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(Publicado en Campus Milenio No. 1119. Diciembre 11, 2025, pág. 4)
La secretaría de ciencia (Secihti) publicó el acuerdo para instaurar el Registro Nacional de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Renacihti). Un asunto administrativo que no tendría mayor relevancia, si no fuera porque cambia de nombre lo que se ensayó anteriormente y nos recuerda la reforma pendiente del marco normativo del sector.
La ley general de ciencia, vigente a partir de mayo de 2023, dispuso la creación de un Sistema Nacional de Información. El sistema, indicó la misma ley, debía ser administrado y operado por el entonces Conahcyt, y se entiende que ahora la responsabilidad recae en la secretaría de ciencia.
El sistema tiene la encomienda de permitir el acceso abierto a todos los resultados de investigación de instituciones que reciban apoyo público, así como a los trabajos que realizan las personas becarias (DOF, 19.11.2025). Según lo previsto, el sistema debe posibilitar la valoración del impacto de las políticas y los programas del sector, para lo cual debe diferenciar la información por género, origen étnico, edad, clase y sector social.
Además, un artículo transitorio de la misma ley general indicó que el Sistema Nacional de Información solamente reconocería, a partir de mayo del 2024, a las instituciones que se dieron de alta. Es decir, a partir de esa fecha ya estaría en operación y ya no tendría validez el registro anterior
La puesta en marcha del sistema todavía le correspondía al anterior Conahcyt, a la administración de Álvarez Buylla. Sin embargo, lo cierto es que, ni entonces ni ahora, entró en funciones ese sistema. Tal vez en el periodo anterior la demora se debió a las fuertes disputas que protagonizó la titular del organismo con diferentes sectores de la comunidad; en el periodo actual, el retraso posiblemente se debió a la reforma pendiente de la ley general.
El reciente acuerdo de creación del Renacihti es el primer paso para implementar el sistema. Aunque, en realidad, tanto uno como otro, son otra versión de lo que la ley de ciencia del 2002 dispuso con propósitos similares.
Una de las diferencias es que antes uno se denominaba Sistema Integrado de Información y, el otro era el Registro Nacional de Instituciones y Empresas Científicas y Tecnológicas (Reniecyt). Otra diferencia es que el actual registro será un repositorio del Sistema Nacional de Información y estará alojado en la plataforma Rizoma.
La finalidad principal del registro será: “Registrar, reconocer, organizar, actualizar y sistematizar la información de personas morales, sociedades o asociaciones de carácter civil sin fines de lucro, así como Centros Públicos de Investigación sectorizados a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación que realicen preponderantemente actividades en materia de ciencia, humanidades, tecnología o innovación en el país, autorizadas para recibir donativos”.
La operación del registro no será inmediata. Todavía hay un plazo de cuatro meses para que la Secihti defina qué normas regularán su organización y funcionamiento, así como las características de las constancias que otorgará.
En fin, el Sistema Nacional de Información y el Renacihti pronto estarán disponibles. Lo notable es que ésta y otras iniciativas corresponden a una ley general que ha sido impugnada prácticamente desde que entró en vigor. Pero ni se ha resuelto la controversia constitucional que enfrenta la norma, ni tampoco se han hecho las adecuaciones necesarias para referir a la Secihti como la entidad rectora de la política científica y tecnológica.
Al parecer, dado que la reforma a la ley de ciencia no es una prioridad, ni el Congreso la tiene agendada, las autoridades del sector ya se resignaron a trabajar con la norma que hay y a cumplir con lo que establece.
Pie de página: En la conferencia de prensa del pasado 2 de diciembre, el reportero Jorge Chaparro de Meganoticias, le pregunta a la presidenta Claudia Sheinbaum: “hay preocupación de estudiantes de las Universidades del Bienestar ‘Benito Juárez’, porque desde hace un año, año y medio, 2 años y en algunos casos hasta 3 años, no les han entregado la documentación que acredita que concluyeron sus estudios en estas Universidades. La respuesta que han obtenido a través de… o de parte de la maestra Raquel Sosa, pues es simplemente ignorar sus peticiones y dejar que el tiempo pase”.
El reportero refiere que las dificultades son en la Ciudad de México, en las carreras de Derecho y Medicina.
La presidenta responde: “Sí, son dos de la Ciudad de México que tienen algunos problemas desde hace tiempo, pero son 200 Universidades que no han tenido problemas. Y ahí en donde hay problemas, pues hay que atenderlos”.
Después de 3 años, lo que cabría notar es que esos problemas más bien no han sido atendidos. Y si eso ocurre en instituciones localizadas en la ciudad capital, ya nos podremos imaginar lo que tal vez ocurre en las entidades y municipios más apartados.
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