Alejandro Canales
UNAM-IISUE/PUEES
@canalesa99.bsky.social
(Publicado en Campus Milenio No. 1131. Marzo 19, 2026, pág. 4)
La titular de la Secretaría de Ciencia (Secihti), Rosaura Ruiz, informó que se reunió con directivos de las principales instituciones de educación superior del país para retomar los trabajos de la Red Ecos. Una red, indicó la misma titular, creada en 2019 por la ahora presidenta Claudia Sheinbaum, cuando encabezó el gobierno de la Ciudad de México.
En efecto, en el marco de la mencionada red se impulsó la creación de la entonces Universidad Rosario Castellanos en la entidad capitalina, también la Universidad de la Salud, lo mismo que algunas colaboraciones puntuales en proyectos de intervención y programas de estudio.
Ahora, como es notorio, persiste la red, aunque el contexto es muy otro y la escala es muy diferente. Lo obvio es que, actualmente, las tareas de gobierno ya no se dirigen solamente a una entidad federativa, ahora incluyen a toda la república; el sector tampoco se circunscribe al perímetro capitalino.
Otra diferencia importante es el cambio de regulación de la educación. La gratuidad y obligatoriedad se hicieron extensivas a todos los niveles educativos y, a partir de abril de 2021, entró en operación una nueva ley general para el nivel superior. Aunque, como lo hemos anotado en este mismo lugar, no todo lo previsto en la norma vigente se ha llevado a efecto, como es el caso del fondo para asegurar la gratuidad.
Pero, ¿vale la pena extender a nivel nacional lo experimentado a nivel local? Sería lo deseable, sobre todo si la iniciativa ya mostró resultados satisfactorios. Sin embargo, tampoco debe soslayarse que la escala nacional tiene otros desafíos y no es menor el trabajo conjunto entre la federación y las entidades.
¿Qué es la Red Ecos? Al inicio, en los convenios marco para la formalización de acciones en 2019, fue una red de coordinación interinstitucional. A través de un documento formal se constituyó la red como un órgano auxiliar del entonces gobierno capitalino y su secretaría de educación. Firmaron media docena de instituciones educativas: la UNAM, el IPN, la UAM, el ColMex, el Tecnológico Nacional de México y el CIDE (Convenio 11.03.2019).
Luego, la página electrónica del gobierno de la Cdmx presentó a la Red Ecos como parte de la Ley de Educación de la Ciudad de México, al indicar que es “un órgano de consulta, opinión, asesoría y análisis. Sus actividades se centran en la promoción de una nueva cultura de la colaboración basada en el desarrollo de proyectos conjuntos” (Aquí se puede ver: https://redecos.cdmx.gob.mx/web/).
En realidad, la norma local no incluye como tal a la Red Ecos, pero desde 2023 añadieron un artículo para indicar el establecimiento de un “órgano colegiado de consulta, opinión, asesoría y análisis, encargado de fomentar la colaboración interinstitucional e intergubernamental, así como contribuir a la planeación y el mejoramiento de la educación media superior y superior, las ciencias, las humanidades, la tecnología y la innovación” (Artículo29 Quáter).
Sin embargo, ahora la propia Secihti, en su página electrónica, indica que la “La Red de Espacio Común de Educación, Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación —conocida como Red Ecos Nacional—, se trata de un modelo de colaboración que integra proyectos conjuntos con un enfoque interinstitucional, transdisciplinario y multidisciplinario” (Aquí se puede consultar: t.ly/E___M).
Esto es, tal parece que las siglas iniciales que destacaban una “coordinación interinstitucional”, al trasladarse a escala nacional, ya mudaron a indicar la creación de un “espacio común”. Una opción distinta, cuya connotación, a nivel nacional e internacional, se refiere principalmente a un marco compartido entre diferentes sistemas educativos para hacer comparables o compatibles sus estándares, sean de créditos educativos, títulos, programas o desempeños, por ejemplo.
La UNAM, desde hace dos décadas, impulsó, junto con la UAM y el IPN, la creación de un “Espacio Común de Educación Superior (ECOES) en México”. Una iniciativa que sumó a otras cinco universidades estatales y luego a casi medio centenar de instituciones de educación superior (Véase: t.ly/RFmkc). Aunque, en realidad, su puesta en marcha se quedó más en el terreno de las intenciones.
Todavía más, la nueva ley general faculta al Consejo Nacional para la Coordinación de la Educación Superior para establecer los lineamientos del espacio común de la educación superior con el fin de “facilitar la libre movilidad de estudiantes y personal académico, redes y alianzas entre las instituciones de educación superior nacionales y extranjeras” (Artículo 53, fracción VI).
En suma: el propósito de los esfuerzos conjuntos es y puede ser distinto e incluso el nombre o las siglas son lo de menos, sean similares o distintas o se refieran a una red local o internacional. Pero lo que no se puede soslayar es que, si se trata de una iniciativa del gobierno federal, el horizonte debe ser el territorio de la república, el sistema de educación superior nacional y, por tanto, la inclusión y participación de las entidades federativas.
Un trabajo en red de instituciones de educación superior acotado a los límites geográficos de la ciudad capital, no solamente refuerza el centralismo, también las desigualdades.
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