domingo, 27 de septiembre de 2015

¿Continuidad del programa para jóvenes investigadores?
 
Alejandro Canales
UNAM-IISUE
Twitter: @canalesa99
 
En 2013-2014, cuando se perfiló una nueva modalidad de ingreso a la carrera académica para los recién graduados, el programa Cátedras Conacyt para jóvenes investigadores parecía la vía sistémica al complicado asunto de la inserción laboral de recursos humanos altamente calificados.
 
Fuente:techba.org
Sin embargo, las expectativas depositadas en el nuevo programa comenzaron a disminuir rápidamente, no tanto por las temáticas y retos que propone, ni siquiera por las nuevas condiciones laborales que establece (Campus Milenio No. 548). La razón más bien se debió a la reducción en el número de lugares a otorgar del primero al segundo año.
 
A pesar de que se habían manejado diferentes cantidades para la primera convocatoria del programa Cátedras, todas alrededor del medio millar, al final se reportó que se contrataron a 574 jóvenes investigadores. Un número importante, aunque relativamente pequeño, sobre todo si se considera que la cantidad de graduados de doctorado, cada año, representa seis veces más esa cantidad. Ni hablar de números acumulados.
 
La distribución de los jóvenes contratados siguió las pautas indicadas en las bases de la convocatoria. Es decir, se concentraron en una treintena de retos divididos en siete temas. Las asignaciones se hicieron conforme los principios de proporcionalidad en las tres regiones en las que se dividió el total de entidades y el conjunto de instituciones de educación superior.
 


No obstante, estados pequeños o con sistemas de educación superior relativamente modestos, como Tabasco,  Chihuahua, Tlaxcala, Nayarit o Guerrero, recibieron el menor número de Cátedras (tres, seis o siete). En el extremo opuesto, el DF con 89 cátedras obtuvo el mayor número en el total de entidades; le siguieron con una treintena cada una, Oaxaca, Michoacán, San Luis Potosí y Yucatán.
 
 
La mayor participación relativa por conjunto institucional fue para los Centros Públicos de Investigación (182). Otro tanto, más o menos similar, para las universidades públicas estatales (176). Un poco menos para las universidades públicas federales (121) y la parte restante dividida casi en partes iguales entre el Tecnológico Nacional de México (47) y los Institutos Nacionales de Salud (42).
 
Sin embargo, la siguiente versión del programa Cátedras Conacyt, la correspondiente a este año, cuando el panorama del presupuesto se tornó sombrío, el número que se asignarían fue de 225, menos de la mitad del año previo. La información oficial sobre su distribución en el conjunto de entidades e instituciones todavía no se publica, solamente se ha informado que el número e instituciones en la que están adscritos suman 102, considerando el total de Cátedras (Comunicado 85/15).
 
El programa conservó las mismas bases de funcionamiento de la primera edición, igual que los temas y casi los mismos retos. Aunque se hicieron las adecuaciones normativas para que los jóvenes pudieran optar por pertenecer al Sistema Nacional de Investigadores.
 
El año pasado, casi por estas mismas fechas, cuando ya se sabía que disminuía el número de Cátedras por asignar y estaba en discusión el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de este año, el presidente de la comisión de ciencia y tecnología de la cámara de diputados, Rubén Benjamín Félix, dijo que buscarían incrementar los recursos para el programa de Cátedras. Pero no, no aumentaron; el número quedó como se había establecido en el proyecto del PEF.
 
La incertidumbre era si en el paquete económico para el año próximo, el que entregó Hacienda hace dos semanas, el programa de Cátedras volvía a disminuir o de plano se cancelaba. Pues no, según la estrategia programática del PEF, el programa seguirá vigente.
 
 
 
De acuerdo a lo que se indica en el paquete entregado al Congreso, está prevista “una asignación presupuestaria de 250 millones de pesos para 2016” para las Cátedras, con lo se tiene previsto crear 282 nuevas plazas.
 
 
 
Es decir, por lo pronto y salvo las modificaciones que pudieran realizar los diputados, el programa de las Cátedras continuará. Tal vez el volumen es reducido y seguramente, mientras el tema de los recursos no mejore, los números no se modificarán de forma sustantiva.
 
No obstante, si el programa conserva la misma tendencia de crecimiento, el acumulado comenzará a notarse cada vez más en el sistema y en las instituciones. Lo que todavía no se sabe es qué está ocurriendo con los jóvenes contratados bajo el nuevo esquema y qué efectos está provocando al interior de los establecimientos. El impacto será lento pero muy profundo. Ya lo notaremos.
 
 
(Publicado en Campus Milenio No. 625 Septiembre 24, 2015, p.5)
Los dineros para ciencia y tecnología: de base cero a suma cero
 
 
Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
Twitter: @canalesa99
 
El gobierno federal, como lo marca la ley y como ocurre anualmente, entregó al Congreso el paquete económico para el año próximo. En esta ocasión, sin embargo, las expectativas sobre qué montos de ingresos y egresos propondría estaban recargadas. La caída en el precio del barril de petróleo, la volatilidad de la moneda nacional, el entorno financiero internacional adverso y un nuevo diseño presupuestal, ya perfilaban un escenario poco alentador.
 
noticias.universia.net.mx
En realidad, como lo habían anticipado diferentes analistas, el nuevo diseño de presupuesto no fue de base cero. Ni siquiera con enfoque base cero, como luego corregiría la misma Secretaría de Hacienda. Más bien se trató de un cierto reordenamiento en la distribución del gasto público y una reducción del número de programas presupuestarios (Campus Milenio No. 618).
 
 
La idea, en términos globales y como Hacienda lo explicó en los “criterios generales de política económica” es que para el año próximo habrá: “un gasto total que implica una contención moderada” (p. 11). En otras palabras: una reducción real de 1.9 por ciento, respecto al presupuesto 2015.
 
Una especie de presupuesto de suma casi cero: lo que algunos ramos de gasto incrementan, se equilibra relativamente con lo que otros ramos pierden y viceversa, de modo que en el balance final la suma no se altera. Claro, considerando lo que implica en términos presupuestales, no por ello deja de ser relevante y con implicaciones mayores.
 
Por ejemplo, en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2016 (PPEF) se plantea para Conacyt (ramo 38) un total de 34,010.3 millones de pesos. En este año se tienen considerados 33,706.7 millones de pesos. Entonces, en cifras redondas y en términos nominales, para el año próximo recibiría 304 millones de pesos adicionales, lo que significa un incremento menor a un punto porcentual o sea prácticamente igual a este año. Aunque, el crecimiento más bien sería negativo, dado que se prevé una inflación de 3 por ciento.
 
La estrategia programática del PPEF señala que se sostiene el propósito de contribuir a incrementar el indicador de Gasto en Investigación y Desarrollo Experimental (GIDE) respecto al PIB. Recuérdese que llegar al uno por ciento en este indicador para el 2018 forma parte de los compromisos del Pacto por México y también del programa sectorial.
 
Según se indica en la misma estrategia programática, Conacyt reorganiza su presupuesto para que 64.4 por ciento del total de recursos que recibirá el año próximo sean destinados a “proyectos que incidan en el GIDE” y, por tanto, a buscar la meta del uno por ciento respecto al PIB. Aunque, como ya lo veíamos la semana pasada en estas mismas páginas, las cifras son estimaciones y las participaciones relativas del sector público y privado muestran variaciones importantes entre lo que se anotó en el programa sectorial y lo que reporta el más reciente informe de gobierno.
itculiacan.edu.mx
 
El presupuesto para becas de posgrado pasó de 8,226.7 millones de pesos en este año a 8,514.6 para el año próximo. Un incremento de tres puntos porcentuales y también una situación relativamente similar a la del presupuesto global para Conacyt.
 
Tal vez otro componente sobresaliente del PPEF 2016 son los proyectos de inversión en el sector. Pero los poco más de 300 millones de pesos asignados a este rubro son recursos francamente modestos. En el presupuesto para el año próximo, como ocurrió en el actual, sigue apareciendo Guanajuato como una entidad favorecida con 34 millones para tres proyectos de inversión: la construcción y equipamiento del tercer nivel en el edificio de formación académica; un edificio para “Laboratorios nacionales y central en óptica fotónica”; y el reemplazo y acondicionamiento de equipos obsoletos de áreas sustantivas.
 
Otro proyecto de inversión que persiste es el identificado con el rubro: “Construcción de edificio para actividades docentes y laboratorio de políticas públicas”. Un proyecto para el Distrito Federal del que no se sabe nada, pero que este año recibió poco más de 72 millones de pesos y para el año próximo obtendrá otros 79 millones de pesos. La inversión total será de poco más de 224 millones de pesos.
 
El diario Reforma, a propósito de los recortes anunciados al inicio de este año, publicó que era un proyecto que se había salvado del recorte de los 900 millones de pesos y que se trataba de un centro denominado de “Estudios metropolitanos y de política educativa” (13.04.2015).
 
En fin, son múltiples y variados componentes del presupuesto. Lo que ahora parece claro es que en materia de presupuesto todavía se trata de una propuesta. Una que no partió de cero, más bien se mantuvo en cero o abajo de cero.
 
(Publicado en Campus Milenio No. 624 Septiembre 17, 2015, p.5)

jueves, 10 de septiembre de 2015

CyT: Los datos del tercer informe gubernamental
 
Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
canalesa@unam.mx Twitter: canalesa99
 
En esta ocasión el formato del mensaje del informe de gobierno fue peculiar. No fue tan breve como aquellos que rápidamente destacaban logros y principalmente enfatizaban un componente propiamente político, ni tan largo como aquellos del siglo pasado que prácticamente enumeraban todos los datos del informe escrito.
Fuente: www.lajornadadeoriente.com.mx
 
 
El mensaje del pasado 2 de septiembre no fue breve, tanto que le permitió al ejecutivo federal iniciar con una relativa autocrítica, la cual rápidamente se disipó en la enumeración de logros en cada uno de los ejes del Plan Nacional de Desarrollo y datos de cada una de los sectores de la administración pública.
 
 
 
 
En lo que concierne a la autocrítica, el presidente Enrique Peña Nieto (EPN) aceptó que el último año había sido particularmente difícil y de molestia e indignación de los ciudadanos, tanto por los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero, como por la fuga del penal de alta seguridad y los señalamientos de conflicto de interés que lo involucraron a él y a diferentes niveles de gobierno.
 
Sin embargo, la autocrítica, sin ajuste de cuentas y sin mayor trámite, cedió ante la idea de continuar hacia adelante por el camino ya trazado, el de las 13 reformas estructurales que ha merecido, dijo EPN, la aparición de México como el gran reformador en los últimos dos años en el conjunto de países que integran la OCDE. Y vino la enumeración de logros.
 
En el rubro “México con educación de calidad”, el mensaje de EPN destacó tres avances en materia de ciencia y tecnología: los recursos financieros; el incremento en el número de personal calificado; y el de las nuevas plazas para jóvenes investigadores.
Sobre el gasto para ciencia y tecnología, el ejecutivo federal anotó que se había dado un impulso sin precedente, dado que el “Gasto en Investigación y Desarrollo Experimental –público y privado— ha crecido 32.7 por ciento, en términos reales, respecto al que había en 2012”.
 
Según los datos que se presentan en el tercer informe, el Gasto en Investigación y Desarrollo Experimental (GIDE) en el 2012, como porcentaje del PIB, era de 0.43 por ciento, mientras que para este año representa el 0.56 por ciento. Sí es un incremento notable, aunque vale la pena advertir dos salvedades: los datos a partir del 2012 son estimaciones (y habrá que precisarlos) y la participación relativa del sector empresarial, curiosamente, ha venido disminuyendo.
 
El GIDE es el indicador internacional que se utiliza con fines comparativos para precisar el nivel de inversión de cada país e incluye gasto público y privado. Según los mismos datos oficiales, en el 2011, la participación privada era del 36.76 por ciento en el GIDE, mientras que al año siguiente (2012, año a partir del cual los datos son estimados), la participación privada es de 26.91 y para este 2015 de 24.56 por ciento. Es decir, disminuyó de forma importante.
 
Tal vez, estimado lector lectora, recordará que en el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación (Peciti 2013-2018) se indicaba que en el 2013 el GIDE representaba el 0.45 por ciento del PIB (aunque ahora en el 3er informe de gobierno aparece con 0.48 por ciento del PIB y la diferencia no es irrelevante). Pero que a partir del 2014 se incrementaría, anualmente, en términos reales 0.11 por ciento del valor del PIB, hasta alcanzar el uno por ciento para el 2018.
 
Además, en el mismo Peciti se destacó que la participación del sector productivo en el  GIDE era importante y se calculaba que en el 2013 tenía una participación relativa de 35.8 por ciento (ahora, en el 3er informe aparece con 23 por ciento y, por supuesto, la diferencia no es irrelevante) y tal participación se incrementaría anualmente hasta alcanzar el 40 por ciento del total al final del sexenio.
 
En resumidas cuentas: el GIDE respecto al PIB se ha incrementado en los últimos tres años, pero se trata de estimaciones y llama la atención las variaciones en la participación relativa tanto del sector público como del privado.
 
Fuente: www.foroconsultivo.org.mx
Sobre el avance en recursos humanos producto de la mayor inversión, el mensaje de EPN destacó que el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) creció en más de 4 mil 700 nuevos integrantes y ahora, añadió, 800 jóvenes tenían plaza gracias al programa de Cátedras Conacyt.
 
Efectivamente, el número de miembros del SNI pasó de 18 mil 554 en el 2012, a 23 mil 316 en este año. Pero, otra vez, son datos estimados a partir de 2012. En el caso de las cátedras Conacyt, como sabemos, en el 2014 fueron 500 plazas y para este año se redujeron a la mitad.
 
 
Al parecer será necesario un examen más amplio y pormenorizado de los datos del sector, sobre todo ahora que se presentó el proyecto de presupuesto de egresos de la federación para el año próximo.
 
(Publicado en Campus Milenio No. 623 Septiembre 10, 2015, p.5)
¿Mujeres en ingenierías y ciencias?
Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
Twitter: @canalesa99
 
La semana anterior se dio a conocer que México participará en otro programa de formación de recursos humanos con Estados Unidos en el área de las ciencias y la tecnología. Uno más que engrosa el número de iniciativas para tratar de incrementar el número de jóvenes con estudios de alto nivel. En este caso, tiene la peculiaridad que es a nivel licenciatura, en áreas de conocimiento poco feminizadas, dirigida precisamente a las mujeres, bajo una modalidad de mentoría e inclinada a lo virtual.
 
El medio centenar de becarias mexicanas con el que arranca la fase piloto es una cifra, por ahora, francamente modesta, como también ha ocurrido con la mayoría de planes que buscan la experiencia y los indicadores de internacionalización educativa. Sin embargo, es posible que la iniciativa, con los mismos principios, se extienda.
 
En realidad, se trata de un programa internacional que se pondrá en marcha, aquí y en otras partes del mundo, por primera vez en este año. La idea está auspiciada por la Academia de Ciencias de Nueva York e inspirada en la iniciativa “NeXXt Scholar Inititiative” de diciembre del 2011 de Hillary Clinton, entonces secretaria de Estado (clintonfoundation.org). 
 

en.wikipedia.org
La iniciativa de Clinton, de hace más de dos años y en la que también participó la Academia de Ciencias de Nueva York, estaba dirigida a mujeres jóvenes de países con población predominantemente musulmana, especialmente diseñada para que pudieran cursar una carrera profesional en los Estados Unidos en las disciplinas relacionadas con las ciencias, la tecnología, ingenierías y las matemáticas (CTIM o STEM, según las siglas en español o en inglés).
 
 
El programa asociaba a cada becaria con una académica que fungía como su mentora, para apoyar su trayectoria de estudios, aconsejarla y guiarla en su carrera y en su desarrollo profesional. El supuesto era que muchas de las mujeres provenientes de los países indicados, carecían de modelos educativos de referencia, por lo que el trabajo de mentoría podría proporcionarles apoyo, calidez y las perspectivas para que las jóvenes alcanzaran una educación en el campo de las STEM (www.nyas.org)
 
Ahora, la iniciativa se expande para que sea una “Global STEM Alliance” y el programa específico se denomina “1000 girls, 1000 futures”. La idea de la Fundación Clinton es alcanzar la cifra de un mil jóvenes de todas partes del mundo, egresadas de la media superior, interesadas en participar en el área de las ciencias y las ingenierías para el 2017.
 
La Academia de Ciencias de Nueva York sigue respaldando la iniciativa y está comprometida en conducir y apoyar el proceso durante los próximos tres años. En este año se incorporan 300 jóvenes, para el próximo otra cantidad igual y en el 2017 se añadirán las últimas 400.
 
Fuente: datuopinion.net
Al igual que en la primera experiencia, el programa que iniciará este año (el 11 de septiembre para el caso de México), intenta impulsar la participación femenina en el área STEM, también está basado en el papel que desempeñará una mentora (estudiante de posgrado, una posdoc o una profesional).
 
Sin embargo, ahora las jóvenes no cursarán una carrera profesional en una universidad estadounidense, más bien la experiencia será de un año con apoyo cercano de la mentora de sus respectivos países, una formación en línea en habilidades básicas y la oportunidad de asistir a la cumbre anual que organizará el programa.
 
Según lo reportó la presidenta de la Fundación México – Estados Unidos, Rebeca Vargas, la participación de México ha sido posible por el apoyo de esa fundación y la cooperación de Conacyt, la UNAM, un par de empresas y la Secretaría de Educación Pública del estado de Puebla. Esta última fue la encargada de lanzar la convocatoria, a la cual se presentaron 250 jóvenes que cursaban el último año de media superior y de donde fueron seleccionadas las 50 participantes (www.conacytprensa.mx).
En México y en el mundo la matrícula femenina en el área STEM sigue siendo sumamente reducida. No es la primera vez que se intenta alentar su participación en tales áreas de conocimiento. En general, las iniciativas han ido en el sentido allanarles la vía de acceso, permanencia y egreso.
 
Fuente: blogs.glowscontland.org.uk
Sin embargo, por un lado, tal parece que el asunto es más complejo de lo que se piensa y lo hecho hasta ahora no ha sido suficiente. Por otro lado, la formación en el área STEM es una punta, la otra punta del mismo problema es qué ocurre o cuál es el destino laboral al concluir el entrenamiento. Eso tampoco está resuelto. No lo está para las mujeres, ni para los hombres.
 
(Publicado en Campus Milenio No. 622. Septiembre 3, 2015, p.5)

jueves, 27 de agosto de 2015

Educación superior: ¿nueva planeación con fondos decrecientes?
 
Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
Twitter: @canalesa99


Las actuales condiciones, ni de lejos, sean internas o externas, se asemejan a las de aquellos prometedores días de diciembre de 2012. La próxima semana el gobierno federal presentará su tercer informe de gobierno; terminó la primera mitad de su periodo, la del aprendizaje, los compromisos bajo firma y los anuncios de las grandes reformas. Inicia la menguante segunda mitad, con un entorno financiero altamente inestable, una credibilidad gravemente deteriorada, recursos escasos y la presión para entregar resultados que no están.
 

Fuente: definición.mx
Sin embargo, tal parece que en el campo de la educación superior la primera mitad del periodo de gobierno pasó de largo y las cosas apenas están por comenzar. La semana pasada se realizó en Guanajuato la segunda reunión nacional de “Planeación Integral de la Educación Superior”, organizada por la subsecretaría federal correspondiente y con la idea de realizar un ejercicio para orientar un nuevo desarrollo para ese nivel educativo.
 
 
 
Aunque la demora para perfilar un nuevo derrotero para la educación superior podría deberse al ajuste que hubo en la subsecretaría de educación superior a finales de diciembre del año pasado, tal vez no sea la única razón. Efectivamente, estimado lector, recordará que en esa fecha, Efrén Rojas Dávila, entonces asesor de proyectos especiales del secretario de Educación Pública, asumió la titularidad de la subsecretaría y se supondría que para este año el nuevo equipo apenas estaría en condiciones de poner en marcha sus planes para el subsistema.
 
 
Pero, además, al comienzo de este año fue cuando el secretario de Hacienda anunció que el presupuesto para el año próximo sería de “base cero”, con lo que dio lugar a variadas especulaciones sobre lo que ocurriría con los programas de las diferentes dependencias. Es posible que el ejercicio de planeación que ahora se está intentando para la educación superior busque adecuarse a los imperativos del nuevo esquema de programas presupuestarios que se pondrán en operación para el año próximo o tal vez para el 2017.
 
 
Hace dos meses, también en Guanajuato, se realizó la primera reunión de “Planeación Integral de la Educación Superior”. Ahí se dijo que se trataba de la primera etapa del proyecto e incluyó una decena de estados: Chiapas, Colima, México, Morelos, Jalisco, Oaxaca, Quintana Roo, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.
 
 
 
Básicamente, los participantes en la reunión analizaron cinco temas: cobertura, aprendizaje; pertinencia; calidad; y el uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Elaboraron documentos con estrategias y proyectos que les permitieran alcanzar tales objetivos en cada entidad y se plantearon acciones y metas a cinco años.  
 
En la segunda reunión, la efectuada la semana pasada, con los mismos principios y finalidades, participaron otra decena de entidades federativas, ahora tocó el turno a: Baja California, Chihuahua, Hidalgo, Michoacán, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco y Tamaulipas.
 
Al parecer el plan es realizar una tercera reunión con las entidades restantes y posteriormente integrar un documento con todas las aportaciones. Según lo anunciado por Salvador Malo Álvarez, director general de educación superior universitaria de la SEP, la siguiente reunión se realizará el 5 de septiembre y para el final del mismo mes se conocerá el documento con los resultados (La Jornada 24.08.2015).
 
Fuente:www.uv.mx
Todavía es pronto para saber si se trata de un ejercicio más de los muchos que se practican pero que son irrelevantes. O bien, si profundizará el modelo de planeación vigente o, por el contrario, servirá para sentar nuevas bases de uno distinto. ¿Será el inicio de otro esquema de programación y presupuestación para el nivel?
 
 
 
 
En el campo de la educación superior, desde el 2001, el trabajo de planeación ha tenido como pilar a los programas integrales de fortalecimiento institucional (Pifi). Esos programas enraizados, con sus recurrentes actualizaciones y su proyección de objetivos y metas que también dicen conjuntar las necesidades nacionales, regionales y estatales, pero que han generado reacciones más bien controvertidas en los rectores.


Lo inquietante del caso es que el anuncio de un posible cambio en el proceso de planeación se da precisamente en un contexto de incertidumbre presupuestal. El diario Reforma (22.08.2015), citando el documento “Techos del proyecto de presupuesto de egresos 2016” de la Secretaría de Hacienda, destacó que se preparan recortes para las principales universidades del país. Entonces: ¿nos olvidamos o nos preocupamos de las intenciones?
 
(Publicado en Campus Milenio No. 621. Agosto 27, 2015, p.5)



viernes, 21 de agosto de 2015

Conacyt se reajusta: planeación y cooperación internacional
 
Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
Twitter: @canalesa99
 
El Conacyt realizó una modificación más a su estructura interna: dividió una de sus direcciones adjuntas y cambió de posición otra. Es una transformación que pareciera relativamente insignificante en el intrincado mundo de las reglas y cadenas de mando del organismo rector de las políticas científicas y tecnológicas. No lo es.
Fuente:itculiacan.edu.mx

Generalmente, las modificaciones del organismo encargado de la ejecución de las políticas están asociadas a lo que establece el marco normativo principal, como el Plan Nacional de Desarrollo o la ley sectorial. Si el Plan o la Ley cambian el modelo de desarrollo o se introduce un nuevo componente (ocurrió con el modelo lineal o el tema de la innovación) le sigue una modificación al organismo.
 
 
Igualmente puede ocurrir, y no ha sido infrecuente, que se modifiquen las prioridades en el sector (p.e. el sistema de investigadores o los fondos competitivos) y el organismo abre una nueva ventanilla de atención, a lo que le sigue una cauda de oficinas y reglamentos.
 
También ha sido el caso que la estructura organizativa del organismo, con la expansión del sector, vaya simétrica o muy por delante en lo que se refiere a crecimiento. Después de todo, no es lo mismo administrar y atender un sistema pequeño, en lugar de uno amplio y diversificado.
 
La modificación anterior de la estructura orgánica de Conacyt ocurrió a mediados del 2010. En esa fecha se redistribuyeron algunas funciones de sus ocho direcciones adjuntas, como una que se encargaba del manejo de la información y de las bases de datos (desde entonces se denominó dirección adjunta de “planeación y cooperación internacional”) y otra sobre formación; dos cambiaron de nombre y las otras fueron renombradas.
 
Fuente: otech.uaeh.edu.mx
Actualmente, en la modificación más reciente, decretada al final de mes anterior (Diario Oficial de la Federación 22.07.2015), se siguen conservando las mismas ocho direcciones adjuntas, pero precisamente la que hace cinco años se cambió (“planeación y cooperación internacional”) hoy se divide y en adelante solamente se llamará de “planeación y evaluación”. Es decir, ya no se encargará de los asuntos de cooperación internacional. A su vez, se crea otra dirección (pero no adjunta) para esos asuntos, directamente subordinada a la dirección general.
 
En el anterior estatuto orgánico de Conacyt, la entonces dirección de planeación y cooperación internacional tenía asignadas una docena de funciones. Unas se referían a su responsabilidad en la integración del programa sectorial, la elaboración de informes (incluyendo el apartado correspondiente en los informes de gobierno), así como el manejo de las estadísticas y el sistema de información. Otras funciones, las menos, estaban asociadas a la vigilancia, seguimiento y participación en las políticas y acciones de cooperación internacional.
 
Ahora, en el actual decreto, suman 41 funciones asignadas a la dirección adjunta de “planeación y evaluación; casi se cuadruplicaron, respecto de las que tenía anteriormente. En buena medida, se desagregaron sus anteriores responsabilidades, pero también incluye funciones nuevas como: asesoría en materia contable a los consejos estatales, la administración del CVU –y su anacrónico y complicado software— o la normatividad y coordinación del esperado repositorio nacional. No son funciones menores.
 
A su vez, la nueva dirección de cooperación internacional tiene asignadas once funciones, todas ellas vinculadas a lo que le da nombre. Unas para diseñar y coordinar acciones en la materia, otras para negociar y redactar los instrumentos de cooperación, unas más para encargarse de la administración de los fondos asignados y también para representar al organismo en las instancias correspondientes. Tampoco son funciones insignificantes.
 
Quizás desde el 2010, cuando se reformó el estatuto orgánico de Conacyt, el manejo de la información y los asuntos de cooperación internacional no debieron ser incluidos en la misma ventanilla de la planeación. Sin embargo, también es posible que en esa fecha a tales asuntos no se les concedía mayor relevancia como área de políticas.
 
El director de Conacyt, Enrique Cabrero, ya no lo volvió a mencionar, pero cuando todavía no aparecía el programa sectorial, tenía la idea de crear una decena de representaciones (una especie de consejerías, les llamó) en algunas embajadas de México en el mundo. ¿Se quedará en idea? Muy seguramente. La intención se quedó en la creación de una dirección en la estructura interna.
Por lo pronto, los cambios en el estatuto todavía ni siquiera se materializan en el propio organismo (Conacty sigue manejando el mismo organigrama), así que todavía falta para advertir algunos resultados y la conveniencia de las modificaciones.
 
(Publicado en Campus Milenio No. 620. Agosto 20, 2015, p.5)

jueves, 13 de agosto de 2015

SNI: la regulación de la evaluación
Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
Twitter: @canalesa99

Fuente: sagitario.itmorelia.edu.mx
 
A raíz de los multicitados casos de dos profesores que incurrieron en plagios académicos, uno de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y otro del Colegio de San Luis, Conacyt emitió un comunicado para recordar que cuenta con normas para atender ese tipo de irregularidades y advertir que “no tolera faltas éticas que ponen en duda la integridad del Sistema Nacional de Investigadores” (Comunicado 66/15).
 

Los casos han sido profusamente documentados en los medios y no tiene sentido insistir en los hechos particulares. Sin embargo, sí vale la pena destacar las reacciones que se han producido al respecto y algunas de las acciones que se sugieren, porque tal vez podrían ser contraproducentes y profundizar el ya de por sí complejo sistema normativo.
 
Fuente: www. cie.umich.mx
En primer lugar, salvo una inexplicable carta pública en defensa de uno de los inculpados –por cierto, finalmente él acepto su responsabilidad—, las expresiones públicas sobre los acontecimientos fueron de franca reprobación y condena unánime al plagio académico. Al menos podemos tomarlo como un aliciente, porque nos muestra que no hemos llegado al extremo del cinismo, no todavía, como para justificar lo injustificable.
 
 

En segundo lugar, parece claro que los dos casos de referencia no son hechos excepcionales. Según algunos testimonios que se dieron a conocer en los medios y otras experiencias, lo que conocemos, el plagio académico es una práctica recurrente y tiene lugar en múltiples instituciones, tanto por alumnos como por profesores e investigadores.
 
Fuente: www.dgcs.unam.mx
Incluso, en el mismo Sistema Nacional de Investigadores (SNI), de acuerdo a lo que señaló la directora de desarrollo científico del Conacyt, Julia Tagüeña, en la última década se han sancionado seis expedientes más por plagio académico (La Jornada 06.08.2015). Esos casos no alcanzaron una alta visibilidad pública, pero fueron igualmente graves, sólo que las redes sociales no potenciaron su efecto en los medios.
 
 
Ciertamente, el plagio y el fraude académico no son privativos del ámbito nacional. En la mayoría de regiones y en variadas instituciones se han registrado y reportan casos; son más notorios cuando se refieren a personajes de la vida pública o académicos consagrados. Por ejemplo, el prestigiado investigador coreano que manipuló imágenes para validar su experimento, un funcionario público alemán con título apócrifo, un célebre escritor peruano acusado de plagiar escritos periodísticos, entre muchos otros.
 
Sin embargo, lo que no se sabe es qué tan acotado o extendido está el problema y tampoco qué lo está provocando. Sobre lo primero existen meras impresiones o experiencias que se globalizan para calificar, pero ninguna aproximación a una medida. Es más, ni siquiera existe la certeza de qué y cuándo puede ser considerado como plagio.  

En cuanto a los motivos para el plagio, las posiciones se han dividido: unos señalan que se debe a la presión para mantener o incrementar la productividad que impone el mismo sistema de evaluación, con lo cual aligeran la responsabilidad de los acusados; otros, por el contrario, enfatizan el papel individual e indican que el plagio deriva de la constitución moral del académico del que se trata y su consecuente propensión a cometer el ilícito; otros más, observan que es un relajamiento o una auténtica falla de los evaluadores, los que juzgan el trabajo (sea el tutor, los pares, las comisiones, los instrumentos o el sistema); y unos más, advierten que el plagio se debe a la ausencia de una normatividad para prevenirlo.
 
En general, como casi siempre ocurre, es posible que las causas se localicen en más de un factor. No obstante, la respuesta no puede ser, una vez más, mirar para otro lado y continuar con una ausencia completa de normas que permitan la apropiación indebida de los productos e ideas de otros.
 
La opción tampoco puede ser una sobre regulación para prevenir el plagio, como la que actualmente dedica un volumen incuantificable de horas, materiales probatorios, así como recursos humanos y financieros, a la tarea de evaluar la productividad. Y en no pocas ocasiones con indicadores absurdos como los que hemos comentado en este mismo espacio.
 
En los últimos 25 años hemos creado un intrincado y burocrático sistema de evaluación del rendimiento individual, valorándonos incesantemente unos a otros, pletórico de comisiones, reglamentos y sumamente costoso. Parece indudable que sí ha logrado incrementar la productividad pero no, como tenemos constancia, lo más esencial: mejorar la actividad.
 
La respuesta no debieran ser más normas, si no repensar seriamente el sistema de evaluación, reducir su variabilidad y su peso salarial. Sobre todo, tendría que garantizar una rendición de cuentas y haber una clara diferencia entre cumplir con las responsabilidades y no hacerlo.
 
(Publicado en Campus Milenio No. 619. Agosto 13, 2015, p.5)