lunes, 18 de abril de 2016

Coordinación de Ciencia y Tecnología de la Presidencia: ¿desciende de nivel o nunca lo tuvo?

Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
Twitter: @canalesa99

Las expectativas de algunos directivos del sector eran muy altas. Y sí, la creación de una instancia administrativa encargada de los asuntos científicos y tecnológicos, a nivel de la Presidencia de la República, parecía instalar la idea de que en adelante todo se resolvería con un chasquido de dedos y las dificultades por los dineros serían cosa de otro tiempo. Pero no, las desilusiones llegaron pronto.

Seguramente, lector lectora, recordará que en el tránsito de la administración anterior a la actual se habló, con cierta insistencia, acerca de la posibilidad de crear una secretaría de Estado para la conducción de la ciencia y tecnología en México. Todo parecía indicar que así sucedería. Sin embargo, poco antes del comienzo de este periodo, el entonces candidato y hoy presidente de la República, se decantó por una opción intermedia: algo que pareciera equivalente o muy parecido a una secretaría, pero sin serlo.

La solución fue crear una unidad de apoyo técnico en la Jefatura de Oficina de la Presidencia de la República, entonces bajo la responsabilidad de Aurelio Nuño. A través de una reforma a la organización y funcionamiento de la Oficina de la Presidencia, en abril de 2013, quedó nombrada la “Coordinación de Ciencia, Tecnología e Innovación” y designado como titular Francisco Bolívar Zapata.

En la reforma al reglamento se le adjudicó casi una docena de funciones a la nueva Coordinación. Sin embargo, desde entonces se advertía una capacidad limitada para influir en la orientación sectorial o para tomar decisiones trascendentes. Por ejemplo, solamente podía coadyuvar en diagnósticos y funciones del sector científico y tecnológico; analizar junto con Conacyt la normatividad o algunas acciones a realizar; o solicitar información a las dependencias de la administración pública y elaborar reportes.

También se le adjudicó, en conjunto con Conacyt, la elaboración de recomendaciones sobre la relación que podrían sostener el ejecutivo federal y el sector científico y tecnológico (fracción III del artículo 11). Una forma relativamente tímida de acercar posiciones y propiciar un vínculo. Aunque tal vez fue la única función que parecía darle sentido a su propia creación.

Sin embargo, el contacto de la Coordinación de Ciencia y Tecnlogía, no es directamente con el ejecutivo federal; las recomendaciones, las propuestas o los estudios son mediados por el jefe de la Oficina de la Presidencia. En su momento y hasta agosto del año pasado el cargo lo ocupó Aurelio Nuño; después, fue Francisco Guzmán Ortiz.

Sin duda, la Jefatura de la Oficina de la Presidencia es una posición clave en el entorno más cercano al ejecutivo federal. La persona que ocupa el despacho no solamente asiste a todas la reuniones de gabinete, también realiza una evaluación de las políticas públicas, influye en la toma de decisiones y sostiene la relación con los sectores público, privado y social.

No obstante, pese a la relevancia de la Jefatura de la Oficina de la Presidencia, de ahí no se sigue que una de sus unidades técnicas, en este caso la coordinación de ciencia y tecnología, tendría igual importancia, como no la ha tenido. No solamente. Incluso es posible que su jerarquía todavía disminuya más.

Ahora será una coordinación de una coordinación. En octubre del año pasado nuevamente se modificó el reglamento de la Oficina de la Presidencia (DOF. 01.10.2015). Las instancias de apoyo de la Oficina de la Presidencia se modificaron y la Jefatura de la Oficina de la Presidencia asumió la coordinación de asesores del presidente y solamente se quedó con las cinco unidades técnicas más sobresalientes.

Según el mismo reglamento, se creó una nueva instancia: la Coordinación General de Política y Gobierno y a ella quedaron subordinadas la Secretaría Técnica del Gabinete; la Coordinación de Enlace Institucional, y la Coordinación de Ciencia, Tecnología e Innovación. Así que esta última ya ni siquiera estará adscrita a la jefatura de la oficina.

Incluso, cabe recordar que antes del cambio normativo, la Coordinación de Ciencia y Tecnología estuvo desocupada un semestre y pasó desapercibida. El primer titular, Francisco Bolívar, renunció al cargo en septiembre del año pasado, precisamente para anotarse como uno de los candidatos a la rectoría de la UNAM –un cargo que no obtuvo-- y desde entonces hasta el comienzo de este mes permaneció vacante.

Ahora, el ejecutivo federal nombró a Elías Micha como nuevo coordinador. Micha se desempeñaba como Director General Adjunto de Desarrollo Regional del Conacyt desde el 2013 y antes de ello dirigió el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología. Pero ni antes ni ahora la Coordinación tendrá relevancia.

(Publicado en Campus Milenio No. 651 Abril 7, 2016, p.5)

jueves, 31 de marzo de 2016

Observatorio de talento: recursos humanos y convenio en materia energética


Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
Twitter: @canalesa99

En septiembre de 2014, cuando la reforma energética todavía era una promesa a constatar, también se trazó una estrategia para satisfacer la demanda de cuadros calificados que eventualmente requeriría tal reforma. Hoy, en un escenario muy diferente y cuando está por entrar en vigor el otorgamiento de permisos de importación de gasolinas y diésel, se pone en marcha un convenio de investigación con algunos centros públicos en materia de energía e hidrocarburos.

Fuente: petroquimex.com

Hace casi dos años, el “Programa estratégico de formación de recursos humanos en materia energética” (PEFRHME) impulsado por las secretarías de Energía (Sener) y Educación Pública (Sep), pero cuya implementación coordina Conacyt, estimó que México necesitaría para el 2018 alrededor de “135 mil expertos de alto nivel, profesionales y técnicos en distintas especialidades” del sector. 

El cálculo era que, a raíz de la reforma energética, entre el 2015 y el 2018 habría inversiones por alrededor de cincuenta mil millones de dólares (más o menos 12 mil 500 millones de dólares cada año). También estimaban que por cada millón de dólares invertido en el sector se generarían aproximadamente 2.7 empleos directos y por cada uno de estos se crearían otros 2.7 empleos indirectos (p. 21).

En resumidas cuentas, solamente considerando los empleos directos, se proyectaba que por lo menos se necesitarían 135 mil personas calificadas a lo largo de esta administración. Según sus cálculos, el 80 por ciento debían ser técnicos y el 20 por ciento restante de nivel superior o posgrado.

Fuente: portal.energia.gob.mx
A pesar de que se apuntaban las capacidades del sistema educativo nacional para satisfacer la demanda, se sugería que se debían “establecer los mecanismos para que, desde el diseño de programas educativos se considere el desarrollo de las competencias que demanda el sector productivo y, en el caso del posgrado, para incorporar en las líneas de generación y aplicación del conocimiento temas nuevos y de frontera”. De hecho, algunas instituciones educativas crearon programas ex profeso.

Además, en el PEFRHME se dispuso el otorgamiento de becas, el alineamiento del programa de cátedras, acciones inmediatas y a corto y mediano plazo, así como la creación de un Comité Técnico de Seguimiento e incluso un Observatorio de Talento.

El Comité se instaló en junio del año pasado, presidido por la Sener y con un integrante con voz y voto de cada una de las entidades participantes (Sep, Sre, Conacyt, Pemex y Cfe). Incluso, el director de Conacyt dijo que a partir de esa fecha y hasta el 2018 se otorgarían 60 mil becas a estudiantes, tanto para nivel técnico como para ingenierías, licenciaturas, diplomados y posgrados. La misma información se reportó en el 3er Informe de Gobierno (p. 330).

En cuanto al Observatorio de Talento, también responsabilidad de la Sener, se suponía que seguiría el mismo esquema de integración que el Comité (un participante por dependencia), pero los miembros solamente tendrían voz. Las función básica del Observatorio sería la de monitorear las tendencias sectoriales en temas de oferta y demanda de recursos humanos para tomar las decisiones correspondientes. Pero no, la instancia simplemente no se creó.

Fuente: centrosconacyt.mx
Ahora, como la acción más reciente, está la firma de un convenio para impulsar la investigación en programas de energía e hidrocarburos. El instrumento está firmado por los titulares de Conacyt, el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (Ipicyt) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos. Esta última fue creada casi al final del 2008, con la encomienda de regular y supervisar la exploración y extracción de carburos de hidrógeno, pero no para generar conocimiento al respecto.


El convenio firmado es un marco general, porque incluye un consorcio integrado por 11 centros públicos de investigación, coordinados por el Ipicyt, así que luego habrán de firmarse convenios específicos.

A la vista de los cambios introducidos por la reforma energética nacional, los problemas ambientales que ya tenemos (y seguramente se agravarán), así como el panorama del mercado mundial de energéticos, es un avance importante tratar de respaldar las decisiones con un amplio y sólido conocimiento técnico. Sin embargo, el mayor problema es que los cálculos de unas y otro, hasta ahora, siguen siguen lógicas diferentes y no parecen coincidir. Al menos no en lo que concierne a este sector. Ni hablar de los graves problemas de corrupción ¿Se podrá modificar? Seguramente. Pero no será pronto.
Fuente: www.eluniversal.com.mx

Posdata: ¿Alguna explicación oficial sobre la violación, por un presunto hacker kurdo, a la página web de la Academia Mexicana de Ciencias el fin de semana pasado? Hasta ahora ninguna.







(Publicado en Campus Milenio No. 650 Marzo 31, 2016, p.5)

jueves, 17 de marzo de 2016

Educación de adultos: ¿certificar o simular lo básico?  

Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
Twitter: @canalesa99

El Instituto Nacional de Educación para los Adultos (Inea) anunció la semana anterior el inicio de un amplio e intenso Programa Especial de Certificación (Pec), para reconocer saberes y conocimientos de las personas mayores de 15 años que no han concluido su educación básica, con lo cual podrán acreditar y certificar la primaria y la secundaria.


Fuente: snn.imer.gob.mx
Aunque se dice que es un programa novedoso, no tiene nada de nuevo; el Inea ya tiene experiencia acumulada en certificar conocimientos básicos. Sin embargo, lo que sí sería distinto es el volumen de personas que intenta certificar en el año en curso: un millón y medio personas.

En general, salvo medidas o campañas específicas, el promedio anual de personas que el Inea logra alfabetizar, suman alrededor de 100 mil y otra cantidad similar para el caso de personas que culminaban su educación básica. Aunque, curiosamente, en esta administración los números se han modificado más rápidamente y se supone que el promedio de logro se ha triplicado o cuadruplicado.

Fuente: archivo.e-consulta.com
A diciembre de 2013, el Inea estimaba que la población mayor de 15 años en situación de rezago educativo era, en cifras redondas, de 32 millones de personas. A la vez, de ese total, 5 millones eran personas que no sabían leer ni escribir; 10 millones no habían terminado la primaria; y otras 17 millones seguían sin concluir su educación secundaria.

La estimación del mismo organismo, a diciembre de 2015 (con proyección de población de Conapo de abril de 2013), es que el rezago es de 30.1 millones. De ese total: las personas analfabetas representan 4.4 millones; las de primaria inconclusa 9.6 millones; y las que no terminaron la secundaria 16.1 millones. Es decir, en los últimos dos años, el rezago educativo disminuyó casi en dos millones de personas. También, respecto del 2013, apenas fueron alfabetizadas alrededor de 600 mil personas, otras 400 mil concluyeron la primaria y casi un millón la secundaria, el mayor logro.

A pesar de que los cálculos finales pueden variar, dado que son estimaciones que luego ajusta el mismo organismo, en función de la publicación de nuevas proyecciones de población o cambios en la metodología de cálculo, las estimaciones indican que en dos años casi se redujo en dos millones el rezago educativo.

Fuente: www.sdpnoticias.com
Ahora, el director del Inea, Mauricio López Velázquez, sugiere que, entre el 11 de marzo y el primero de octubre, en menos de un año, con la participación de tres secretarías, Educación Pública, Desarrollo Social y Trabajo, el rezago disminuya en 1.5 millones sin considerar el analfabetismo. Este último, según el programa institucional del Inea de este periodo, tiene como meta lograr que para el final de la administración 2.2 millones de personas que estaban en esa condición, aprendan a leer y escribir (Campus Milenio No. 639), aunque a la fecha apenas lleva 400 mil.

El titular del Inea propone como meta certificar  a medio millón de personas en primaria y a más de un millón en secundaria. Dijo: “este novedoso programa se lleva a cabo a través de dos procesos que se realizarán en Ocho Jornadas Nacionales de Certificación y a través de Jornadas Permanentes, en más de mil 500 plazas comunitarias que se distribuyen en toda la República, cerca de 800 Centros Comunitarios de Aprendizaje”.

Además, precisó que el proceso podría realizarse mediante un examen en línea o con lápiz y papel, y “un portafolio de evidencias que estará compuesto por una autoevaluación, una evaluación de terceros y la recopilación y cotejo de certificados, reconocimientos y diplomas de capacitación, a fin de verificar los saberes adquiridos a lo largo de su vida, conforme a políticas que se alinean a las mejores prácticas internacionales".
 
Fuente: www.educacionyculturaaz.com
Una campaña a favor de abatir el rezago es ampliamente deseable y justa, lo mismo que plantearse una meta ambiciosa para sacar del atraso educativo al mayor número de personas posible. También muy necesario asegurar los mecanismos de acreditación y certificación de las personas. Sin embargo, con todo, las experiencias del propio Inea con la imposición de indicadores, y del sistema educativo en su conjunto, han sido realmente poco edificantes, cuando no indeseables.

Las iniciativas que toman como punto de referencia el cumplimiento de indicadores para premiar o castigar el desempeño, sean los puntos de una prueba de logro educativo, el cumplimiento de una meta en plazos imposibles o alcanzar un determinado índice, colocan una estructura de incentivos para la perversión y el fraude en las prácticas cotidianas.

Uno de los mayores escándalos se verificó en el 2010 en el Inea, cuando un diagnóstico calculó que alrededor del 10 por ciento de asesores y promotores había incurrido en casos de corrupción. Igualmente, ha sido denunciada la venta de certificados de primaria y secundaria, y en realidad de todos los niveles.

¿Es urgente reducir el rezago? Sin duda. Pero sin simulaciones.



(Publicado en Campus Milenio No. 648 Marzo 17, 2016, p.5)

jueves, 10 de marzo de 2016

La representación de México en UNESCO


Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
Twitter: @canalesa99

La comunicación llegó a la Cámara de Senadores en la sesión del pasado día primero de marzo. A través de oficio, el presidente Enrique Peña, a través de la secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Claudia Ruiz Massieu, nombró a Andrés Roemer como “Embajador Extraordinario y Plenipotenciario para que funja como Representante Permanente de México ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura” (Unesco, por sus siglas en inglés). 

Fuente: cbtelevision.com.mx
El oficio dirigido a los Senadores no detalla trayectoria ni virtudes de Andrés Roemer. Tampoco la presidencia ha dicho nada al respecto, ni siquiera la SRE y menos la SEP que seguramente, en un nombramiento como este, debe tener voto ponderado. El nombramiento de un representante ante un organismo internacional como Unesco es un asunto relevante que ameritaría mayor consideración.

Andrés Roemer es un personaje relativamente público, principalmente identificado por sus programas de televisión con TV Azteca, aunque también desde julio de 2013 se desempeña como cónsul general en San Francisco California. Es bastante elocuente e ilustrativo el detallado resumen de su persona que se muestra en la página web del consulado: “es escritor, politólogo, emprendedor, creativo, filántropo, productor de televisión, promotor cultural, dramaturgo, catedrático e intelectual”.

Fuente: mision.sre.gob.mx
No solamente. En la misma página del consulado, después de enumerar obras y las extensas y multifacéticas actividades del ahora propuesto embajador, en la que se incluye su labor como difusor de la ciencia y defensor de los derechos humanos, se anota que el periódico San Francisco Chronicle lo define como una ‘figura pública rara que merece ser llamada un hombre del renacimiento’. Nada menos y, precisamente, hasta ahora nos venimos a enterar.

Fuente: www.aztecatrece.com
El nombramiento del representante ante Unesco todavía no es un hecho. El oficio fue turnado en el Senado a las comisiones unidas de Relaciones Exteriores y de Relaciones Exteriores Organismos Internacionales, ahí será dictaminado y, en su caso, ratificado o rectificado.


De acuerdo a la normatividad constitucional (fracción III del artículo 89), el presidente de la República tiene la facultad de nombrar a los embajadores y cónsules generales, además de los empleados superiores de  Hacienda y a integrantes de órganos colegiados de telecomunicaciones, energía y competencia económica, pero tales nombramientos deben ser aprobados por el Senado.

El caso es que algunos de los integrantes de la comisión de relaciones exteriores del Senado, miembros del Partido Acción Nacional, desde el mismo día en que se recibieron los nombramientos, indicaron que solicitaron al ejecutivo federal que retire los nombramientos que envió, “porque obedecen más a la militancia política que al servicio exterior y a la equidad de género” (Boletín Senado 01.03.2016).

La relevancia de Unesco, como el principal organismo multilateral dentro del campo de la educación, la ciencia y la cultura a nivel internacional --aunque mayormente centrado en el nivel básico— está fuera de duda. Una de las mayores acciones y logros internacionales que concluyó el año pasado fueron los Objetivos de Desarrollo del Milenio, pero no menos importantes han sido sus conferencias mundiales sobre ciencia y educación superior.

Aunque, ciertamente, hoy parecen muy lejanos aquellos años de mediados del siglo pasado en los que Jaime Torres Bodet fue el segundo director general de Unesco o los representantes de México eran Miguel León Portilla, Luis Villoro o Pablo Latapí. Otra época en la que el país tenía una reconocida reputación en la diplomacia y en el servicio exterior. Y sí, esos ya están muy distantes. No solamente ha perdido liderazgo, la misma representación en Unesco fue modificada en esta última década

Fuente: twitter.com
Seguramente usted lo recordará, en la administración de Felipe Calderón, al comienzo del 2010, cuando se dijo que por razones presupuestales y para ahorrar recursos, la representación permanente ante Unesco y la embajada de México en Francia recaería en una sola persona, lo cual generó reacciones adversas.

Incluso, el asunto motivó un punto de acuerdo de los legisladores en los que exhortaron al ejecutivo federal para que la SRE informará sobre las razones que había para concentrar las dos funciones y también para que mantuviera en Unesco un “embajador específico y autónomo de cualquier otra embajada de México” (Gaceta LXI/1PPR-8/23751).

Pero no, durante los primeros meses del 2010 se conservó una sola representación y quedó en la ambigüedad en los tres años siguientes. Fue en agosto de 2013 cuando se volvió a nombrar a un representante permanente.

Ahora, tal vez no se necesita un ‘hombre del renacimiento’, solamente una verdadera representación de Estado, no de gobierno, que atienda y entienda la misión de la oficina y su relevancia.


(Publicado en Campus Milenio No. 648 Marzo 10, 2016, p.6