viernes, 27 de agosto de 2010

LOS RITMOS DEL PRESUPUESTO

El próximo 8 de septiembre el gobierno federal deberá entregar al Congreso su propuesta de paquete económico (los criterios generales de política económica, la ley de ingresos y el presupuesto de egresos de la federación para el año siguiente). Desde hace algunas semanas comenzaron a perfilarse las posiciones y probablemente se verán reflejadas en el proyecto que remitirá la Secretaría de Hacienda a los legisladores. Sin embargo, la fase más importante vendrá en los próximos dos meses e incluye algunos factores que no estaban presentes en años anteriores.


En primer lugar, la negociación del paquete económico para el 2011 será la primera para el actual equipo de Hacienda. Recuérdese que el ahora titular de Hacienda, Ernesto Cordero, tomó posesión de la cartera en diciembre pasado, al sustituir a Agustín Carstens, quien ahora se desempeña como gobernador del Banco de México.

En segundo lugar, y tal vez más importante: la semana pasada, en la misma secretaría, hubo un reacomodo de los subsecretarios. El ajuste se debió a la renuncia de Alejandro Werner, uno de los titulares en la elaboración y negociación presupuestal. Ahora, José Antonio Meade Kuribreña será Subsecretario de Hacienda y Crédito Público, la posición clave que ocupaba Werner. A su vez, José Antonio González Anaya, anterior coordinador de asesores de la secretaría, tendrá la responsabilidad de la subsecretaría de ingresos, precisamente la posición que dejó Meade. Otro nombramientos fueron los de Carlos Alberto Garza como titular de la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas y de Ignacio Quesada Morales como coordinador de asesores.

A excepción del nombramiento del coordinador de asesores, el resto de nuevos nombramientos de Hacienda debe ser ratificado por el poder legislativo. Por disposición constitucional, el ejecutivo federal tiene la facultad de nombrar a los empleados superiores de Hacienda, pero deben ser aprobados por el Senado, como también a los oficiales superiores de las fuerzas armadas (artículo 89). El punto es el intercambio realizado para la ratificación.

Otro de los aspectos notables en el reciente ajuste es el relativamente inusual reconocimiento otorgado al funcionario que renunció. Según el boletín emitido por Hacienda: Werner fue: “una de las piezas fundamentales en el diseño de los últimos cuatro paquetes económicos, las reformas financieras concretadas en los años recientes, los programas contracíclicos instrumentados para atenuar el impacto de la crisis financiera internacional sobre la economía nacional, y en la instrumentación de los esfuerzos por mantener el funcionamiento de nuestros mercados financieros en los recientes periodos de turbulencia mundial”. (SHCP. 057/2010). Al parecer, los elogios se deben a que dejó elaborado el paquete económico.

En realidad, el diseño del paquete económico inició desde el pasado mes de abril. La Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria establece que, a más tardar el 1 de abril, el ejecutivo federal debe enviar al Congreso de la Unión un documento con los principales objetivos de la ley de ingresos y del presupuesto de egresos, así como los escenarios de las principales variables macroeconómicas del año siguiente y del monto total del presupuesto de egresos. Después, como fecha máxima el 30 de junio de cada año, el gobierno federal debe remitir a los diputados, la estrucutra programática del presupuesto. (Articulo 42). Al final, el 8 de septiembre, entrega el paquete económico completo.

Por su parte, los diputados deben aprobar la ley de ingresos a más tardar el 20 de octubre y la misma ser ratificada por los senadores el 31 de octubre. La aprobación del presupuesto de egresos de la federación es responsabilidad exclusiva de los diputados y tienen hasta el 15 de noviembre como fecha límite para aprobarlo. Luego, ambas leyes son publicadas en el Diario Oficial de la Federación para su entrada en vigor y el plazo para publicarlas es de 20 días después de aprobadas.

Entonces, los procesos de diseño, disucusión y aprobación del paquete económico va de abril a noviembre; prácticamente dos tercios del año. Sin embargo, pese a las previsiones que se tomaron para que la aprobación de recursos se diera en tiempo y forma, lo cierto es que la etapa crítica se verifica en los días y horas cercanas al 15 de noviembre.

A la fecha, el secretario de Hacienda solamente ha expresado dos datos sobre el paquete económico para el año próximo: voluntad para generar mayoría en el Congreso –sobre todo por las propuestas en materia de impuestos— y la consideración de un déficit público menor al 0.7 or ciento.

Los sectores educativo y científico, a su vez, han expresado la necesidad de mayores recursos, a la vista del panorama en cobertura y calidad de la educación, así como de los pendientes en ciencia y tecnología. En particular, la ANUIES, desde el primer trimestre del año anunció que presentará su propuesta de presupuestos plurianuales para las universidades. El tema de los recursos está sobre la mesa.

(Publicado en Campus Milenio. No. 382. Agosto 26, 2010)

jueves, 19 de agosto de 2010

UN FUTURO PARA LOS JÓVENES

El pasado 12 de agosto se celebró el día internacional de la juventud. La fecha ha traído al presente los pendientes de ese heterogéneo y cambiante sector de la población localizado generalmente entre los 15 y 24 años de edad. Sin embargo, no solamente se trata de una conmemoración efímera, a partir de este mes se celebra el “Año Internacional de la Juventud” (AIJ). Por tal motivo, diferentes entidades de Naciones Unidas emitieron una declaración conjunta para impulsar el AIJ, la semana siguiente se realizará en México la Conferencia Mundial de la Juventud y el año próximo una siguiente conferencia, con el fin de realizar un balance de cuáles han sido los avances en las políticas hacia los jóvenes desde que se realizó el primer AIJ en 1985.

La celebración del día de los jóvenes fue aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas en diciembre de 1999, cuando estaba por cumplirse un quinquenio del programa de acción mundial para los jóvenes previsto por el mismo organismo, la resolución indicaba que Naciones Unidas hacia suya la recomendación de que 12 de agosto fuera declarado Día Internacional de la Juventud y, en ese entonces, recomendaba organizar actividades de información pública a todos los niveles en apoyo del día señalado (A/RES/54/120). A partir del año 2000 quedó instaurada la fecha celebratoria.

No obstante, el organismo internacional había desplegado algunas iniciativas a favor de la juventud desde fines de los años setenta, particularmente en lo que concierne a la instauración de un foro mundial para dialogar sobre los temas y problemas de interés de los jóvenes y, especialmente para el mejoramiento de las formas de comunicación con las organizaciones juveniles.

En una resolución de noviembre de 1985, Naciones Unidas estableció la primera celebración del Año Internacional de la Juventud. El lema de ese primer año fue: “participación, desarrollo, paz”, quizás en referencia a la escasa presencia y representación de los jóvenes, así como de sus preocupaciones por la paz, la expresión, la democracia y el crecimiento en los foros internacionales.

Después de 25 años, a partir de este mes de agosto se celebra el segundo AIJ. Ahora son otras las condiciones de coexistencia entre las naciones y otras las fuentes de preocupación en torno de los jóvenes, un buen número de ellos carentes de oportunidades laborales y educativas. También son otras las formas de participación de las organizaciones juveniles y distintos los jóvenes de hoy.

El lema del reciente AIJ establecido por Naciones Unidas es: “diálogo y comprensión mutua”. Tal parece que más de dos décadas no han sido suficientes para trazar líneas estratégicas de atención y que los pendientes en este terreno son cambiantes y variados.

La reciente declaración de una veintena de entidades especializadas de Naciones Unidas, destaca el papel clave de la educación para una transición a la vida adulta. Si bien reconoce que las tasas de alfabetización se han incrementado notablemente en los últimos 25 años, también señala que el progreso ha sido desigual, porque algunas naciones se han rezagado y se ha ensanchado la brecha entre la población urbana y rural en algunas naciones. Destaca que se necesita incrementar la inversión y el acceso a la educación, particularmente en educación secundaria, debido a las metas trazadas en el año 2000, cuando se plantearon los Objetivos de Desarrollo del Milenio que debieran cumplirse en cinco años más.

Otro de los temas relevantes de la declaración es el concerniente al empleo. A este respecto señala que, como es obvio, el desempleo y subempleo juvenil tiene costos significativos en la economía nacional, la sociedad, el individuo y sus familias. Más importante: Si se experimenta en las etapas tempranas de la vida la falta de un trabajo productivo y decente, con frecuencia se comprometerán de forma permanente los prospectos de empleo en el futuro de una persona. En consecuencia se producirá la exclusión, la ociosidad, la vulnerabilidad de los jóvenes y posteriormente una cauda de conductas antisociales.

En el caso de México, en ocasión de la celebración del día de los jóvenes, la directora del Instituto Mexicano de la Juventud, Priscila Vera, afirmó que la generación actual de jóvenes, en comparación con las anteriores, es la más educada y más saludable en la historia del país. Sin duda la afirmación es correcta, debido a las cifras acumuladas, el mayor volumen de jóvenes y el incremento nacional del promedio de escolaridad, como también sería el caso del aumento en la esperanza de vida de la población. Sin embargo, el verdadero problema es si los índices educativos alcanzados son los que podríamos y debiéramos tener como nación.

Las tasas de cobertura educativa en el nivel superior (uno de cada cinco jóvenes) y el desempleo o el empleo precario para los jóvenes anuncian un futuro trunco, no sólo para ese sector sino para la sociedad entera. No debiera ocurrir; ojalá el AIJ revierta la tendencia.
(Publicado en Campus Milenio. No. 381. Agosto 19, 2010)

jueves, 12 de agosto de 2010

EL CONSEJO DE COMPETITIVIDAD DEL DF Y LA FUERZA CENTRÍFUGA

En diversas ocasiones, en este espacio, he reiterado que casi toda la estructura administrativa en el país ha tendido a concentrar las capacidades decisorias en el centro y en el nivel jerárquico más alto. Una especie de movimiento centrípeto superior. La organización de la actividad científica y tecnológica, tanto a nivel federal como local, no ha sido la excepción, aunque probablemente podría comenzar a revertirse la tendencia.

Si se intentaba que los problemas más importantes fueran atendidos con prontitud o los asuntos fueran despachados con relativa eficiencia, había que garantizar la participación directa, o al menos la cercanía, del funcionario del más alto nivel involucrado en tales menesteres.

Obviamente, quienes están a la cabeza de las estructuras administrativas verticales tienen mayor capacidad de decisión y son los responsables últimos del funcionamiento de la organización, pero tal parece que se habían convertido en la única instancia posible de solución. La cadena de mando escalaba hasta el máximo responsable.

La fuerte tradición presidencialista que nos caracterizó como país hasta hace poco, concentró el mayor poder de decisión alrededor del ejecutivo federal y las más variadas capacidades en la ciudad capital. Por tal motivo se buscaba la intervención del ejecutivo federal en las más diversas circunstancias a fin de garantizar la solución deseada; la dinámica todavía es persistente pero hoy es menor y podría disminuir aún más.

La instauración de contrapesos a la figura presidencial y la emergencia de otros poderes han acotado y disminuido algunas de las facultades previas del ejecutivo federal. Igualmente, un lento movimiento descentralizador se ha registrado en las últimas décadas y las entidades federativas han ampliado sus capacidades y adquirido un importante peso relativo.

Sin embargo, una buena parte del diseño y funcionamiento de las estructuras administrativas sigue bajo la lógica de concentrar las decisiones en el máximo nivel jerárquico, a fin de garantizar las respuestas adecuadas, aunque en realidad no sea el caso. Es ilustrativo el caso de las estructuras de las actividades científicas y tecnológicas.

A nivel federal, la normatividad de la actividad científica y tecnológica estableció un Consejo General de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, como máximo órgano de política y coordinación de las actividades del sector. Claro, se trata de un consejo presidido por el ejecutivo federal e integrado por secretarios de Estado y que es el único facultado, entre otras atribuciones, para aprobar el programa sectorial. Por supuesto, desde el comienzo ha tenido dificultades para sesionar y aprobar lo conducente.

La mayor parte de entidades federativas, al aprobar su normatividad y establecer sus respectivos organismos para regular las actividades científicas y tecnológicas, siguieron el mismo esquema federal y tienen sus propios consejos generales estatales presididos por el ejecutivo local. Seguramente con igual o peores dificultades de funcionamiento que a nivel federal.

Además de los organismos rectores sectoriales en las entidades, también se establecieron otras agrupaciones e igualmente bajo el mismo principio jerárquico de organización. Un ejemplo es el Consejo de Competitividad de la Ciudad de México creado en enero de 2007.

El Consejo de Competitividad es un órgano para la definición de las políticas públicas en materia de desarrollo, competitividad y generación de empleo a nivel local, según lo establece su acuerdo de creación (Gaceta Oficial del Distrito Federal 15/01/2007). En el diseño original el organismo debía estar integrado por el jefe de gobierno del Distrito Federal como presidente, un secretario ejecutivo y catorce miembros; las designaciones las realizaba el ejecutivo local.

El organismo para la competitividad, salvo un cambio de domicilio en el 2008 y algunas propuestas en marcha, poco ha funcionado. Tal vez, entre otras razones, a ello se debe que recientemente el gobierno local decidió reformar el acuerdo de creación y ahora, además de que le añadió la función de evaluar la ciencia, la tecnología y la innovación, transfirió la presidencia del Consejo de Competitividad al director del Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal, quien también será responsable de designar y remover al secretario ejecutivo (Gaceta Oficial del Distrito Federal. 02/08/2010).

Al parecer, si se consideran los resultados de las iniciativas desentralizadoras de los años recientes y el reconocimiento de que la participación directa de funcionarios de alto nivel no es una garantía de eficiencia ni de eficacia, podría expresarse con mayor contundencia un saludable movimiento centrífugo en las actividades del sector. El asunto es si un nuevo esquema de estructuración puede mostrar mejores resultados o si, por el contrario, serán peores, porque no se traslada el centro de gravitación.
(Publicado en Campus Milenio No. 380. Agosto 12, 2010)

viernes, 6 de agosto de 2010

MÉXICO-CHINA: El DESEQUILIBRIO

La IV Reunión de la Comisión Binacional México-China tuvo lugar al final del mes pasado en la Ciudad de México. Un encuentro para evaluar el plan de cooperación de los pasados cuatro años entre ambos países y plantearse uno nuevo para el próximo quinquenio. El país asiático, con su expansivo y sostenido crecimiento desde hace décadas, aparentemente tiene claro a dónde se dirige y cómo hacerlo, pero no parece ser el mismo caso para su socio.

Todas las dimensiones de China son impresionantes, las de su historia, edificaciones, extensión territorial o densidad demográfica. De hecho, es el tercer país más grande del mundo en superficie y con sus 1,400 millones de habitantes es el más poblado. También uno de los mercados más atractivos para cualquier empresa y producto. Pero tal vez lo más impresionante es el crecimiento económico continuo que ha logrado en las últimas tres décadas de alrededor 9 por ciento anual; un logro notable a pesar de las turbulencias económicas y financieras que se han presentado en el ámbito internacional.

Una de las claves para la expansión y crecimiento de China, como también lo han mostrado otros países emergentes, es el establecimiento de planes a largo plazo y la capacidad de sostenerlos. El régimen político puede ser indistinto, la industria base puede variar o ser diferentes las áreas de concentración productiva, pero la estrategia y lo planes de largo plazo se mantienen. Obviamente, el despunte del país asiático también ha implicado grandes costos para su población y prácticas que han sido ampliamente cuestionadas.

México, por su parte, está a la búsqueda de un modelo de desarrollo desde principios de los años ochenta. Desde que se agotó el modelo de sustitución de importaciones en esa década y quedó atrás la llamada época de desarrollo estabilizador, no ha logrado un crecimiento consistente y sostenido de su economía.

En la administración anterior, cuando parecía que el país una vez más se enfilaba en la ruta del crecimiento, también se diversificaron las relaciones y los acuerdos con otros países. El primer ministro chino Wen Jiabao visitó México en el 2003 y a raíz de tal visita comenzó la propuesta de integrar una alianza estratégica entre ambos países, la cual dio lugar a la integración de una Comisión Binacional que celebró su primera sesión en el 2004 en Beijin, China. No obstante, fue hasta la segunda reunión celebrada en territorio nacional, celebrada en 2006, cuando se integró un programa de acción conjunta para el periodo 2006-2010, la cual incluyó múltiples áreas de cooperación, como energía, política, economía y comercio, comunicaciones y transportes, y obviamente, educación, cultura, ciencia y tecnología.

La realización de la reciente IV Reunión de la Comisión Binacional, tenía como propósito principal valorar los avances que se registraron en los planes de los cuatro años anteriores. Todavía no se conoce, públicamente, el acta oficial de la reunión ni los reportes de las diferentes subcomisiones que se integraron, una por cada área de cooperación, pero los respectivos ministros resaltaron algunos de los logros más sobresalientes.

Por ejemplo, el ministro de relaciones exteriores chino, Yang Jiechi, destacó que los dos países habían acordado prorrogar el “convenio de transporte aéreo civil y ambas partes han suscrito acuerdos (para) el reconocimiento mutuo de estandarizar estudios, cargos y títulos académicos” (versión estenográfica de la reunión). Esto es, al parecer, en el ámbito educativo, tal vez por la presencia del subsecretario de educación superior en la reunión, podría establecerse un importante lazo de cooperación con el país asiático.

La titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores también destacó la participación del grupo de trabajo de la subcomisión de asuntos educativos y culturales, la misma a la que se refirió el ministro chino, aunque no señaló los alcances ni los planes que se formularon. El mismo caso fue con la subcomisión de asuntos económicos y comerciales o la de turismo, de las que solamente señaló su importancia.

Vale la pena notar, al menos en lo que corresponde a las presentaciones y recuentos de los representantes de México y China, la ausencia de avances o planes en lo que se refiere a cooperación científica y tecnológica, a pesar de que es una de las áreas que forman parte de las reuniones. ¿Acaso nadie participó en representación de Conacyt? Por cierto, después del último ajuste administrativo del Consejo, parece que se hubiera quedado paralizado.

De acuerdo a la información oficial del año pasado, derivado de las reuniones binacionales, solamente existe un memorando de entendimiento entre ambos países en materia de medicina tradicional y se realizó un taller científico bilateral en materia de biotecnología. Si es que existen, todavía nada se sabe de lo planes para los próximos cinco años en esta área. Lo único cierto es que la inversión de China en el sector científico y tecnológico, respecto al PIB, es tres veces más de la que realiza México.

(Publicado en Campus Milenio No. 379. Agosto 5, 2010).

viernes, 30 de julio de 2010

LOS PLANES DEL ICYTDF

Hace poco más de dos meses que el Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal (ICYTDF) cambió de titular. Seguramente, como lo recordará apreciado lector lectora, la directora fundadora del Instituto, Esther Orozco, pasó a la rectoría de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México en mayo pasado y, en su lugar, fue designado Julio Mendoza Álvarez por el jefe de gobierno de la Ciudad de México.

La anterior titular del Instituto todavía no cumplía el periodo que podría haber estado al frente del organismo, le restaba un año de ejercicio, y estaba en marcha el primer programa sectorial. El par de meses que han pasado con el nuevo director del ICYTDF, todavía es relativamente poco tiempo para un cambio de planes, aunque la ausencia no sólo podría deberse al breve lapso que ha transcurrido. Tal vez la principal razón son los imperativos de la normatividad y la permanencia de iniciativas que han resultado de alto impacto mediático.

De acuerdo a la ley del ICYTDF, como también ocurre a nivel federal, el propio Instituto es el encargado de integrar el programa de ciencia y tecnología del Distrito Federal. Por supuesto, la ley igualmente prevé que en la integración deben considerarse las propuestas de las diferentes dependencias de la administración local que apoyen o realicen actividades de ciencia y tecnología, como también las opiniones y propuestas de las comunidades científica, académica, tecnológica y del sector productivo (artículo 39).

Además, el programa sectorial también debe estar en correspondencia con el sistema local de planeación y el plan local de desarrollo. Este último, es el Programa General de Desarrollo del Distrito Federal 2007-2012, el que presentó el jefe de gobierno en el 2007 y que incluye siete ejes que llamó estratégicos, tales como el de reforma política, equidad, seguridad y justicia expedita o el de economía competitiva e incluyente, entre otros.

El primer programa de ciencia y tecnología local, el que presentó en 2007 la directora fundadora, expresó básicamente las responsabilidades y actividades de las cinco direcciones de área y de las dos subdirecciones que integran el ICYTDF. No se precisaron objetivos estratégicos ni líneas de acción. A través del conjunto de actividades, anotó la entonces directora, se podría deducir que la misión del Instituto es “vincular, promover, fortalecer y aprovechar las capacidades científicas, tecnológicas y de innovación de las instituciones de investigación y desarrollo del Distrito Federal para resolver problemas sociales, tecnológicos y del medio ambiente de todas las áreas del gobierno, del sector empresarial, y de las y los habitantes de la Ciudad de México” (pág. 6).

Sin embargo, como lo anotamos en su oportunidad, posteriormente el ICYTDF puso en marcha lo que llamó programas sustantivos, como el de ciudad saludable, ciudad sostenible, ciudad con conectividad y tecnología o ciudad con industria competitiva, derivados relativamente de las direcciones de área, además de otros subprogramas y también otros cinco programas transversales.

El asunto es que si el programa de desarrollo local estará en operación hasta el 2012 y está aprobado un programa sectorial para el mismo periodo, no parece probable que se modifiquen las líneas de operación del ICYTDF.

De hecho, aparte de los programas de las direcciones de área, las iniciativas públicamente más visibles del Instituto siguen en marcha. Por ejemplo, la convocatoria a “Los Premios Ciudad Capital: Heberto Castillo Martínez” continuó y el plazo para presentar candidaturas vence el próximo 6 de agosto. Lo mismo ocurrirá con la realización de la “Semana de la Ciencia y la Innovación” (SCI) que hoy mismo se anuncia y que se llevará a cabo en noviembre próximo, en el marco de los festejos históricos por el Bicentenario y Centenario, como casi todo en los meses siguientes.

Tanto la convocatoria a los premios como el programa SCI han merecido la mayor atención de los medios a las actividades del ICYTDF. En ambos casos por las celebridades que participan. En uno, por la entrega de reconocimientos a personalidades de diferentes áreas de conocimiento. En el otro, por que en las dos ocasiones anteriores que se ha llevado a efecto la Semana de la Ciencia han participado principalmente premios Nobel en diferentes especialidades. Este año, no será diferente, y como se ha anunciado, en noviembre estarán al menos una docena de personalidades que han recibo el premio Nobel u otra distinción.

Probablemente, el actual director tiene la intención de poner el acento en la línea tecnológica del Instituto, sea con la creación de incubadoras de empresas o el impulso al desarrollo de patentes, como lo expresó en su discurso de toma de posesión en mayo pasado. Sin embargo, tanto por la normatividad vigente como por los programas en operación, los principales esfuerzos institucionales continuarán de la misma forma por lo menos hasta el año próximo y con el 2012 a la vuelta, ya ni hablar.

(Publicado en Campus Milenio No. 378. Julio 29, 2010)

viernes, 23 de julio de 2010

SINALOA: EL DESEMPEÑO EN LA PRUEBA ENLACE EN MEDIA SUPERIOR

La aplicación del programa Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) y sus resultados han sido controvertidos desde su puesta en marcha al finalizar el sexenio anterior. Inició como un programa relativamente acotado para los últimos cuatro grados de la enseñanza primaria y para tercer año de secundaria de planteles públicos y privados. El objetivo, se dijo en su momento, era reunir mayores elementos de diagnóstico para determinar los niveles de aprendizaje en las asignaturas de matemáticas y español en la educación básica. Sin embargo, también desde el comienzo, quedó en cuestión la validez técnica de la prueba y si debía o no enlistar, conforme el puntaje alcanzado, a escuelas y alumnos.

La publicación de los resultados de la prueba ENLACE también ha sido ambivalente. Primero, con una difusión que enlistaba los plantes según niveles de desempeño. Luego, al reconocer los errores en los que se incurría al comparar listados, solamente se difundieron los resultados sin que se pudieran hacer comparaciones. Después, ante la presión de algunos medios y grupos del sector educativo que demandaban resultados comparativos, nuevamente se retorno a la difusión de resultados por plantel escolar ordenados según diferentes criterios, aunque las autoridades educativas realizaron diferentes consideraciones sobre las posibles comparaciones y las diferencias en cada aplicación que impedían comparaciones en serie.

La utilidad de ENLACE como forma de diagnóstico de los niveles de aprendizaje todavía se complicó más al decidir que los profesores y directores de escuelas públicas recibirían un incentivo si los resultados obtenidos en la prueba eran sobresalientes. Por el contrario, como quedó expresado en la Alianza por la Calidad de la Educación firmada en mayo de 2008: “los profesores cuyos estudiantes muestren bajo rendimiento en pruebas estandarizadas como ENLACE deberán tomar cursos especialmente orientados”. En algunas entidades como el Distrito Federal, incluso, está como meta alcanzar los 600 puntos en la prueba.

A la par de las dificultades y los cambios, ENLACE se amplió y diversificó. Ahora, además de los grados y las asignaturas con que inició, incluye primero y segundo de secundaria, así como la asignatura de historia. También se extendió al último grado de la educación media superior, aunque, a diferencia de la educación básica, para el nivel medio superior, la prueba no está alineada al curriculum, más bien como la prueba PISA, trata de medir qué tan capaces son los jóvenes de poner en práctica los conocimientos ya adquiridos de lectura y matemáticas.

Es decir, ENLACE no solamente se utiliza para los fines que se declararon explícitamente: un diagnóstico del nivel de aprendizaje de los alumnos en ciertos contenidos alineados al curriculum en la educación primaria, o los niveles de competencia en la educación media superior para tratar de mejorar la calidad educativa, sino que también cumple la función de comparar desempeños de escuelas y alumnos, medio para recompensar o remediar el esfuerzo docente y como un fin en sí mismo, al intentar centrar el enseñanza en los contenidos de la prueba. No obstante, el problema de asignarle múltiples propósitos a un instrumento de evaluación es que no los cubrirá si no fue diseñado con tales finalidades.

LAS VARIACIONES

En los hechos, la prueba ENLACE se ha convertido, independientemente de las críticas sobre su validez técnica o pertinencia para mejorar la calidad educativa, en una forma de valorar el desempeño educativo de alumnos, escuelas, entidades federativas y a nivel nacional. Lo anterior se debe, en buena medida, a la forma de comunicación pública de los resultados, pero también a la escala censal de aplicación anual, a pesar de que las propias autoridades educativas han advertido que la prueba no permite derivar conclusiones sobre el desempeño ni calificar las diferentes instancias.

En educación media superior, la prueba comenzó a aplicarse en el 2008 y aunque el pasado mes de abril se efectuó por tercera ocasión, los resultados todavía no se conocen. Un par de años es un lapso relativamente escaso para apreciar diferencias en los resultados, pero las variaciones registradas, tanto a nivel nacional como por entidad federativa, muestran el logro educativo y un patrón relativamente irregular de desempeño de un año al siguiente. El caso de Sinaloa es ilustrativo de esta tendencia.

La prueba para la educación media superior, como ya lo indicamos, se aplica únicamente para el tercer grado de este nivel e independientemente de la modalidad educativa de la que se trate. El instrumento consta de 140 reactivos de opción múltiples; 50 de ellos dedicados a evaluar la habilidad lectora y los 90 restantes a la habilidad matemática.

A su vez, los resultados obtenidos en la prueba se agrupan con base en cuatro niveles de dominio de las habilidades: insuficiente; elemental; bueno; y excelente. Por ejemplo, un nivel insuficiente para la habilidad lectora indica que el estudiante solamente es capaz de identificar elementos explícitos en textos narrativos o expositivos, o bien, realizar inferencias sencillas sobre las acciones de los personajes. En el elemental, puede ubicar o integrar diferentes partes de un texto, reconocer la idea central, establecer relaciones simples e inferir el significado de las palabras. En cambio, en un nivel bueno, además de las capacidades anteriores, relaciona elementos del texto, comprende el texto de forma global y detallada, puede sintetizar el contenido y evalúa la estructura del texto. En el nivel excelente, como su clasificación lo indica, el estudiante tiene un amplio dominio y las mayores capacidades, por ejemplo, es capaz de hacer “inferencias complejas para construir una interpretación global del texto”, establece relaciones entre argumentos y contraargumentos, y puede emitir un juicio analítico sobre el texto. En el caso de los niveles de la habilidad matemática son similares los niveles de complejidad. Obviamente no habrá buenas noticias si la mayoría de estudiantes muestran resultados con niveles de insuficiente o elemental y, el caso contrario, si están en los dos niveles superiores.

Sinaloa es una entidad que tiene una posición intermedia en los indicadores educativos. Por ejemplo, según el II conteo de población y vivienda del 2005, a nivel nacional había 5.7 millones de personas mayores de 15 años analfabetas, de ese total en Sinaloa había 112,065, lo que representaba 6.4 por ciento de su población; por tanto, ocuparía el 20° lugar en ese indicador. Es decir, no está en los primeros lugares en analfabetismo, como sería el caso de Chiapas, Oaxaca, Guerrero o Veracruz, pero tampoco en las posiciones inmejorables de Baja California, Nuevo León o el Distrito Federal. Igualmente, si se considera el rezago total (personas mayores de 15 años que no han concluido su educación básica) según el mismo II conteo, Sinaloa tenía 750,264 personas en esa condición, lo que representa el 43 por ciento de su población total; a nivel nacional el porcentaje es de 44 por ciento.

En lo que se refiere a educación media superior, Sinaloa incrementó casi un punto porcentual anual la cobertura en el grupo de edad en los últimos 15 años; pasó de una cobertura de 59.4 en 1995 a una de 74.5 por ciento en el 2010. Un avance promedio similar a Campeche, Guerrero o el Estado de México en el mismo periodo, pero menor a otras entidades que avanzaron 20 o 30 puntos porcentuales, particularmente aquellas que tenían tasas de cobertura muy bajas, como Guanajuato, Oaxaca o Michoacán.

La cobertura en educación superior para Sinaloa también está por arriba de la media nacional. En el ciclo escolar 2008-2009, la cobertura, según el más reciente informe de gobierno, era de 35.7 por ciento de los jóvenes entre los 19 y 23 años. Esto es, una atención educativa que ocuparía el cuarto lugar a nivel nacional, después del Distrito Federal, Nuevo León y Sonora.

En lo que se refiere a los resultados en la prueba ENLACE, las tendencias de Sinaloa son similares a las mostradas a nivel nacional: tanto en la habilidad lectora como en la habilidad matemática se aprecia un incremento de alumnos en el nivel insuficiente, una disminución en el nivel elemental y un patrón irregular en los dos niveles siguientes.

Esto es, en el 2009 se aplicó la prueba a poco más de 800 mil jóvenes en todo el territorio nacional; en Sinaloa presentaron la prueba en habilidad lectora 23,721 jóvenes y en habilidad matemática 23,440. En general, para la educación media superior, sin diferenciar modalidad, la mayor proporción de jóvenes se ubica en nivel bueno de habilidad lectora; los niveles elemental y bueno sumarían casi dos terceras partes del total de jóvenes. Sin embargo, lo que también se muestra es una tendencia negativa, ya que aumentó de manera notoria la proporción de jóvenes con nivel insuficiente entre el 2008 y el 2009 (pasó de 16.6 por ciento a 25 por ciento), así como una disminución de jóvenes con la calificación de bueno; la tendencia se compensa ligeramente porque también se advierte una disminución de jóvenes con la calificación de elemental y un ligero incremento de jóvenes en el nivel de excelente. El flujo de los porcentajes es muy similar a los del nivel nacional, excepto porque el incremento de jóvenes con calificación de insuficiente no es tan notorio.

En habilidad matemática, a diferencia de la anterior, casi la mitad del total de jóvenes que presentaron el examen tiene un nivel insuficiente y si agregamos el nivel elemental, el porcentaje sería más del 80 por ciento de los jóvenes. También se advierte una ligera variación entre el 2008 y el 2009 para los diferentes niveles, aunque disminuye el elemental y aumentan el de bueno y excelente. Una tendencia positiva, al igual que los porcentajes para el nivel nacional.

Si vemos las diferencias por modalidad educativa, el bachillerato tecnológico, en comparación con el bachillerato general y el nivel técnico presentaría los mejores porcentajes. Por ejemplo, en habilidad lectora tiene el porcentaje más bajo de alumnos en los niveles de insuficiente y elemental, así como el mayor en el nivel de bueno y excelente. Además, los cambios entre el 2008 y el 2009 para el bachillerato tecnológico son positivos, porque aumentan los mejores niveles y disminuyen los menos deseables. También en habilidad matemática, el bachillerato tecnológico presenta los mejores porcentajes, puesto que tiene el mayor porcentaje en los niveles de bueno y excelente, a diferencia de las otras modalidades y de los porcentajes a nivel nacional. Esto es, los porcentajes para Sinaloa son mejores que los promedios nacionales.

A su vez, si diferenciamos por sostenimiento público y privado, en habilidad lectora son mejores los porcentajes para los planteles privados, tanto para el estado de Sinaloa como a nivel nacional, dado que tienen un mayor porcentaje de alumnos en los niveles bueno y excelente, así como cifras más bajas en los niveles insuficiente y elemental. Los porcentajes, incluso, mejoraron entre el 2008 y el 2009. La situación ligeramente contraria se aprecia en los planteles públicos, cuyo porcentaje de alumnos en el nivel de insuficiente se incrementó y el de bueno disminuyó. También son mejores las cifras de los planteles privados en habilidad matemática: el 22 por ciento de jóvenes tiene la calificación de bueno en la entidad federativa (un promedio mayor que a nivel nacional) y en los planteles públicos el porcentaje es entre 11 y 13 por ciento (relativamente similar al promedio nacional). En los planteles públicos se concentran alrededor de la mitad de los jóvenes en el nivel insuficiente, mientras que el porcentaje para los planteles públicos está entre 32 y 34 por ciento.

En general, si solamente considerara la prueba ENLACE se podría decir que el desempeño en la educación media superior es deficiente, aunque es mejor en habilidad lectora que en habilidad matemática. En esta última alrededor de la mitad de jóvenes tiene un nivel insuficiente. También que es mejor el desempeño del bachillerato tecnológico, respecto de las otras modalidades. O bien que los porcentajes son mejores para los planteles privados que para los públicos. Tendencias que son relativamente similares a las del nivel nacional.

Sin embargo, como la misma autoridad educativa lo previene, no se pueden realizar generalizaciones ni derivar conclusiones apresuradas sobre la calificación de jóvenes y de la entidad federativa con la prueba. Pero, la misma comunicación pública de los resultados y los diferentes factores que se le han asociado a ENLACE, hacen inevitable las comparaciones y los listados.

(Publicado en la Revista Educación 2001. No. 181. Junio, 2010)

¿QUÉ CARTERAS IMPORTAN?

Un nuevo ajuste en el gabinete de esta administración tuvo lugar la semana anterior. No solamente se trata de la falta de consolidación y continuidad en el equipo de trabajo gubernamental, a pesar de que está por entrar en el último tercio de su ejercicio, sino también de la subordinación de la gestión a una eventual agenda política que no parece reparar en sus propias promesas ni en el crecimiento y competitividad del país.

En términos constitucionales, el presidente de la República tiene la facultad de “nombrar y remover libremente a los secretarios de despacho” (fracción II del artículo 89). Por tanto, no se pueden objetar los cambios en la titularidad de las secretarías y menos por ciertas características del anterior o nuevo funcionario. Es una facultad del ejecutivo federal y punto.

El problema, sin embargo, es que en esta administración, generalmente, los nombramientos o los cambios en las carteras han sido comandados por el posicionamiento y la dinámica política, no por un horizonte de crecimiento económico de la nación o por las capacidades y resultados de los funcionarios.

Desde el comienzo de la actual administración se hicieron notar los nombramientos que ilustraban la distribución de posiciones, según los grupos afines, y acaso uno de los más emblemáticos, en el sector educativo, fue la cesión de la conducción de la educación básica a la dirigencia del sindicato de maestros.

El cambio en la Secretaría de Educación Pública, en abril del año pasado, ratificó que lo más relevante no era elevar el nivel escolar de la población o la calidad educativa, sino el intercambio político, haya sido motivado por la presión del mismo sindicato magisterial para la remoción de la titular o por un cálculo de mayor rendimiento político en la posición que actualmente ocupa en la Cámara la ex secretaria de educación Josefina Vázquez Mota. En cualquiera de los casos, la cartera de educación no mereció mayor importancia y el activismo político de su actual titular, así como los cambios posteriores en los subsecretarios lo corroboraron.

Lo mismo ocurrió con el escándalo mediático en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en marzo del año pasado. El enfrentamiento público entre el titular del despacho, Luis Téllez, y una de sus subsecretarias, Purificación Carpinteyro, culminó con la separación de ambos de sus funciones y una agenda de pendientes en el sector que persiste a la fecha. Nuevamente, la disputa política se impuso sobre los imperativos sectoriales; las decisiones sobre múltiples y variados temas en el ramo de las comunicaciones dio paso a la especulación.

Sin embargo, tal vez los cambios más sorprendentes del gabinete fueron los del pasado mes de diciembre. El ejecutivo federal propuso a Agustín Carstens, quién se desempeñaba como su secretario de Hacienda, como nuevo gobernador del Banco de México para el periodo 2010-2015, un cargo para el que se necesitaba la ratificación del senado, así que los legisladores también comparten la responsabilidad en el nombramiento, y pasó a su entonces secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, a ocupar la cartera de Hacienda. Los movimientos fueron sorprendentes porque se trataba del delicado sector financiero y, especialmente, por el periodo crítico de recesión que estaba por quedar atrás. Una vez más, los cambios estaban animados por el cálculo político no por las calificaciones técnicas de quienes ocupaban sus respectivos puestos.

En la modificación del gabinete del pasado miércoles 14, la atención pública se ha centrado principalmente en el nuevo titular en la Secretaría de Gobernación y en la sustitución del director de comunicación social de la presidencia. Por el contrario, el cambio en la Secretaría de Economía ha pasado relativamente desapercibido, a no ser por algunas de las credenciales de su ahora titular.

El asunto es que la Secretaría de Economía registra a su tercer secretario. El primero en encabezar la dependencia fue Eduardo Sojo, quien ocupó el puesto al iniciar funciones la actual administración y hasta agosto de 2008, cuando pasó a la presidencia del Instituto Nacional de Estadística y Geografía --poco después de que el organismo se declaró autónomo y su nombramiento también debió ser ratificado por el senado. Luego vino como secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, quien ocupó el puesto hasta la semana pasada. El nuevo titular de la cartera es Bruno Ferrari García de Alba.

Al igual que lo ocurrido con otros ajustes previos en el gabinete, el acicate principal para los movimientos se ha localizado en el terreno político, más que en el técnico o en la eficiencia y eficacia de la administración. Difícilmente podremos esperar en lo que resta del periodo el cumplimiento de las promesas de mayores empleos, una economía más fuerte y competitiva o una mejor calidad educativa, si esas carteras carecen de importancia o son fácilmente intercambiables para la actual gestión.

(Publicado en Campus Milenio. No. 377. Julio 22, 2010)