Alejandro Canales
UNAM-IISUE-PUEES
@canalesa99.bsky.social
(Publicado en Campus Milenio No. 1146, julio 6 de 2026, pág. 4)
La presidenta Claudia Sheinbaum, en la firma del decreto correspondiente, puntualizó: “decidimos hacerlo el día de hoy porque hace 8 años fue el triunfo de la Cuarta Transformación de la Vida Pública de México, 1º de julio, y la manera de reconocerlo, el triunfo del pueblo, pues es este Instituto que se dedica a la historia, la investigación de las Revoluciones en nuestro país” (01.07.2026).
Sheinbaum se refiere a la reciente reforma del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (Inehrm). Un organismo creado en los años 50 con el nombre de Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (DOF. 29.08.1953). La diferencia en la denominación parece menor y las siglas no cambian, pero muestran la disputa por la narrativa oficial y la trascendencia de los hechos históricos.
El Inehrm fue fundado por el presidente Adolfo Ruiz Cortines en 1953 y su propósito original era concentrar toda la documentación e investigación sobre la revolución mexicana. La justificación parecía indiscutible, la clase política de entonces asumía la trascendencia del capítulo revolucionario en la historia nacional.
No era ninguna casualidad. Después de la revolución, Plutarco Elías Calles y otros caudillos fundaron en 1929 el Partido Nacional Revolucionario. El nombre original y los que adoptó de forma sucesiva expresan la apropiación del hecho: Partido de la Revolución Mexicana en 1938 y, finalmente, en 1946 como Partido Revolucionario Institucional (PRI), régimen de partido único que se extendería durante siete décadas.
Los años 50 fueron los años de consolidación del PRI, el inicio de los gobiernos civiles con Miguel Alemán (1946-1952) y enseguida con Ruiz Cortines (1952-1958). También una década de crecimiento económico, industrialización y corporativismo que después se conocería como el “milagro mexicano”.
En aquella época, tampoco pareció extraño que el decreto considerara al Inehrm como una dependencia gubernamental: “funcionará como órgano de la Secretaría de Gobernación” (DOF. 29.08.1953: 2). Después de todo, el presidente designaba, y lo sigue haciendo, a la persona titular del Instituto. Pero más importante: el gobierno y la identidad del partido en el poder se cifraban en la revolución institucionalizada.
Sin embargo, la disputa por la trascendencia y significado de los hechos históricos afloró cuando el PRI perdió la presidencia de la república. En el 2006, en el sexenio de Vicente Fox, mediante decreto, cambió la denominación del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana por Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
¿Cuáles fueron las razones? La principal era que el Instituto debía ampliar sus fines porque “en el desarrollo histórico de la Nación mexicana han sido momentos fundamentales las revoluciones de Independencia de 1810, Liberal de 1857, Social de 1910, así como la transición democrática de finales del siglo XX”.
Así que ya no era “la revolución”, sino “las revoluciones” y sumaba la transición política del año 2000 como la Cuarta Revolución o la Cuarta Transformación. El Inehrm, sin embargo, no cambió su sectorización; continuó como órgano dependiente de la Secretaría de Gobernación.
En el 2010, en las vísperas de la conmemoración del Bicentenario del inicio del movimiento de Independencia Nacional y del Centenario del inicio de la Revolución Mexicana, otra vez mediante decreto, el expresidente Felipe Calderón separó al Inehrm de Gobernación y lo sectorizó a la Secretaría de Educación Pública.
Las circunstancias fueron otras con el cambio de gobierno de 2018 y el arribo de López Obrador a la presidencia postulado por el partido Morena. Desde su discurso de toma de posesión en el Congreso, mencionó a las primeras tres grandes transformaciones históricas ya referidas en la transición.
Solo que López Obrador no incluyó la transición del año 2000 como cuarto hecho notable. En su lugar, comenzaría la narrativa de lo que se conocería como la Cuarta Transformación: “A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical, porque se acabará con la corrupción y con la impunidad que impiden el renacimiento de México” (Gaceta Parlamentaria 01.12.2018).
Un decreto posterior de López Obrador, en su penúltimo año de gobierno, trasladó al Inehrm a la Secretaría de Cultura (DOF. 11.09.2023). Y ahí se quedó hasta la semana pasada, cuando la presidenta Sheinbaum anunció que ahora, para celebrar el triunfo del 1º de julio del 2018, el Instituto será coordinado por la Secretaría de Ciencia y será parte de los Centros Públicos de Investigación.
Retornaremos a la nueva sectorización del Instituto, el complicado asunto del presupuesto y las funciones de docencia e investigación que tendrá asignadas. Por lo pronto, conviene tomar nota de su origen asociado a una narrativa oficial de la historia de las revoluciones, los objetos de estudio, el cambio de prioridades según el gobierno en turno y la soterrada disputa por la interpretación de los hechos históricos.
Pie de página: Al final de este mes cierra la convocatoria a la diáspora mexicana para pertenecer al SNII, ¿cuáles serán sus resultados? Pendientes.
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