porque habría sonado todavía más desmesurado.

 

Pero más probable es porque ocurre lo contrario con el presupuesto que posibilitarían esos mismos proyectos: pasó de 14 mil millones de pesos a 11 mil 400 millones de pesos en el mismo lapso. Entonces, el caso es que menos dinero se distribuye entre más proyectos. Aunque, estos últimos siguen sin alcanzar a los más de 2 mil 600 autorizados en 2017.

 

El aumento de becas al extranjero simplemente no aparece en las estadísticas oficiales. Al revés, más bien, sigue la tendencia a disminuir: en el año 2024 se otorgaron 750 becas nuevas y para este año, al cierre de junio, solamente fueron 38 (pág. 330). Las cifras no cuadran con ningún aumento, sean becas al extranjero nuevas, vigentes o administradas, como las clasifica la autoridad. Y sí, los números están muy lejos de las más de mil 500 becas nuevas que se otorgaron en 2018.

 

Será necesario examinar con mayor detalle el conjunto de datos del informe para valorar qué tanto se avanza o no, lo haremos en próxima entrega. Por lo pronto, el mensaje de la presidenta, lo que resaltó sobre el sector, al menos los proyectos y las becas, no se corresponde con los datos de la propia autoridad. Ojalá, más adelante, sí podamos ir mejor.

 

Pie de página: Por cierto, en el mensaje político de la presidenta CSP no mencionó como logro la creación de la Secihti, tampoco el de la Agencia Digital, pero sí la instauración de la Secretaría de las Mujeres. // Ya está el Programa Sectorial de Educación 2025-2030, no hay muchas novedades, pero aquí lo veremos. // Sí hay novedades y están en la edición 2025 del informe anual Education at a Glance (Panorama de la Educación) de la OCDE. Pendientes.

jueves, 22 de febrero de 2024

Posgrado: becas sin crecimiento, pero hay certeza

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

@canalesa99

 

(Publicado en la versión digital de Campus Milenio No. 1033. Febrero 22, 2024)

 

El lunes de esta semana se publicó la convocatoria del Conahcyt para becas nacionales de estudios de posgrado. Será la última de este periodo de gobierno y una vez conocidas las cifras de beneficiarios, entre mayo y junio, quedará firme la tendencia de si han disminuido o no las becas en este sexenio.

 

No obstante, desde ya, se puede anticipar que este año, como en los dos anteriores, no habrá un aumento de apoyos. También destaca que la convocatoria de este año será la primera, aunque paradójicamente es el último año de gestión, donde las reglas de participación son relativamente más estables y se conocen con antelación.

 

Difícilmente aumentará el número de becas porque el volumen de recursos financieros de este año, en términos reales, no es mayor, respecto del año pasado y lo mismo ocurrió en el 2022. En el presupuesto de la federación del 2023 el programa S190, el que se refiere a las becas de posgrado y apoyos a la calidad del Conahcyt, le destinaron 13 mil 139 millones de pesos. Este año, para el mismo rubro, su presupuesto es de 13 mil 773 millones de pesos. O sea, 4.8 por ciento más, pero si se descuenta la inflación, la cantidad no es mayor.

 

Podría aumentar el número de becas nacionales de posgrado, pero sería a costa de otro tipo de apoyos en el mismo rubro. La distribución de recursos de financieros sigue una lógica de suma cero: lo que gana un programa es lo que perdió otro porque la cantidad a distribuir es la misma. El caso elocuente es la disminución de becas al extranjero y la canalización de esos recursos a otros programas.

 

Además, vale la pena recordar que Hacienda tiene la última palabra para decidir si se aumenta o no la población objetivo de becarios. El artículo 38 del Presupuesto de Egresos de la Federación de este año, en su segundo párrafo, dice específicamente que antes de que Conahcyt incremente las becas de posgrado o los miembros del SNI, debe “obtener un dictamen de suficiencia presupuestal que emita Hacienda” (DOF. 25.11.2023: 57). No hay forma.

 

En este periodo, una de las dificultades con el programa de becas, y con otros programas, es que las normas se han modificado sobre la marcha, con frecuencia con posterioridad a las convocatorias e incluso sin contar con las instancias o componentes para una correcta implementación del programa.

 

Ahora ya se sabe que regirá el reglamento de becas más reciente, el de julio del año pasado (DOF 10.07.2023) y también se aplicaran las reglas de operación más recientes del programa de becas (DOF. 29.12.2023). Las reglas de operación de los programas de gobierno, como se sabe, identifican en detalle quiénes son los beneficiarios, qué apoyo reciben y qué necesitan para obtener ese apoyo. Serán aplicados si es que no ocurre nada extraordinario, como un cambio normativo de última hora o una resolución definitiva sobre la cuestionada ley general del sector.

 

Todavía más más importante: Conahcyt publicó el listado de programas de posgrado de investigación y profesionalizantes, tanto de instituciones públicas como privadas, que pueden recibir becas (aquí se pueden ver: t.ly/uVe4W). Hoy los jóvenes aspirantes pueden saber con anticipación cómo están clasificados los programas del Sistema Nacional de Posgrado (SNP) para recibir beca y en qué orden de prioridad.

 

Por ejemplo, en la categoría 1 de programas de posgrado, esto es, orientados a la investigación e impartidos en instituciones públicas, hay un listado de mil 216 programas que forman parte del SNP. Si los jóvenes se inscriben en uno de esos programas seguramente recibirán apoyo.

 

Por cierto, de ese listado de más de un millar, las becas otorgadas serán financiadas con recursos del Conahcyt; solamente 1 programa del IPN, 2 de la UNAM y 11 del Cinvestav, son con fondos concurrentes de esas instituciones y el Conahcyt. Otros 14 programas del mismo tipo, están clasificados como “en revisión” y sus estudiantes no recibirán beca porque esos programas no cubren los requisitos del SNP, sea porque no cumple con tutorías o, principalmente, porque les cobran cuotas a los alumnos.

 

En fin, en la página electrónica del Conahcyt están los listados con otros programas para el resto de categorías: profesionalizantes de instituciones públicas; de investigación de instituciones particulares; y profesionalizantes de instituciones particulares. Lo mismo que programas que no cumplen con los lineamientos y cuyos estudiantes no recibirán beca.

 

Al menos ahora los jóvenes que cifran su esperanza de estudiar en el posible apoyo que recibirán tendrán certeza de qué programa sí lo garantiza y cuál no. Otra discusión es quién debe recibir apoyo, cómo se clasifican los programas y si la forma en que se lleva a cabo es la correcta (veremos en una entrega posterior el volumen de programas y su distribución).

 

Pie de página: Ya está el informe más reciente de la Auditoría Superior de la Federación y trae algunas novedades sobre el sector. // Arrecian las protestas de los científicos argentinos ante el nuevo gobierno. Pendientes.

jueves, 5 de octubre de 2023

El Conahcyt, la intermediación y la entrega directa de becas

 

Alejandro Canales

UNAM-IISEU/PUEES

@canalesa99

 

(Publicado en la versión digital de Campus Milenio No. 1015. Octubre 5, 2023)

 

Al inicio parecía una palanca inmejorable y sonaba contundente: el organismo rector de la política científica y tecnológica, siguiendo el principio del ejecutivo federal, establecería una relación directa con las comunidades del sector. Todas las iniciativas y todas las decisiones se localizarían únicamente en la ventanilla de la autoridad; una relación directa con los beneficiarios y usuarios.

 

Sin embargo, los conflictos se han desgranado un día sí y otro también, sea con investigadores, Centros Públicos de Investigación, Cátedras, proyectos, compromisos o el reciente episodio de los jóvenes aspirantes a becas de posgrado. Todos exhiben las dificultades de gestión en el organismo, los números opacos de sus programas y una batalla por la narrativa que se dirime en los medios.

 

El presidente López Obrador lo reiteró una y otra vez desde que comenzó su periodo: nada de intermediarios entre él y los gobernados. Incluso, en su conferencia de prensa del 29 de abril del 2021, habló de una reforma administrativa que buscaría “quitar todos esos organismos autónomos -entre comillas- independientes -entre comillas- que se fueron creando para simular que el gobierno estaba atendiendo al pueblo, cuando en realidad no era de esa manera, el gobierno protegía a las minorías, le daba la espalda al pueblo” (Aquí lo puede ver: t.ly/bQqVA).

 

En el terreno de la política científica y tecnológica, la medida de neutralización de organismos intermedios rápidamente fue puesta en práctica desde las primeras semanas del periodo, no con las mejores formas ni con los debidos procedimientos. El Foro Consultivo Científico y Tecnológico era el organismo que más descollaba, su existencia estaba prevista en la ley sectorial anterior y esa misma ley establecía que debía recibir financiamiento público.

 

El desarrollo de los acontecimientos lo vimos en tiempo real y es conocido. La disputa entre la autoridad y el Foro llegó a los tribunales, apenas en mayo pasado quedaron canceladas las órdenes de aprehensión de la Fiscalía General de la República en contra de una treintena de académicos y exfuncionarios del anterior Conacyt.

 

Sin embargo, el Foro no fue el único organismo intermedio en ser eliminado, la anterior arquitectura institucional del sector incluía Redes, distintas Academias de especialidades, el Consejo Consultivo de Ciencias, la Oficina de Ciencia de la Presidencia y la Conferencia de Ciencia, Tecnología e Innovación. Esta última era la instancia de contacto entre el Conacyt y todos los titulares de los consejos y organismos de ciencia de las entidades federativas. El nuevo marco normativo prescindió del papel que tenían esos organismos. Ahora, como estaba anunciado, dice que el Conahcyt y su junta de gobierno concentrarán todas las decisiones.

 

Sin embargo, a pesar de que el sector es relativamente pequeño y con un presupuesto acotado, todo indica que el Conahcyt no ha logrado operar satisfactoriamente el conjunto de programas, procesos e iniciativas que transitaban a través de la arquitectura institucional anterior. Por un lado, están las limitadas capacidades de gestión del organismo mismo. Por el otro, los puentes de entendimiento en el sector quedaron rotos y no hay amortiguamiento entre la comunidad y la autoridad.

 

Las becas de posgrado ilustran el caso. Porque el sistema anterior de evaluación de los posgrados quedó derruido, también fue eliminada la mediación de las instituciones de educación superior y sus coordinaciones de posgrado para la entrega de las becas. El problema mayor es que ahora las decisiones de reclasificación de los posgrados y la distribución de apoyos quedó en manos de la junta de gobierno del organismo, pero no se conoce qué criterios utiliza, tampoco justifica sus decisiones y todavía menos explica sus rectificaciones.

 

El asunto es que muchos jóvenes no recibirán beca por la categoría asignada a su posgrado y, desde luego, expresan su malestar. Sobre todo porque la narrativa gubernamental insiste en la gratuidad de la educación y en que nadie se quedará sin beca. Pero en el contexto de una relación directa con la autoridad, sin intermediaciones, no debe sorprender que estalle el conflicto, porque se buscan respuestas y la exigencia de una solución se dirigen sin más a la cabeza del sector.

 

Por eso hemos presenciado manifestaciones públicas de rechazo, literalmente, a las puertas del organismo por la falta de becas. Las mismas protestas se replican en las redes sociales y en los medios directamente a la titular del Conahcyt. Las coordinaciones de los posgrados en las instituciones se han quedado sin saber bien a bien qué hacer o decirle a los aspirantes a una beca.

 

Desde el organismo se insiste en que el presupuesto para becas de posgrado sigue en aumento, ningún estudiante se quedará sin apoyo y que hoy entrega un mayor volumen de becas que en el pasado. Sin embargo, los hechos son tenaces, la realidad es refractaria a esa narrativa y ahí están los datos, a pesar de su opacidad.

 

Después de todo, el manejo de la relación directa con las comunidades precisa de algo más que la voluntad y las declaraciones.

 

Pie de página: El premio Nobel de medicina para Katalin Karikó y Drew Weissman por la vacuna contra el covid basada en ARN mensajero, muy merecido.

sábado, 16 de septiembre de 2023

Becas de posgrado y SNI: ¡es Hacienda… y Conahcyt!

 

Alejandro Canales

UNAM-IISUE/PUEES

@canalesa99

(Publicado en Campus Milenio No. 1012. Septiembre 14, 2023. Pág. 4)

El error de Ana Elizabeth García Vilchis, la conductora de la sección “Quién es quién en las mentiras de la semana”, es lo de menos. Dijo que eran 13 millones de pesos el presupuesto para becas de posgrado y son 13 mil millones (06.09.2023). Lo preocupante es que ahora, rotunda y normativamente, las decisiones sobre el sector científico y tecnológico se trasladan a Hacienda. Al menos eso ocurrirá en lo que corresponde a becas de posgrado y al Sistema Nacional de Investigadores (SNI). 

 

Sí es relevante saber si hoy se otorgan más o menos becas, pero eso tampoco es una novedad. La polémica sobre cuántas becas de posgrado entrega esta administración comenzó desde el primer año y la polémica sigue hasta hoy.

 

Pero ¿han disminuido o no las becas de posgrado en este periodo? En números gruesos sí. Según el informe de gobierno más reciente, en el último año del gobierno de Peña Nieto se otorgaron 55 mil 962 becas: 52 mil 649 nacionales y 3 mil 313 para el extranjero. Mientras que en este año se entregaron 54 mil 928: 53 mil 350 nacionales y 1 mil 578 para el extranjero.

 

O sea, en total, entre el 2018 y el 2023, la disminución es de poco más de un millar de becas, aunque se incrementaron ligeramente las becas nacionales y cayeron a la mitad las becas al extranjero. En una próxima entrega entraremos a los detalles, para diferenciar montos, tipos de becas y periodos. Por ahora tomemos nota de que hoy se entregan menos becas y la demanda potencial es mayor.

 

¿Qué hay de nuevo en la problemática de becas y SNI? La Secretaría de Hacienda entregó el paquete económico para el año próximo al Congreso el pasado 8 de septiembre y ahí, en el segundo párrafo del artículo 38 del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) para el año próximo, viene la franca restricción para el Conahcyt.

 

El párrafo advierte que si el Consejo quiere cumplir con su programa de becas de posgrado o incentivos a la calidad del SNI: “previo a incrementar el número de población objetivo elegible de los programas antes referidos, el Consejo deberá obtener el dictamen de suficiencia presupuestaria que emita la Secretaría” (PPEF 2024, pág. 57). Esto, en pocas palabras, quiere decir que antes de aumentar o prometer más apoyos, primero tiene que consultar a Hacienda si contará con el presupuesto para hacerlo. Nada más y nada menos.

 

Ninguno de los proyectos de presupuesto anteriores había hecho tal advertencia, con todas sus letras, a dependencia alguna. Los responsables de todas las secretarías saben, desde siempre, que la primera persona a la que deben dirigirse para tener mayores recursos financieros es al presidente de la República. Pero también saben que la otra persona imprescindible es el titular de la Secretaría de Hacienda. Incluso, este último puede ser más importante y el único al que hay que persuadir. Los rectores y directores de los centros públicos de investigación conocen bien ese camino.

 

Lo nuevo es que hoy, en el caso de las becas de posgrado e incentivos para el SNI, está por escrito y forma parte de la ley del PPEF. Así que el techo para un mayor volumen de becas no radica en la directora del Conahcyt, en las comisiones dictaminadoras, en la Junta de Gobierno del organismo o en los meritos de los demandantes. La decisión es de Hacienda.

 

Los diputados son los que aprueban la ley del PPEF, podrían cambiar esa norma y a menudo modifican los números, los responsables de las universidades también se saben ese camino y siempre tocan a la puerta. Pero en esta legislatura hemos visto su actuación y no cabría esperar mucho.

 

¿Tiene responsabilidad el Conahcyt en estar supeditado a Hacienda? El programa del sector se denomina especial y se supone que lo es porque se trata de una prioridad nacional. Sin embargo, no lo parece y nunca se logró alcanzar el 1 por ciento respecto al PIB en materia de financiamiento; ni en esta gestión ni en las anteriores. Todavía peor, en este periodo desaparecieron los fideicomisos y aunque la directora del organismo había dicho que se conservaría al menos uno, todos se eliminaron y los recursos desaparecieron. Sí hay responsabilidad, por omisión o comisión.

 

Así que aquellos jóvenes preocupados porque su programa de posgrado no recibirá beca o esos otros que se pregunten por qué no pudieron ingresar al SNI, podrían comenzar por ver la distribución y concentración del prespuesto público que se propone para el año próximo. Y sí, enlistar en primer lugar la responsabilidad de Hacienda, pero no es la única ni la principal.

 

Pie de página: El gobierno federal propone para el año próximo un presupuesto para Conahcyt casi idéntico, en términos reales, al de este año. La ley general de ciencia vigente ya no plantea alcanzar el 1 por ciento respecto al PIB en materia de financiamiento. Ahora solamente precisa que proveerá los recursos “conforme al principio constitucional de progresividad y no regresividad”. El problema, lo dijimos aquí antes de que se aprobara la norma es que: “ese principio en materia de financiamiento no necesariamente garantiza que habrá una mayor inversión, porque sostener el mismo nivel de gasto resulta suficiente para cumplirlo” (Campus Milenio No. 992). ¡Qué conste!