UNA-IISUE/PUEES
(Publicado en la versión digital de Campus Milenio. Número 1122. Enero 15, 2022)
El impacto más visible de las acciones desplegadas por el gobierno estadounidense es de orden político y económico. Pero, como lo anotamos aquí mismo la semana pasada, también incluye el campo educativo, así como el científico y tecnológico. Los efectos en estos campos no son altamente visibles, ni serán inmediatos; sin embargo, sus repercusiones serán hondas y derrumbarán el liderazgo de los Estados Unidos.
Desde hace un año, el presidente Trump expresó su intención de modificar el régimen y la organización de la cooperación internacional. ¿Lo recuerda? El 4 de febrero de 2025 expidió la Orden Ejecutiva 14199 para anunciar el escrutinio estadounidense de algunas instituciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la finalización de sus aportaciones financieras; también para hacer una revisión exhaustiva de su membresía en múltiples organismos intergubernamentales.
En particular, aparte de revisar su participación en la Comisión de Derechos Humanos y en el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina, anunció que consideraría su membresía en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
La Unesco es una institución emblemática de cooperación internacional en la materia: desarrolla estándares internacionales; establece marcos normativos como punto de referencia; proporciona respaldo técnico; promueve el trabajo en red; y ofrece orientación de políticas públicas, entre otras actividades. Los argumentos para retirarse de la Unesco, según la Orden Ejecutiva, se debían a la incapacidad de la institución para reformarse, el sentimiento antiisraelí expresado a lo largo de la última década y su despreocupación ante sus crecientes retrasos.
El 22 de julio de 2025, transcurrido el plazo para revisar la participación de Estados Unidos en la Unesco, el gobierno le comunicó oficialmente a la directora de la institución, Audrey Azoulay, su separación “porque no redunda en el interés nacional” (Aquí se puede consultar: t.ly/wrX53).
A su vez, el mismo día de la comunicación, la directora de la Unesco y el secretario general de la ONU, António Guterres, lamentaron la decisión, pero también señalaron que era algo previsto y que se habían preparado para el acontecimiento. Por ejemplo, puntualizaron que la contribución financiera de Estados Unidos a la organización en 2017 representaba alrededor de una cuarta parte de los fondos, mientras que en el presente es de 8 por ciento.
El retiro estadounidense de la Unesco no es algo excepcional: es la tercera vez que ocurre. Lo hizo en 1984, durante la presidencia de Ronald Reagan, y de nueva cuenta en 2017, en el primer periodo del presidente Trump. Entonces, ¿no tendrá grandes efectos? Sí los habrá.
Por una parte, en el terreno geopolítico, está en marcha una disputa por la definición de las esferas de control y expansión regional, el reconocimiento como potencia hegemónica y la formación de bloques. Al final habrá una nueva agrupación de naciones, pero, sobre todo, habrá limitaciones a la cooperación internacional y a los intercambios de diverso tipo.
Por otra parte, no solamente está en juego la separación estadounidense de la Unesco. Al inicio de este mes, el presidente Trump dirigió un memorándum a los funcionarios consulares para indicarles que, una vez revisada la lista de organismos intergubernamentales en los que participa Estados Unidos, había decidido retirarse de forma inmediata de más de 60 organismos, porque seguir siendo miembro u ofrecerles respaldo financiero “es contrario a los intereses de los Estados Unidos” (Aquí se puede ver el memorándum: https://shorturl.at/XlFWx).
Suman 31 organismos de la ONU, adicionales a la Unesco, entre ellos la Cepal, el Instituto de Formación e Investigación y el Programa de Colaboración para la Reducción de Emisiones de la Deforestación y la Degradación Forestal en los países en desarrollo. Y otros 35 organismos que no pertenecen a la ONU, pero que realizan cooperación en diversas áreas, como la ecología, el cambio climático, la justicia, la formación terciaria o la investigación científica.
Es decir, Estados Unidos tiene un reconocido liderazgo en diversas materias, entre ellas, algunas áreas de investigación científica y tecnológica. Sin embargo, si renuncia a ese reconocimiento y se automargina de los esfuerzos colectivos, paulatinamente disminuirá su peso relativo. Incluso, como lo muestran los datos, China está en franco ascenso en los indicadores de productividad científica (volveremos sobre este tema).
Otro elemento más del efecto Trump en el ámbito académico y científico se refiere a la limitación de los flujos internacionales de estudiantes e investigadores. La medida inició el año pasado y se profundizará en lo que resta de su periodo de gobierno. Insistiremos sobre este tema con los datos correspondientes.
Por ahora, vale la pena destacar un reciente memorándum del Departamento de Estado –equivalente a una Secretaría de Relaciones Exteriores- que dio a conocer el portal de noticias “Fox News” (https://shorturl.at/1pB4s). Ahí se ordena a los funcionarios consulares que rechacen, o pongan en pausa, las visas de 75 países, “mientras el departamento reevalúa los procedimientos de detección y verificación de los solicitantes”.
La medida que entraría en vigor la semana próxima incluye, según la información de Fox News, a varios países de América Latina, entre ellos Belice, Brasil, Colombia, Cuba, Guatemala, Nicaragua y Uruguay. La acción no está confirmada de forma oficial, pero si se implementa, tendrá un efecto notable en la reconsideración de Estados Unidos como polo de atracción de talentos y en la reconfiguración de la cooperación internacional. Retornaremos en próxima entrega sobre este asunto.
Pie de página: El rector de la Universidad Autónoma de Campeche, José Alberto Abud Flores, fue detenido por la policía estatal, acusado de posesión de drogas, precisamente cuando está por realizarse la elección para un siguiente periodo de titular. Está por verificarse el desenlace, pero el tinte político es inocultable. ¿Ocurrirá lo mismo que pasó en la Universidad Veracruzana? Lo constataremos. Atentos.
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