domingo, 27 de septiembre de 2015

¿Continuidad del programa para jóvenes investigadores?
 
Alejandro Canales
UNAM-IISUE
Twitter: @canalesa99
 
En 2013-2014, cuando se perfiló una nueva modalidad de ingreso a la carrera académica para los recién graduados, el programa Cátedras Conacyt para jóvenes investigadores parecía la vía sistémica al complicado asunto de la inserción laboral de recursos humanos altamente calificados.
 
Fuente:techba.org
Sin embargo, las expectativas depositadas en el nuevo programa comenzaron a disminuir rápidamente, no tanto por las temáticas y retos que propone, ni siquiera por las nuevas condiciones laborales que establece (Campus Milenio No. 548). La razón más bien se debió a la reducción en el número de lugares a otorgar del primero al segundo año.
 
A pesar de que se habían manejado diferentes cantidades para la primera convocatoria del programa Cátedras, todas alrededor del medio millar, al final se reportó que se contrataron a 574 jóvenes investigadores. Un número importante, aunque relativamente pequeño, sobre todo si se considera que la cantidad de graduados de doctorado, cada año, representa seis veces más esa cantidad. Ni hablar de números acumulados.
 
La distribución de los jóvenes contratados siguió las pautas indicadas en las bases de la convocatoria. Es decir, se concentraron en una treintena de retos divididos en siete temas. Las asignaciones se hicieron conforme los principios de proporcionalidad en las tres regiones en las que se dividió el total de entidades y el conjunto de instituciones de educación superior.
 


No obstante, estados pequeños o con sistemas de educación superior relativamente modestos, como Tabasco,  Chihuahua, Tlaxcala, Nayarit o Guerrero, recibieron el menor número de Cátedras (tres, seis o siete). En el extremo opuesto, el DF con 89 cátedras obtuvo el mayor número en el total de entidades; le siguieron con una treintena cada una, Oaxaca, Michoacán, San Luis Potosí y Yucatán.
 
 
La mayor participación relativa por conjunto institucional fue para los Centros Públicos de Investigación (182). Otro tanto, más o menos similar, para las universidades públicas estatales (176). Un poco menos para las universidades públicas federales (121) y la parte restante dividida casi en partes iguales entre el Tecnológico Nacional de México (47) y los Institutos Nacionales de Salud (42).
 
Sin embargo, la siguiente versión del programa Cátedras Conacyt, la correspondiente a este año, cuando el panorama del presupuesto se tornó sombrío, el número que se asignarían fue de 225, menos de la mitad del año previo. La información oficial sobre su distribución en el conjunto de entidades e instituciones todavía no se publica, solamente se ha informado que el número e instituciones en la que están adscritos suman 102, considerando el total de Cátedras (Comunicado 85/15).
 
El programa conservó las mismas bases de funcionamiento de la primera edición, igual que los temas y casi los mismos retos. Aunque se hicieron las adecuaciones normativas para que los jóvenes pudieran optar por pertenecer al Sistema Nacional de Investigadores.
 
El año pasado, casi por estas mismas fechas, cuando ya se sabía que disminuía el número de Cátedras por asignar y estaba en discusión el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de este año, el presidente de la comisión de ciencia y tecnología de la cámara de diputados, Rubén Benjamín Félix, dijo que buscarían incrementar los recursos para el programa de Cátedras. Pero no, no aumentaron; el número quedó como se había establecido en el proyecto del PEF.
 
La incertidumbre era si en el paquete económico para el año próximo, el que entregó Hacienda hace dos semanas, el programa de Cátedras volvía a disminuir o de plano se cancelaba. Pues no, según la estrategia programática del PEF, el programa seguirá vigente.
 
 
 
De acuerdo a lo que se indica en el paquete entregado al Congreso, está prevista “una asignación presupuestaria de 250 millones de pesos para 2016” para las Cátedras, con lo se tiene previsto crear 282 nuevas plazas.
 
 
 
Es decir, por lo pronto y salvo las modificaciones que pudieran realizar los diputados, el programa de las Cátedras continuará. Tal vez el volumen es reducido y seguramente, mientras el tema de los recursos no mejore, los números no se modificarán de forma sustantiva.
 
No obstante, si el programa conserva la misma tendencia de crecimiento, el acumulado comenzará a notarse cada vez más en el sistema y en las instituciones. Lo que todavía no se sabe es qué está ocurriendo con los jóvenes contratados bajo el nuevo esquema y qué efectos está provocando al interior de los establecimientos. El impacto será lento pero muy profundo. Ya lo notaremos.
 
 
(Publicado en Campus Milenio No. 625 Septiembre 24, 2015, p.5)
Los dineros para ciencia y tecnología: de base cero a suma cero
 
 
Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
Twitter: @canalesa99
 
El gobierno federal, como lo marca la ley y como ocurre anualmente, entregó al Congreso el paquete económico para el año próximo. En esta ocasión, sin embargo, las expectativas sobre qué montos de ingresos y egresos propondría estaban recargadas. La caída en el precio del barril de petróleo, la volatilidad de la moneda nacional, el entorno financiero internacional adverso y un nuevo diseño presupuestal, ya perfilaban un escenario poco alentador.
 
noticias.universia.net.mx
En realidad, como lo habían anticipado diferentes analistas, el nuevo diseño de presupuesto no fue de base cero. Ni siquiera con enfoque base cero, como luego corregiría la misma Secretaría de Hacienda. Más bien se trató de un cierto reordenamiento en la distribución del gasto público y una reducción del número de programas presupuestarios (Campus Milenio No. 618).
 
 
La idea, en términos globales y como Hacienda lo explicó en los “criterios generales de política económica” es que para el año próximo habrá: “un gasto total que implica una contención moderada” (p. 11). En otras palabras: una reducción real de 1.9 por ciento, respecto al presupuesto 2015.
 
Una especie de presupuesto de suma casi cero: lo que algunos ramos de gasto incrementan, se equilibra relativamente con lo que otros ramos pierden y viceversa, de modo que en el balance final la suma no se altera. Claro, considerando lo que implica en términos presupuestales, no por ello deja de ser relevante y con implicaciones mayores.
 
Por ejemplo, en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2016 (PPEF) se plantea para Conacyt (ramo 38) un total de 34,010.3 millones de pesos. En este año se tienen considerados 33,706.7 millones de pesos. Entonces, en cifras redondas y en términos nominales, para el año próximo recibiría 304 millones de pesos adicionales, lo que significa un incremento menor a un punto porcentual o sea prácticamente igual a este año. Aunque, el crecimiento más bien sería negativo, dado que se prevé una inflación de 3 por ciento.
 
La estrategia programática del PPEF señala que se sostiene el propósito de contribuir a incrementar el indicador de Gasto en Investigación y Desarrollo Experimental (GIDE) respecto al PIB. Recuérdese que llegar al uno por ciento en este indicador para el 2018 forma parte de los compromisos del Pacto por México y también del programa sectorial.
 
Según se indica en la misma estrategia programática, Conacyt reorganiza su presupuesto para que 64.4 por ciento del total de recursos que recibirá el año próximo sean destinados a “proyectos que incidan en el GIDE” y, por tanto, a buscar la meta del uno por ciento respecto al PIB. Aunque, como ya lo veíamos la semana pasada en estas mismas páginas, las cifras son estimaciones y las participaciones relativas del sector público y privado muestran variaciones importantes entre lo que se anotó en el programa sectorial y lo que reporta el más reciente informe de gobierno.
itculiacan.edu.mx
 
El presupuesto para becas de posgrado pasó de 8,226.7 millones de pesos en este año a 8,514.6 para el año próximo. Un incremento de tres puntos porcentuales y también una situación relativamente similar a la del presupuesto global para Conacyt.
 
Tal vez otro componente sobresaliente del PPEF 2016 son los proyectos de inversión en el sector. Pero los poco más de 300 millones de pesos asignados a este rubro son recursos francamente modestos. En el presupuesto para el año próximo, como ocurrió en el actual, sigue apareciendo Guanajuato como una entidad favorecida con 34 millones para tres proyectos de inversión: la construcción y equipamiento del tercer nivel en el edificio de formación académica; un edificio para “Laboratorios nacionales y central en óptica fotónica”; y el reemplazo y acondicionamiento de equipos obsoletos de áreas sustantivas.
 
Otro proyecto de inversión que persiste es el identificado con el rubro: “Construcción de edificio para actividades docentes y laboratorio de políticas públicas”. Un proyecto para el Distrito Federal del que no se sabe nada, pero que este año recibió poco más de 72 millones de pesos y para el año próximo obtendrá otros 79 millones de pesos. La inversión total será de poco más de 224 millones de pesos.
 
El diario Reforma, a propósito de los recortes anunciados al inicio de este año, publicó que era un proyecto que se había salvado del recorte de los 900 millones de pesos y que se trataba de un centro denominado de “Estudios metropolitanos y de política educativa” (13.04.2015).
 
En fin, son múltiples y variados componentes del presupuesto. Lo que ahora parece claro es que en materia de presupuesto todavía se trata de una propuesta. Una que no partió de cero, más bien se mantuvo en cero o abajo de cero.
 
(Publicado en Campus Milenio No. 624 Septiembre 17, 2015, p.5)

jueves, 10 de septiembre de 2015

CyT: Los datos del tercer informe gubernamental
 
Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
canalesa@unam.mx Twitter: canalesa99
 
En esta ocasión el formato del mensaje del informe de gobierno fue peculiar. No fue tan breve como aquellos que rápidamente destacaban logros y principalmente enfatizaban un componente propiamente político, ni tan largo como aquellos del siglo pasado que prácticamente enumeraban todos los datos del informe escrito.
Fuente: www.lajornadadeoriente.com.mx
 
 
El mensaje del pasado 2 de septiembre no fue breve, tanto que le permitió al ejecutivo federal iniciar con una relativa autocrítica, la cual rápidamente se disipó en la enumeración de logros en cada uno de los ejes del Plan Nacional de Desarrollo y datos de cada una de los sectores de la administración pública.
 
 
 
 
En lo que concierne a la autocrítica, el presidente Enrique Peña Nieto (EPN) aceptó que el último año había sido particularmente difícil y de molestia e indignación de los ciudadanos, tanto por los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero, como por la fuga del penal de alta seguridad y los señalamientos de conflicto de interés que lo involucraron a él y a diferentes niveles de gobierno.
 
Sin embargo, la autocrítica, sin ajuste de cuentas y sin mayor trámite, cedió ante la idea de continuar hacia adelante por el camino ya trazado, el de las 13 reformas estructurales que ha merecido, dijo EPN, la aparición de México como el gran reformador en los últimos dos años en el conjunto de países que integran la OCDE. Y vino la enumeración de logros.
 
En el rubro “México con educación de calidad”, el mensaje de EPN destacó tres avances en materia de ciencia y tecnología: los recursos financieros; el incremento en el número de personal calificado; y el de las nuevas plazas para jóvenes investigadores.
Sobre el gasto para ciencia y tecnología, el ejecutivo federal anotó que se había dado un impulso sin precedente, dado que el “Gasto en Investigación y Desarrollo Experimental –público y privado— ha crecido 32.7 por ciento, en términos reales, respecto al que había en 2012”.
 
Según los datos que se presentan en el tercer informe, el Gasto en Investigación y Desarrollo Experimental (GIDE) en el 2012, como porcentaje del PIB, era de 0.43 por ciento, mientras que para este año representa el 0.56 por ciento. Sí es un incremento notable, aunque vale la pena advertir dos salvedades: los datos a partir del 2012 son estimaciones (y habrá que precisarlos) y la participación relativa del sector empresarial, curiosamente, ha venido disminuyendo.
 
El GIDE es el indicador internacional que se utiliza con fines comparativos para precisar el nivel de inversión de cada país e incluye gasto público y privado. Según los mismos datos oficiales, en el 2011, la participación privada era del 36.76 por ciento en el GIDE, mientras que al año siguiente (2012, año a partir del cual los datos son estimados), la participación privada es de 26.91 y para este 2015 de 24.56 por ciento. Es decir, disminuyó de forma importante.
 
Tal vez, estimado lector lectora, recordará que en el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación (Peciti 2013-2018) se indicaba que en el 2013 el GIDE representaba el 0.45 por ciento del PIB (aunque ahora en el 3er informe de gobierno aparece con 0.48 por ciento del PIB y la diferencia no es irrelevante). Pero que a partir del 2014 se incrementaría, anualmente, en términos reales 0.11 por ciento del valor del PIB, hasta alcanzar el uno por ciento para el 2018.
 
Además, en el mismo Peciti se destacó que la participación del sector productivo en el  GIDE era importante y se calculaba que en el 2013 tenía una participación relativa de 35.8 por ciento (ahora, en el 3er informe aparece con 23 por ciento y, por supuesto, la diferencia no es irrelevante) y tal participación se incrementaría anualmente hasta alcanzar el 40 por ciento del total al final del sexenio.
 
En resumidas cuentas: el GIDE respecto al PIB se ha incrementado en los últimos tres años, pero se trata de estimaciones y llama la atención las variaciones en la participación relativa tanto del sector público como del privado.
 
Fuente: www.foroconsultivo.org.mx
Sobre el avance en recursos humanos producto de la mayor inversión, el mensaje de EPN destacó que el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) creció en más de 4 mil 700 nuevos integrantes y ahora, añadió, 800 jóvenes tenían plaza gracias al programa de Cátedras Conacyt.
 
Efectivamente, el número de miembros del SNI pasó de 18 mil 554 en el 2012, a 23 mil 316 en este año. Pero, otra vez, son datos estimados a partir de 2012. En el caso de las cátedras Conacyt, como sabemos, en el 2014 fueron 500 plazas y para este año se redujeron a la mitad.
 
 
Al parecer será necesario un examen más amplio y pormenorizado de los datos del sector, sobre todo ahora que se presentó el proyecto de presupuesto de egresos de la federación para el año próximo.
 
(Publicado en Campus Milenio No. 623 Septiembre 10, 2015, p.5)
¿Mujeres en ingenierías y ciencias?
Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES
Twitter: @canalesa99
 
La semana anterior se dio a conocer que México participará en otro programa de formación de recursos humanos con Estados Unidos en el área de las ciencias y la tecnología. Uno más que engrosa el número de iniciativas para tratar de incrementar el número de jóvenes con estudios de alto nivel. En este caso, tiene la peculiaridad que es a nivel licenciatura, en áreas de conocimiento poco feminizadas, dirigida precisamente a las mujeres, bajo una modalidad de mentoría e inclinada a lo virtual.
 
El medio centenar de becarias mexicanas con el que arranca la fase piloto es una cifra, por ahora, francamente modesta, como también ha ocurrido con la mayoría de planes que buscan la experiencia y los indicadores de internacionalización educativa. Sin embargo, es posible que la iniciativa, con los mismos principios, se extienda.
 
En realidad, se trata de un programa internacional que se pondrá en marcha, aquí y en otras partes del mundo, por primera vez en este año. La idea está auspiciada por la Academia de Ciencias de Nueva York e inspirada en la iniciativa “NeXXt Scholar Inititiative” de diciembre del 2011 de Hillary Clinton, entonces secretaria de Estado (clintonfoundation.org). 
 

en.wikipedia.org
La iniciativa de Clinton, de hace más de dos años y en la que también participó la Academia de Ciencias de Nueva York, estaba dirigida a mujeres jóvenes de países con población predominantemente musulmana, especialmente diseñada para que pudieran cursar una carrera profesional en los Estados Unidos en las disciplinas relacionadas con las ciencias, la tecnología, ingenierías y las matemáticas (CTIM o STEM, según las siglas en español o en inglés).
 
 
El programa asociaba a cada becaria con una académica que fungía como su mentora, para apoyar su trayectoria de estudios, aconsejarla y guiarla en su carrera y en su desarrollo profesional. El supuesto era que muchas de las mujeres provenientes de los países indicados, carecían de modelos educativos de referencia, por lo que el trabajo de mentoría podría proporcionarles apoyo, calidez y las perspectivas para que las jóvenes alcanzaran una educación en el campo de las STEM (www.nyas.org)
 
Ahora, la iniciativa se expande para que sea una “Global STEM Alliance” y el programa específico se denomina “1000 girls, 1000 futures”. La idea de la Fundación Clinton es alcanzar la cifra de un mil jóvenes de todas partes del mundo, egresadas de la media superior, interesadas en participar en el área de las ciencias y las ingenierías para el 2017.
 
La Academia de Ciencias de Nueva York sigue respaldando la iniciativa y está comprometida en conducir y apoyar el proceso durante los próximos tres años. En este año se incorporan 300 jóvenes, para el próximo otra cantidad igual y en el 2017 se añadirán las últimas 400.
 
Fuente: datuopinion.net
Al igual que en la primera experiencia, el programa que iniciará este año (el 11 de septiembre para el caso de México), intenta impulsar la participación femenina en el área STEM, también está basado en el papel que desempeñará una mentora (estudiante de posgrado, una posdoc o una profesional).
 
Sin embargo, ahora las jóvenes no cursarán una carrera profesional en una universidad estadounidense, más bien la experiencia será de un año con apoyo cercano de la mentora de sus respectivos países, una formación en línea en habilidades básicas y la oportunidad de asistir a la cumbre anual que organizará el programa.
 
Según lo reportó la presidenta de la Fundación México – Estados Unidos, Rebeca Vargas, la participación de México ha sido posible por el apoyo de esa fundación y la cooperación de Conacyt, la UNAM, un par de empresas y la Secretaría de Educación Pública del estado de Puebla. Esta última fue la encargada de lanzar la convocatoria, a la cual se presentaron 250 jóvenes que cursaban el último año de media superior y de donde fueron seleccionadas las 50 participantes (www.conacytprensa.mx).
En México y en el mundo la matrícula femenina en el área STEM sigue siendo sumamente reducida. No es la primera vez que se intenta alentar su participación en tales áreas de conocimiento. En general, las iniciativas han ido en el sentido allanarles la vía de acceso, permanencia y egreso.
 
Fuente: blogs.glowscontland.org.uk
Sin embargo, por un lado, tal parece que el asunto es más complejo de lo que se piensa y lo hecho hasta ahora no ha sido suficiente. Por otro lado, la formación en el área STEM es una punta, la otra punta del mismo problema es qué ocurre o cuál es el destino laboral al concluir el entrenamiento. Eso tampoco está resuelto. No lo está para las mujeres, ni para los hombres.
 
(Publicado en Campus Milenio No. 622. Septiembre 3, 2015, p.5)